El terremoto del 10 de agosto dejó sobre la mesa una pregunta que va más allá del costo de los daños: ¿qué tan protegidos están los hogares, las empresas y el propio Estado frente a una catástrofe? Santiago Arechaga, presidente de Reaseguros para América Latina y el Caribe de Swiss Re, habló con El País y considera que Colombia está avanzando en la atención, pero advierte que todavía no hay cifras definitivas sobre cuánto del impacto económico estará cubierto por seguros.

Para el ejecutivo, uno de los mayores desafíos será evitar que el interés por asegurarse disminuya cuando la emergencia deje de ocupar los titulares. Su estimación, sin embargo, apunta a una cobertura inferior al 42 %, porcentaje que Swiss Re reportó para las pérdidas económicas cubiertas por seguros a nivel mundial durante el primer semestre de 2026.

En ese periodo, las catástrofes naturales provocaron pérdidas económicas por USD 100.000 millones y pérdidas aseguradas por USD 42.000 millones. La cobertura global fue superior al promedio de los últimos 30 años, que se ubica en 33 %.

¿Aumenta el interés por asegurarse?

Para Arechaga, hablar de seguros después de una tragedia no se reduce a calcular indemnizaciones. El punto central, según sostiene, es qué tan rápido puede una familia volver a levantarse después de perder su vivienda o buena parte de sus bienes. “Estas catástrofes al final son nuestra razón de ser”, afirmó.

Desde su perspectiva, cuando una persona tiene un seguro, recibe una ayuda financiera que puede convertirse en el primer paso para reconstruir su vida. A eso lo llama resiliencia: la capacidad de recuperarse después de un golpe de gran magnitud.

Y allí aparece uno de los problemas que, según el ejecutivo, enfrenta el sector: se trata de convencer a las personas de protegerse frente a un riesgo que consideran lejano.

“Es difícil de instaurar en la mentalidad de la gente la necesidad de protegerse por algo que se ve como de una probabilidad muy remota”, explicó.

El terremoto elevó el interés por contratar seguros, pero, según expertos, el reto del sector será mantener esa demanda cuando pase la emergencia. | Foto: El País

Cabe mencionar que el impacto de la emergencia también se ha notado en la demanda de seguros. Arechaga aseguró que las compañías con las que trabaja Swiss Re han reportado un incremento en el interés por contratar protección.

La lógica es conocida: después de observar una catástrofe, incluso quienes no resultaron afectados comienzan a preguntarse qué habría ocurrido si el evento hubiese sucedido en su barrio, su ciudad o directamente en su vivienda.

Pero el aumento puede ser temporal. “El reto es hacer que ese aumento en la demanda persista”, señaló Arechaga. Su preocupación es que, una vez pase la emergencia, también disminuya la sensación de riesgo y la contratación de seguros regrese a los niveles anteriores.

Swiss Re es una de las principales compañías de reaseguros que ofrece protección financiera a aseguradoras frente a grandes riesgos y catástrofes. | Foto: Suministrado a El País

El Gobierno también puede asegurarse

Por otro lado, Santiago Arechaga planteó además un punto menos habitual en la discusión pública y es que los gobiernos también pueden ser clientes del mercado asegurador.

Al respecto, explicó que Swiss Re cuenta con una unidad denominada Public Sector Solutions, orientada a gobiernos y entidades supranacionales. Allí se desarrollan mecanismos de protección para que los Estados puedan disponer de recursos frente a determinadas emergencias.

Entre las alternativas mencionó los seguros paramétricos, que pueden permitir que un Estado reciba una indemnización cuando se cumplen determinadas condiciones asociadas a un evento como un terremoto. “Eso para nosotros es un canal más o una vertical más de clientes”.

Sobre ello dijo que la apuesta de Swiss Re es seguir trabajando con gobiernos y entidades locales para ampliar este tipo de protección.

Según el gremio asegurador, el terremoto, en ese sentido, deja una doble tarea para el sector, que es responder a quienes necesitan ayuda ahora y conseguir que, cuando llegue la próxima emergencia, haya más personas protegidas antes de que ocurra.