En Cali, la inflación fue de 0,76 % en marzo, llegó a 2,91 % en el primer trimestre y se ubicó en 5,36 % anual. Aunque el dato local quedó ligeramente por debajo del promedio nacional, hay gastos bastantes representativos para los hogares.
De acuerdo con un análisis financiero de Russell Bedford Cali, hay cinco grupos de gastos que son los más significativos para los caleños y que más afectan el bolsillo de los hogares.
“Más que un repunte aislado, marzo confirma que los hogares caleños están lidiando con una inflación muy pegada al gasto cotidiano. Cuando el aumento se concentra en consumos frecuentes y obligatorios, el ajuste no se siente al final del trimestre, sino desde la primera ida al supermercado y en cada pago de la semana”, explicó Julio César Naranjo Díaz, gerente de Auditoría e Impuestos de Russell Bedford Cali.
Los cinco gastos que más pesan
De acuerdo con el análisis de la firma, los cinco gastos que más pesan en los hogares caleños, según los datos de inflación recientes son:
- El mercado sigue siendo el primer golpe del mes. En Cali, la división de alimentos y bebidas no alcohólicas subió 2,26 % en marzo, una variación muy por encima del IPC mensual total de la ciudad. En la medición anual llegó a 6,82 %. Traducido al bolsillo, eso significa que ir a la tienda, a la galería o al supermercado sigue siendo uno de los momentos en los que más rápido se siente el deterioro del presupuesto.
- Comer por fuera dejó de ser un gasto pequeño. Restaurantes y hoteles aumentaron 0,50 % en marzo, acumularon 5,21 % en el año corrido y alcanzaron 10,34 % anual, la variación más alta entre las grandes divisiones del IPC en Cali.
- Ahí entran el corrientazo, el desayuno comprado en la calle, el domicilio o esa comida resuelta a última hora que parece menor, pero que repetida varias veces por semana termina haciendo un hueco importante en la caja del hogar.
- Sostener la casa sigue costando más de lo que parece. El rubro de alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles subió 0,28 % en marzo en Cali, acumuló 1,34 % en el año corrido y marcó 4,09 % anual. No fue el mayor salto del mes, pero sí uno de los más sensibles, porque ahí están pagos que no dan espera, como arriendo, servicios públicos y otros cobros fijos que llegan así la familia ya venga ajustada desde la quincena anterior.
“Lo más delicado es que varias de estas presiones no compiten entre sí, sino que se acumulan. Una familia puede recortar salidas o compras no esenciales, pero no puede aplazar indefinidamente el arriendo, los servicios, la educación o un medicamento; por eso la sensación de estrechez financiera termina siendo mucho más rápida”, señaló Naranjo.
4. La educación todavía sigue cobrando en abril. En Cali, este rubro aumentó 0,05 % en marzo, pero en el año corrido ya iba en 4,23 % y en la variación anual se ubicó en 6,62 %. Esa cifra ayuda a explicar por qué muchas familias todavía están absorbiendo el efecto de matrículas, mensualidades, útiles, transporte escolar, fotocopias y plataformas. No es un gasto que se vea todos los días, pero sí uno que sigue drenando presupuesto durante varios meses.
5. La salud de bolsillo ya funciona como otro pago fijo. En marzo, la división de salud subió 1,18 % en Cali, acumuló 3,49 % en el año corrido y llegó a 7,96 % anual. Copagos, medicamentos, citas particulares, exámenes y compras de farmacia siguen apareciendo como uno de los gastos más difíciles de controlar, sobre todo en hogares con niños, adultos mayores o pacientes crónicos.
La conclusión del análisis es clara: en Cali la plata no se está yendo en un solo golpe grande, sino en varias fugas concretas que se repiten semana tras semana. El mercado sigue pesado, comer por fuera cuesta más, sostener la casa no afloja, estudiar vale más y enfermarse, incluso un poco, puede desordenar la caja del mes. Esa es la inflación que realmente siente la gente en la ciudad.
Así quedó Cali frente a otras capitales
Con una inflación anual de 5,36 % en marzo, Cali quedó en una franja media alta dentro del tablero nacional. La ciudad se ubicó por debajo de Pereira (6,48 %), Medellín (6,39 %), Manizales (5,90 %), Armenia (5,86 %), Bucaramanga (5,78 %) y Bogotá (5,62 %), donde la presión sobre el costo de vida fue mayor.
Al mismo tiempo, estuvo por encima de Cartagena (5,34 %), Neiva (5,31 %), Popayán (5,25 %), Ibagué (5,21 %), Cúcuta (5,01 %), Tunja (4,99 %), Montería (4,78 %), Pasto (4,63 %) y Barranquilla (4,61 %). Es decir, Cali no aparece entre las ciudades más golpeadas por la inflación, pero tampoco entre las que hoy ofrecen un verdadero respiro al bolsillo.
“La capital del Valle no está entre las ciudades con la inflación anual más alta, pero eso no significa alivio automático para el bolsillo. Un nivel todavía superior al 5 % sigue siendo retador para hogares que vienen de varios meses absorbiendo aumentos y que ya entraron en una lógica de gasto defensivo, priorizando lo urgente sobre lo importante”, concluyó Naranjo.