Hace 10 años empezó operaciones el puerto de Aguadulce, proyecto impulsado por dos inversionistas asiáticos expertos en el movimiento de carga.

Álvaro Otero, gerente de la Sociedad Puerto Industrial Aguadulce, habló con El País, de lo que han sido las operaciones en estos años, los hitos cumplidos y el papel que cumplen en Buenaventura.

“Yo creo que faltan garantías, no es fácil invertir en Buenaventura, creo que es importante que nos articulemos todos como industria, con el gobierno para dar esas garantías que se necesitan, empezando por la seguridad”, comentó.

Aguadulce cumple 10 años de operaciones, ¿qué balance puede hacer de este periodo?

Este es un proyecto muy ambicioso. Empezó realmente en los noventa y duró un tiempo largo en que se pudiera materializar. Finalmente, se lograron las licencias ambientales, los permisos, las consultas previas. Fue muy largo la construcción y en el 2016 empieza la operación.

El proyecto se hizo no en Buenaventura, sino en la península de Aguadulce, que queda al otro lado. Era algo disruptivo, y esa fue realmente una de las apuestas de Aguadulce, estar fuera del casco urbano, lo que permitía dar alternativas a tener un terminal que no utiliza las mismas vías de acceso que usa el comercio que ingresa por la isla.

Tenemos un gran apoyo tecnológico, de conocimiento, de experiencia en el manejo de terminales. Y digamos que todo eso se inyectó en el proyecto para que fuera de clase mundial. Fuimos los primeros en implementar una serie de tecnologías, técnicas de seguridad y una serie de cosas que se hicieron en su momento y siguen estando a la vanguardia.

Economía: Álvaro Otero, gerente de la Sociedad Portuaria Aguadulce, Buenaventura. | Foto: El País

¿Quiénes son los socios de Aguadulce?

Son dos compañías, una se llama PSA de Singapur, que es una compañía del Fondo Soberano de Singapur, que tiene más de 60 terminales en el mundo. Y el otro 50%, más o menos, es de ICTSI (International Container Terminal Services), que es una compañía de Filipinas.

¿Por qué Buenaventura sigue siendo importante para el mundo del comercio exterior y estos inversionistas internacionales se quedan?

Para Colombia es muy importante porque es el único puerto en el Pacífico Colombiano, y eso crea una conexión directamente con el Asia y permite tener esa interrelación con los países asiáticos, fundamentalmente China, para la importación y exportación para varios países de esa zona.

Y los volúmenes que se mueven son importantes para las navieras, para el comercio, para la industria. Y lo más destacado es que ha venido creciendo, fuertemente, sobre todo desde del 2023.

Desde hace dos años la importación ha crecido un 30%, eso es un repunte muy alto, eso lo que ha generado que alternativas como la nuestra prueben que la idea que se tuvo hace un tiempo era necesaria, era necesario invertir en Buenaventura y que las proyecciones que se hicieron de carga eran reales y se iba a necesitar esta inversión.

El puerto de Aguadulce atendió el barco más grande que ha llegado a Colombia. Foto: Cortesía de la empresa. | Foto: El País

¿Qué tipo de carga llega por Aguadulce?

Fundamentalmente Aguadulce lo que hace es mover contenedores. Llega de todo, desde carros, electrodomésticos, motocicletas, repuestos. Básicamente todo lo que se pueda. Tenemos clientes que traen desde cosas pequeñas como cuadernos, mercancía que se vende en tiendas del día a día, hasta, como le digo, carros o retroexcavadoras, camiones grandes que vienen importados desde China.

¿Buenaventura cómo está frente a Latinoamérica?

En general tiene algunas cosas favorables, unos terminales importantes. El terminal de nosotros tiene una serie de ventajas, hace unos meses llegaron las grúas más grandes de Sudamérica.

Somos el único terminal en Sudamérica que puede atender barcos en este momento de 24.000 teus. ¿Cuál es la dificultad? El canal de acceso porque estos barcos tan grandes no pueden entrar a Buenaventura. Entonces ahí tenemos la primera dificultad.

La segunda dificultad es la conectividad vial. Más o menos el 50% de las importaciones de Colombia entra por Buenaventura. Es decir, por una calle que es del ancho de dos líneas pequeñas, entra la mitad de la carga del país.

Necesitamos crecer, tener unas vías mucho más amplias. Eso debería ser una carretera de tres carriles, por lo menos, para lado y lado.

¿Es decir que el dragado del canal de acceso también es una necesidad para ustedes?

Claro que nos hace falta. Entonces ahí faltan esos dos puntos, tanto de acceso marítimo como acceso terrestre son limitados y tenemos algunas necesidades básicas como el acueducto, la electricidad y claramente la seguridad es muy importante. Esas desventajas que estoy diciendo, muchos puertos de Sudamérica no las tienen.

¿Cuáles son como los principales hitos que ustedes han conseguido en estos 10 años?

Claramente el inicio de operaciones, trajimos cuatro grúas Pórtico. En ese transcurso empezamos a recibir los barcos más grandes que estaban llegando a Colombia. No son de 24.000, pero sí de 16.000 o 17.000 teus.

Estamos hablando de 366 metros de eslora. Y nosotros atendimos el barco más grande, que es de 400 metros. Ese es el barco más grande que se ha atendido en Colombia.

Y recientemente, en este año, recibimos dos grúas más que son las más altas de Sudamérica, eso es pensando en el futuro.

Es una apuesta mucho más adelante porque los barcos que pueden atender esas grúas todavía no pueden llegar a Buenaventura. Pero estamos pensando mucho más adelante.

El año pasado el puerto Aguadulce, situado en Buenaventura, movió 700.000 teus de carga. Foto: cortesía la empresa. | Foto: El País

¿Este año cómo ha sido para ustedes?

Hay bastante incertidumbre, es un año de elecciones, por lo que no sabemos exactamente qué pueda pasar.

Por ahora vamos, en movimiento de carga, muy similar a lo que estábamos en el año pasado, siempre la segunda mitad del año es más fuerte que la primera.

Por esta terminal se movieron el año pasado 700.000 teus.

¿Por qué tenemos esos puertos modernos con tanta capacidad, pero la ciudad sigue con tantas necesidades?

Lo que más favorece una ciudad puerto es que presente las facilidades para que la infraestructura se desarrolle alrededor de los terrenos. Es decir, que haya seguridad, institucionalidad, haya electricidad, agua y todo para que el ecosistema logístico decida invertir en la ciudad. Normalmente así es que funciona.

Entonces llegan empresas, invierten en bodegas, hacen procesos intermedios, básicamente trabajan con la carga que entra y sale. En este momento es difícil invertir en Buenaventura por las necesidades que estábamos hablando. Entonces, ¿qué pasa con la carga? No se queda en Buenaventura, llega y se va a las ciudades.

Yo tengo ejemplos de clientes nuestros que traen partes, la llevan a otra ciudad, ensamblan lo que sea que hacen y vuelven y exportan por Buenaventura. Eso es sorprendente porque no se le miden a ensamblar en Buenaventura por las dificultades que existen.

¿Y cuáles son los proyectos sociales que tienen en este momento?

Nosotros tenemos casi 400 empleos directos y en total unos 1.200 indirectos, entre todo el ecosistema circundante.

Actualmente, tenemos unos proyectos muy importantes. Trabajamos con seis comunidades que están en el área, con ellos hemos invertido una gran cantidad de dinero en educación, en salud, hemos construido casas, hemos hecho educación para los niños y también muchas becas para los adultos.

Seguimos invirtiendo, hemos reforestado más de 500 hectáreas, pero realmente lo más importante es que le hemos dado empleo a la gente de estas comunidades. Más del 50% de la gente que trabaja en Aguadulce viene de esas comunidades y son personas que entraron en unos puestos básicos y han venido creciendo dentro de la compañía y desarrollando sus capacidades técnicas y profesionales para tener puestos cada vez más técnicos, más de gerencia.

¿En qué proyectos de inversión trabajan ahora?

Estamos expandiendo patios, estamos creciendo la capacidad. Vienen otras grúas de patio al final de este año. Estas inversiones son de largo plazo y nuestro compromiso como concesionario es tener un plan de inversiones hasta el final de la concesión.