En el 2026 el dólar ha presentado una de sus mayores volatilidades, registrando uno de sus momentos más bajos de los últimos años en Colombia.

La divisa pasó de estar en $ 3.757 al cierre de 2025, a niveles de al rededor de $3.100 a comienzos septiembre de 2026, lo que implica una caída cercana al 18 % en lo corrido de los doce meses anteriores.

Pese a que esta semana ha registrado un leve repunte, y la divisa se cotiza sobre los $ 3.300, expertos señalan que esto obedece a factores coyunturales, por lo que sería una volatilidad de corto plazo y no un cambio definitivo de tendencia.

Mauricio Acevedo, estratega de divisas de Corficolombiana, explicó que “la moneda está impulsada por las crecientes apuestas de que la Reserva Federal seguirá adelante con sus nuevas subidas de tipos de interés para frenar la persistente inflación”.

Dólar sigue barato

Aunque la divisa presenta una tendencia al alza, la moneda sigue barata, puesto que está por debajo de los $3.500.

Pero el dólar a bajo precio no tiene un único efecto en el país: mientras beneficia a consumidores, importadores y empresas que necesitan adquirir bienes o servicios en el exterior, representa un desafío para los exportadores y los hogares que reciben remesas desde otros países.

Para Valentina Guio, jefe de Estudios Macroeconómicos del Centro de Pensamiento Anif, la caída de la moneda estadounidense responde tanto a factores internacionales como a condiciones propias de la economía colombiana.

A nivel internacional, “durante una parte importante del comienzo de 2026 el dólar presentó un debilitamiento frente a diferentes monedas, debido a la incertidumbre relacionada con las políticas arancelarias y las condiciones de la economía mundial. Ese comportamiento tuvo un efecto sobre las monedas de América Latina, entre ellas el peso colombiano”, aseguró.

Comportamiento del dólar en Colombia en septiembre de 2026 | Foto: El País

Sin embargo, para él, uno de los elementos más importantes para explicar la fortaleza del peso está en Colombia: el elevado nivel de las tasas de interés.

“El Banco de la República mantiene actualmente su tasa de política monetaria en 12 %, lo que genera un diferencial importante frente a otras economías y hace relativamente atractivos los activos denominados en pesos. Esto puede estimular la llegada de recursos de inversión de portafolio, conocidos también como capitales de corto plazo, que aumentan la oferta de dólares en el mercado colombiano y presionan a la baja la tasa de cambio”, precisó Guio.

En esta misma línea, Juan Diego Lobo, economista y docente de la Universidad EAN, señaló que la probabilidad de que el Banco de la República continúe elevando la tasa de interés de aquí al final del año sigue vigente, “teniendo en cuenta que es importante mantener el esfuerzo, porque buena parte de la inflación que estamos experimentando actualmente, que sigue fuera del rango meta, es causada por factores de demanda, no de oferta”.

Y explicó que el comportamiento de la divisa también se ve influenciada por el entorno internacional, particularmente las decisiones de la Reserva Federal.

“La evolución de las tasas estadounidenses será determinante para el comportamiento internacional del dólar. Si las tasas de interés en Estados Unidos permanecen altas o aumentan, los activos denominados en dólares pueden volverse más atractivos para los inversionistas. Esto podría fortalecer al dólar internacionalmente y generar presión sobre las monedas de economías emergentes, incluida Colombia”, enfatizó.

Entre tanto, para David Cubides, economista jefe del Banco de Occidente, un dólar bajo tiene efectos mixtos. Ayuda a contener la inflación, abarata importaciones, insumos, maquinaria y viajes al exterior, y puede reducir costos para empresas endeudadas en dólares. Pero “también disminuye los ingresos en pesos de exportadores y hogares que reciben remesas y puede restar competitividad a algunos sectores”.

Pros y contras de un dólar barato

Un dólar más bajo tiene efectos positivos y negativos. En cuanto a los positivos, está el efecto en la inflación. Colombia importa una parte importante de los bienes que consume y de los insumos que utiliza para producir. Cuando el dólar baja, esos productos cuestan menos pesos, siempre que los demás factores permanezcan constantes.

El efecto puede sentirse en bienes de consumo, maquinaria, equipos, materias primas e insumos industriales y puede favorecer a empresas que tienen obligaciones denominadas en dólares, puesto que necesitan menos pesos para atender esos compromisos.

Juan David Ballén, director de Estudios Económicos de Aval Asset Management, señaló que la apreciación también incrementa el poder adquisitivo de los colombianos que viajan al exterior, ya que “necesitan menos pesos para comprar la misma cantidad de dólares”.

Comparativo de remesas recibidas en el Valle del Cauca en el primer semestre años 2020- 2026. | Foto: El País

No obstante, el efecto sobre los precios no es inmediato ni completo. Harold Londoño, gerente de Inteligencia de Negocios de la Cámara de Comercio de Cali, advirtió que el traslado de la tasa de cambio a los precios es parcial y puede presentarse con rezago.

Además, dijo, “el impacto es diferente dependiendo del producto. Los bienes durables y los insumos industriales con una elevada participación importada pueden beneficiarse más de la caída del dólar, mientras que en productos de la canasta básica con mayor componente nacional el efecto puede ser menor”.

Pero el panorama cambia para quienes venden productos y servicios en otros países.

Un ejemplo para explicar lo anterior es que cuando un exportador colombiano recibe cien mil dólares por una venta internacional y esas divisas deben convertirse en pesos para pagar trabajadores, proveedores, impuestos y otros costos locales.

Si la tasa de cambio cae, el mismo ingreso en dólares se transforma en una cantidad menor de pesos colombianos. Este efecto es más relevante para sectores que exportan una proporción elevada de su producción.

Valentina Guio afirmó que actividades como las flores enfrentan presiones importantes, porque buena parte de su producción está destinada al mercado internacional.

“Si una empresa vende la misma cantidad de dólares que el año anterior, pero la tasa de cambio es menor, sus ingresos expresados en pesos disminuyen. Esto puede reducir márgenes de rentabilidad y obligar a las empresas a buscar mayores niveles de productividad, eficiencia y diferenciación”, dice.

A su vez, Juan David Ballén señaló que la coyuntura cambiaria evidencia precisamente la necesidad de que los sectores exportadores compitan cada vez menos por precio y más por productividad, calidad, diferenciación y valor agregado: “El turismo receptivo también puede sentir el efecto. Para un extranjero, un peso colombiano más fuerte encarece relativamente algunos gastos realizados en Colombia, lo que puede reducir parte de la ventaja que el país había construido cuando el peso se encontraba más depreciado”.

Efecto en las remesas

Uno de los efectos más sensibles del dólar barato se encuentra en las remesas.

Para una familia colombiana que recibe dinero de alguien que trabaja en Estados Unidos, la cantidad de divisas enviada puede ser exactamente la misma. Sin embargo, al convertirlas a pesos, el hogar recibe menos dinero cuando la tasa de cambio disminuye.

Harold Londoño explicó que este efecto es particularmente importante para los hogares vallecaucanos que dependen en una proporción significativa de estos recursos.

Lo anterior, agregó, genera una situación aparentemente contradictoria, pues Colombia puede seguir recibiendo un volumen elevado de remesas, pero cada dólar enviado desde el exterior representa menos pesos para las familias receptoras.

César Pabón, director ejecutivo senior de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, anotó que los ingresos por remesas, medidos en pesos, disminuyeron 9,1 % anual en el primer semestre, al pasar de $26,9 a $ 24,4 billones.

Según datos entregados por el Banco de la República, en Colombia el ingreso de remesas superó los US$ 6000 millones en el primer semestre de 2026, y el Valle recibió US$ 1.716 millones, en este mismo lapso de tiempo.

Expectativas de fin de año

Los analistas coinciden en que los niveles actuales podrían no mantenerse durante todo el año. Para Lobo, la evolución de las tasas de interés en Estados Unidos será determinante, al igual que la continuidad del ciclo monetario restrictivo en Colombia.

David Cubides, del Banco de Occidente, proyecta una tasa de cambio cercana a $ 3.150 al cierre de 2026. Para 2027, su escenario apunta hacia niveles próximos a los $ 3.400.

Por su parte, para Marcela Meléndez, directora ejecutiva de Fedesarrollo, la expectativa es que al final del año la moneda estadounidense repunte a niveles en los que estaba antes y regrese al orden de los $ 3.500, cifra que, considera, es la tasa de equilibrio.