La generación de energía eléctrica se ha convertido en una de las líneas de negocio que Providencia busca fortalecer para diversificar sus ingresos y aprovechar los subproductos de la agroindustria azucarera. La compañía vallecaucana proyecta invertir US$50 millones en un nuevo proyecto de cogeneración con el que espera duplicar la cantidad de energía que entrega a la red pública.
La iniciativa permitirá pasar de una entrega actual de entre 14 y 15 megavatios (MW) a aproximadamente 30 MW, una vez entre en funcionamiento la nueva infraestructura. De acuerdo con Vicente Borrero Calero, gerente general de Ingenio Providencia, el proyecto se encuentra en desarrollo y tiene como fecha prevista de entrada en operación julio de 2028.
“En este momento estamos desarrollando un proyecto de US$50 millones para duplicar nuestra capacidad de venta de energía a la red pública, en un momento en que el país lo necesita”, explicó el directivo.
La ampliación contempla entregar entre 15 y 16 MW adicionales al Sistema Interconectado Nacional. Actualmente, el ingenio cuenta con una capacidad instalada de 40 MW, aunque una parte de esa generación se destina al autoconsumo de sus operaciones industriales. La meta es aumentar el excedente disponible para comercializarlo en la red eléctrica.
El aprovechamiento de los residuos de la caña
Uno de los componentes centrales del proyecto es el aprovechamiento de biomasa como fuente de generación. La compañía utiliza bagazo de caña y residuos agrícolas de cosecha, materiales que se obtienen de su propia actividad productiva y que pueden convertirse en combustible para producir energía.
Este modelo hace parte de una estrategia de economía circular, en la que los subproductos de la fabricación de azúcar se aprovechan para desarrollar otras líneas de negocio. Además de la producción azucarera, Providencia cuenta con actividades relacionadas con alcoholes y generación de energía eléctrica.
La cogeneración permite producir electricidad y aprovechar el calor generado durante el proceso industrial. En el caso de los ingenios, el bagazo constituye una fuente de energía que puede utilizarse en las calderas para producir vapor y mover turbinas.
Con la nueva inversión, Providencia busca ampliar la escala de una actividad que ya hace parte de su operación y fortalecer su participación como generador de energía para el mercado nacional.
La apuesta energética también se enmarca en un contexto de desafíos para la industria azucarera. El comportamiento de los precios internacionales del azúcar, la tasa de cambio y las tasas de interés son algunos de los factores que, según Borrero, han incidido en las condiciones del negocio.
El gerente ha señalado que la compañía trabaja en mejorar su productividad y reducir costos para enfrentar la coyuntura. En ese escenario, desarrollar nuevas líneas de negocio a partir de los coproductos de la caña es una de las alternativas para ampliar las fuentes de generación de valor.
“Creemos que es bien importante continuar buscando esas oportunidades que brinda el mercado de nuestros coproductos de la caña para generar valor”, afirmó Borrero al referirse a la estrategia de diversificación de la empresa.
El proyecto de US$50 millones no sería la única iniciativa en esa dirección. El directivo indicó que la compañía cuenta con un banco de proyectos que se ajustan a su propósito de diversificar la producción y desarrollar negocios distintos al azúcar.
La ampliación de la generación eléctrica se convierte así en una de las apuestas de crecimiento de Providencia para los próximos años. Su entrada en operación, prevista para julio de 2028, permitirá aumentar el volumen de energía que entrega al sistema nacional y aprovechar de manera más amplia los recursos derivados de la producción de caña.