En medio del debate electoral por las curules a la Cámara de Representantes, John Alexander López Benavides busca posicionar una agenda distinta a la tradicional discusión sobre grandes obras o infraestructura; su apuesta, dice, está en lo que considera el verdadero capital de Cali y del Valle del Cauca: el tejido social.

Con 15 años de trabajo en territorio, según afirma, su candidatura surge de la necesidad de visibilizar procesos comunitarios que operan en barrios y comunas sin mayor respaldo institucional ni reconocimiento público.

“En Cali están pasando cosas muy buenas, pero no las conocemos ni las valoramos”, sostiene. Se refiere a organizaciones culturales, deportivas, grupos juveniles y procesos con adultos mayores que asegura han logrado transformar entornos marcados por la violencia y la exclusión.

El candidato aseguró que la violencia juvenil solo se podrá reducir con mayor inversión en cultura y deporte en los territorios. | Foto: El País

El candidato advierte que la ciudad atraviesa una coyuntura compleja en materia de seguridad. Más allá de las cifras recientes de homicidios y delitos, señala un fenómeno que le preocupa especialmente: la vinculación de menores a estructuras delincuenciales a edades cada vez más tempranas.

Según relata, cuando comenzó a trabajar en sectores del oriente de Cali, los jóvenes ingresaban a dinámicas de violencia hacia los 15 años. Hoy, dice, el fenómeno estaría ocurriendo incluso desde los 7 años.

Para López Benavides, las respuestas institucionales han sido principalmente reactivas: más pie de fuerza, más cámaras y operativos focalizados. Aunque reconoce que estas medidas pueden atender coyunturas, considera que no resuelven el problema estructural.

“Cuando capturas a un joven, están entrando cinco más”, afirma, al explicar que la única manera de romper el ciclo es evitar que los menores ingresen al mundo delincuencial.

Cultura y deporte como política pública

Su propuesta central es ampliar de manera decidida la oferta cultural y deportiva en los territorios. No solo como actividades recreativas, sino como política pública sostenida.

A su juicio, estos espacios permiten fortalecer habilidades sociales y valores que inciden directamente en la convivencia. “En esos procesos se aprende disciplina, respeto y trabajo en equipo”, explica.

El aspirante sostiene que Cali sería una ciudad mucho más violenta sin el trabajo silencioso de escuelas de fútbol, colectivos culturales y organizaciones juveniles que, en muchos casos, funcionan con rifas, bingos y recursos propios para sostenerse.

En esa línea, plantea que desde el Congreso se debe garantizar que los recursos públicos lleguen directamente a estas iniciativas y no se queden en estructuras administrativas intermedias.

Una crítica a la gestión y al bloque regional

Sobre la administración local, López Benavides considera que hay intención de mejorar la ciudad, pero cuestiona la falta de articulación efectiva entre el sector empresarial y las organizaciones sociales.

En su concepto, Cali necesita un puente más sólido entre quienes tienen capacidad económica y quienes trabajan en los territorios. “No podemos enfrascarnos en discusiones internas entre actores políticos mientras los recursos no llegan a donde tienen que llegar”, señala.

El aspirante afirmó que la prioridad debe ser llevar recursos directamente a los procesos sociales en barrios y comunas. | Foto: El País

A nivel regional, también considera que el Valle del Cauca requiere mayor gestión para canalizar recursos hacia procesos sociales en los municipios, donde, dice la realidad es similar a la de Cali: organizaciones que trabajan “con las uñas” para ofrecer alternativas a niños y jóvenes.

Desigualdad y movilización social

El candidato defendió el derecho a la protesta y sostuvo que Colombia es una sociedad profundamente desigual.

Aunque reconoció que la confrontación entre sectores sociales y empresariales no beneficia a nadie, insistió en que los sectores populares deben tener espacios para expresar sus demandas y buscar reducir diversas brechas como la económica.

López Benavides afirma que su candidatura se diferencia porque prioriza lo que considera el problema de fondo: la violencia y la falta de oportunidades para la juventud.

Mientras otros candidatos centran sus propuestas en infraestructura o proyectos de gran escala, él insiste en que sin inversión social sostenida, no habrá transformación estructural. “Tenemos la oportunidad de representar a quienes nunca han sido representados”, concluye.