El vicepresidente de la República, José Manuel Restrepo, expuso la cruda realidad social que afecta al sistema crediticio colombiano y presentó un ambicioso plan de modernización institucional para democratizar el acceso al capital.

Al revelar que cerca de 10 millones de ciudadanos se encuentran hoy sometidos a las garras del crédito informal del “gota a gota” con tasas usureras que alcanzan en promedio un desgarrador 720 % anual, el alto funcionario afirmó que las empresas de tecnología financiera (fintech) constituyen la herramienta más potente para erradicar esta forma de explotación, llevar crédito equitativo a los sectores vulnerables y construir un Estado verdaderamente digital e incluyente.

La tragedia del ‘gota a gota’: 10 millones de personas e intereses del 720 % anual

Durante su discurso ante los líderes de la industria financiera digital, el vicepresidente Restrepo colocó en el centro del debate la dimensión humana y social de la inclusión financiera. Con cifras contundentes, calificó como “absoluta y totalmente inaceptable” el hecho de que una décima parte de la población colombiana continúe marginada del sistema bancario formal y quede a merced de redes de prestamistas informales, conocidos popularmente como el “gota a gota”, “pagar diario” o “cobraviario”.

“Es inaceptable que en un país como este 10 millones de personas aún estén en medio de esa esclavitud financiera, pagando en promedio 720 % de anual, pudiendo tener oportunidades de acceso a unas formas de financiación totalmente distintas”, enfatizó el funcionario.

Explicó que esta problemática no representa únicamente un fenómeno de exclusión bancaria, sino un flagelo social que corroe el bienestar de las familias y destruye la viabilidad económica de las microempresas.

Restrepo recordó que la prioridad social fijada por el Ejecutivo está orientada a proteger a la población de menores ingresos y a impulsar la economía popular.

En sus declaraciones, Gabriel Santos subrayó la unión del ecosistema tecnológico y financiero frente a las necesidades del país | Foto: Especial para El País

Destacó que más del 90 % del tejido empresarial de Colombia está integrado por micro y pequeños negocios —tenderos, comerciantes, artesanos y pequeños productores— que día a día enfrentan barreras insuperables para acceder a liquidez oportuna, viéndose forzados a recurrir a usureros informales ante la rigidez del sistema tradicional.

Fintechs: La punta de lanza para la inclusión y el emprendimiento juvenil

Frente a esta dura realidad, el vicepresidente identificó al ecosistema de las startups y a las plataformas de tecnología financiera como los aliados clave para desbloquear las oportunidades de financiamiento en el país.

Haciendo referencia a sus reflexiones plasmadas en su producción académica y a su trayectoria como docente y rector universitario, Restrepo subrayó el papel transformador que desempeñan los jóvenes innovadores en la creación de nuevos instrumentos financieros.

“Ustedes son el camino a través del cual podemos lograr más inclusión financiera. Ustedes son el camino a través del cual podemos lograr enfrentar esa forma de esclavitud financiera que tanto corroyó esta sociedad”, les manifestó directamente a los empresarios fintech reunidos en el evento.

El funcionario resaltó que las nuevas generaciones no interactúan con la banca tradicional bajo los esquemas convencionales, sino que demandan productos dinámicos, digitales y adaptados a las economías colaborativas.

Por ello, sostuvo que la inyección de innovación y la formación de talento humano en áreas como la industria 4.0 y los servicios basados en el conocimiento resultan fundamentales para modernizar la oferta crediticia del país.

Añadió que el fortalecimiento de la educación financiera en los sectores populares permitirá a los pequeños tenderos y comerciantes autogestionar su liquidez y rentabilizar sus unidades productivas mediante herramientas tecnológicas avanzadas.

La solicitud a la Superintendencia Financiera

Uno de los momentos con mayor impacto regulatorio del discurso se produjo cuando el vicepresidente abordó la implementación del modelo de finanzas abiertas (Open Finance) en Colombia.

Si bien reconoció los avances normativos alcanzados en el Plan Nacional de Desarrollo para establecer las bases obligatorias de la arquitectura financiera abierta, Restrepo cuestionó con vehemencia la excesiva gradualidad de los plazos estipulados para su entrada en vigencia plena.

Dirigiéndose de manera explícita al Superintendente Financiero presente en el recinto, el vicepresidente le formuló una solicitud pública y vehemente para acortar drásticamente los cronogramas institucionales.

“Mi solicitud puntual al superintendente financiero es que aceleremos este proceso. Yo creo que tenemos que hacer una reflexión de fondo sobre si necesitamos 132 meses para poder avanzar en esta dirección. La invitación es: aceleremos el proceso”, manifestó Restrepo, cuestionando que el país deba esperar un horizonte de más de una década para masificar la portabilidad de datos financieros y la interoperabilidad de servicios en beneficio de los usuarios.

A juicio del alto funcionario, reducir este periodo permitirá dinamizar la competencia entre las entidades financieras tradicionales y las plataformas tecnológicas, reduciendo las asimetrías de información, abaratando los costos del crédito y multiplicando las alternativas de financiamiento para los ciudadanos históricamente desatendidos.

Democratizar el mercado de capitales y desterrar el uso de efectivo

La hoja de ruta para la modernización financiera expuesta por el vicepresidente abarca también una revisión estructural del mercado de capitales colombiano, al cual diagnosticó con serios problemas de baja liquidez, escasa competencia y alta concentración.

Restrepo anunció que el Gobierno ha puesto en marcha un proceso de revisión integral de la regulación financiera con el propósito de flexibilizar los requisitos de entrada y permitir que las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) puedan acceder a fuentes de financiación mediante la emisión de títulos y mecanismos alternativos de capital.

En ese sentido, hizo un llamado enfático a las entidades encargadas de administrar el ahorro nacional —como los fondos de pensiones y las aseguradoras— para que reorienten sus recursos hacia la inversión productiva en el país, superando la tendencia cómoda de concentrar los portafolios en títulos de deuda pública (TES).

Paralelamente, el vicepresidente instó a consolidar la autonomía digital de la economía mediante la expansión acelerada de los sistemas de pagos digitales e interoperables.

Señaló que existe un compromiso gubernamental por homogeneizar las reglas de juego entre todos los competidores del sector de pagos para desincentivar el uso intensivo del dinero en efectivo en las transacciones cotidianas.

“Hagamos un esfuerzo por disminuir el uso del efectivo en este país, porque es un camino a través del cual logramos mover la dinámica de convertir el ahorro en inversión”, explicó Restrepo, subrayando que la trazabilidad digital del dinero combate la informalidad, fortalece el recaudo fiscal de manera eficiente y permite a los pequeños comerciantes construir un historial crediticio formal que los inmunice contra las redes de usura del “gota a gota”.

En Colombia se expiden alrededor de 20 normas diarias, alcanzando cerca de 7.000 regulaciones al año que frenan la competitividad. | Foto: 360 Grados Agencia Creativa

Al concluir su intervención en el Latam Fintech 2026, José Manuel Restrepo enfatizó que la modernización del Estado y la regulación ágil solo cobran verdadero sentido cuando sus beneficios se traducen en un impacto positivo en las condiciones de vida de los sectores más vulnerables.

Reitero que, mediante la convergencia entre la tecnología financiera, un marco normativo competitivo y la articulación con el sector privado, Colombia logrará democratizar el capital y afianzar un desarrollo inclusivo y sostenible.

(*) Este artículo fue procesadocon apoyo de Inteligencia Artificial a partir de los audios oficiales del Latam Fintech 2026 y verificado por el equipo editorial de El País.