El 2025 cerró con un balance positivo para el sector de la agroindustria de la caña de azúcar en el país, pese a las variables del clima y al entorno internacional adverso.
Claudia Calero, presidenta de Asocaña, gremio que agrupa al sector productivo de la caña de azúcar, señaló que el año pasado se molieron 23 millones de toneladas de caña de azúcar, lo que significó un 5 % más que en 2024, permitiendo producir cerca de 2 millones de toneladas de azúcar y445 millones de litros de etanol, con un crecimiento anual del 10 % en este último rubro.
Además de la producción de azúcar y etanol, el sector cañero fortaleció su aporte a la generación de energía limpia. En 2025, los ingenios del país produjeron 1928 gigavatios hora (GWh), de los cuales 880 GWh fueron entregados al Sistema Interconectado Nacional, mientras que el resto se destinó a procesos de autogeneración.
Sin embargo, este desempeño productivo contrasta con un panorama comercial cada vez más complejo. Calero señaló que, aunque Colombia exportó 628.000 toneladas de azúcar, un 20 % más que el año anterior, el 11 % del consumo nacional aparente fue cubierto con importaciones, equivalentes a 178.000 toneladas. De ese total, cerca del 50 % provino de Bolivia.
Para la dirigente gremial, este escenario refleja una asimetría dentro de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), pues desde 2013 Colombia no ha podido exportar azúcar al mercado boliviano, pese a que el comercio intracomunitario opera con arancel cero.
“Asocaña ha solicitado al Gobierno revisar con urgencia lo que está ocurriendo en la CAN y exigir reciprocidad real. No se trata solo de la industria, sino del empleo y la estabilidad de las regiones donde operamos”, afirmó.
Las importaciones desde Bolivia crecieron 358 % frente al año anterior, un incremento que el gremio considera atípico y que, asegura, requiere una revisión técnica y comercial detallada.
A este panorama se suman las dificultades recientes con Ecuador, país que impuso un arancel del 30 % a los productos colombianos. “Abastecemos el 50 % de las necesidades de azúcar de ese país, lo que el año pasado representó unas 64.000 toneladas. Ahora existe el riesgo de que busquen otros proveedores sin ese arancel. Seguramente Bolivia y Perú podrían quedarse con ese mercado”, advirtió Calero y recordó además, que en 2018 Ecuador aplicó una salvaguardia que, pese al fallo del tribunal andino para levantarla, se mantuvo durante tres años.
El sector enfrenta también la caída de los precios internacionales. En la bolsa de Nueva York, el azúcar crudo pasó de 24 centavos de dólar por libra en 2023 a 14,8 centavos, una reducción cercana al 30 %, en medio de un superávit global liderado por Brasil, India y Tailandia. Esta tendencia coincide con mayores costos en combustibles, fertilizantes y mano de obra.
La incertidumbre también rodea al etanol. Aunque la mezcla con gasolina es obligatoria, la producción nacional no tiene prioridad. En 2025, el 51 % del etanol consumido en el país fue importado, lo que ha obligado a almacenar excedentes y amenaza con frenar líneas de producción.
La agroindustria de la caña genera 286.000 empleos formales en 50 municipios y, entre 2022 y 2024, aportó el 38 % de la meta nacional de reducción de emisiones gracias al programa de etanol. Para 2026, el mensaje del sector es contundente: sin seguridad jurídica, reglas claras y comercio justo, será difícil sostener la inversión, el empleo y su aporte al desarrollo regional y a la transición energética del país.