La “nueva normalidad” derivada de la crisis del Covid-19 y la necesidad de agilizar procesos para retomar la senda del desarrollo, tienen en la digitalización su más eficaz aliada. Colombia da el salto hacia la transformación digital y ancla en ella, el desafío de fortalecer la reactivación de su economía.

La pandemia que ha puesto en jaque la actividad económica y ha afectado la oferta laboral, aceleró también la necesidad de migrar hacia el universo digital. Varios países han emprendido ya el reto para mitigar los efectos de la crisis, como Corea del Sur, que no solo desarrolla tecnología de punta en salud, sino implementa un plan de reactivación económica que sienta bases de crecimiento en la era pos-Covid-19, concentrado en el desarrollo digital y respaldado por un crecimiento limpio. El país asiático invertirá cerca de US$135 millones (casi 10% del PIB) en el New Deal coreano, con medidas que generarán 1,9 millones de nuevos empleos. Para ello, prevé digitalizar la infraestructura educativa, promocionar servicios que no impliquen contacto físico, digitalizar espacios urbanos y complejos industriales. Y de manera novedosa, integrar ADN digital de toda la economía.

Colombia no es ajena a esta nueva realidad. En el marco de la estrategia de reactivación “Compromiso por Colombia”, el Gobierno ha priorizado 17 proyectos digitales, para contrarrestar los efectos de la crisis.
El plan apunta a instalar 10 mil centros digitales en zonas vulnerables y capacitar a 100 mil programadores para acceso a oportunidades laborales derivadas de la Cuarta Revolución Industrial. Paralelamente, el Gobierno respalda la transformación con proyectos de impacto sectorial, como agricultura, simplificando el ICA; transporte, con el plan maestro de sistemas inteligentes, y justicia con el expediente digital.

Transformación que trae grandes beneficios y también muchos desafíos. En Colombia, solo 17% de población universitaria femenina escogió carreras de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM), frente al 30% de hombres. Urge fomentar que más niñas y jóvenes ingresen a estos programas, dotarlas de herramientas para su participación en el mercado laboral, evitando una catástrofe ocupacional aún mayor.

De la mano de la Ocde, trabajamos en orientar política pública de inclusión, cierre de brechas y oportunidades. Cuatro campos son prioridad: generar habilidades mediante educación masiva, universalidad en acceso y promover inteligencia artificial; fomentar tejido empresarial digital, eliminar intermediarios y facilitar acceso a capital; gobierno digital acelerando el portal único del Estado y un ecosistema nacional de innovación y digitalización; y, convertirnos en economía cashless (sin efectivo), enfatizando educación financiera, competencia en sistema de pagos y generación de incentivos para migración de micronegocios a pagos electrónicos.

La digitalización impactará transversalmente la economía, potenciando sectores como seguridad, agricultura, educación, salud y trabajo. Hemos avanzado en reformas siempre esquivas y en un mercado laboral moderno, apalancado por la economía digital.