El envejecimiento de la población está planteando nuevos desafíos para las finanzas públicas y la organización de los territorios en Colombia. La necesidad de financiar la protección social, atender a una población que vive más años y responder al despoblamiento de algunos municipios fueron asuntos centrales del panel ‘Demografía, envejecimiento y economía silver’, realizado este viernes 23 de octubre durante el 36.º Congreso Nacional de las Cajas de Compensación Familiar de Asocajas, en Cartagena.

Olga Lucía Acosta Navarro, codirectora del Banco de la República, señaló que el país debe revisar cómo distribuye sus recursos ante las nuevas necesidades sociales y las restricciones fiscales. “Se requiere una nueva arquitectura fiscal”, afirmó, al explicar que el reto no consiste únicamente en cerrar el déficit, sino también en reasignar el presupuesto disponible.

“No tenemos una gran bolsa para repartir, entonces nos toca reasignar”, sostuvo Acosta. En ese escenario, agregó, la sociedad tendrá que discutir cómo responder a las necesidades relacionadas con la salud, la vejez y el envejecimiento, sin perder de vista las restricciones económicas.

La disminución de la natalidad está transformando la estructura demográfica de Colombia y plantea nuevos desafíos para la planeación de los servicios públicos, especialmente en educación. Un estudio del Banco de la República proyecta que para 2050 el país tendrá cerca de 3,1 millones menos de estudiantes matriculados en preescolar, básica y media. | Foto: El País

La economista también advirtió sobre el destino de los recursos financieros. Según explicó, los hogares que tradicionalmente financiaban a otros sectores de la economía están destinando sus ahorros al sector público, mientras que empresas que antes utilizaban sus ingresos para invertir también están financiando al Gobierno.

El planteamiento abre una discusión sobre la capacidad de sostener la protección social a largo plazo. Para los expertos, la productividad y la formalización laboral son factores fundamentales para respaldar estos sistemas y responder a las necesidades de una población cuya estructura por edades está cambiando.

Menos nacimientos y más adultos mayores

Las cifras demográficas ayudan a dimensionar el desafío. De acuerdo con los datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), Colombia registró 441.537 nacimientos en 2025, un 2,7 % menos que en 2024. Además, la tasa global de fecundidad llegó a un hijo por mujer, el nivel más bajo de la serie histórica.

Sin embargo, el comportamiento de los nacimientos durante 2026 presenta un matiz: entre enero y julio se contabilizaron preliminarmente 253.175 nacidos vivos, un aumento del 1,5 % frente al mismo periodo de 2025. Este incremento parcial no modifica el panorama de baja fecundidad que enfrenta el país.

Estos cambios también abren preguntas sobre el futuro de la educación. Una reducción de los nacimientos puede traducirse, con el paso de los años, en menos estudiantes en edad escolar, pero eso no significa que deba disminuir la inversión educativa.

De hecho, un estudio del Banco de la República, proyecta que Colombia tendrá cerca de 3,1 millones menos de estudiantes matriculados en preescolar, básica y media para 2050, en comparación con 2024. La matrícula pasaría a alrededor de 6,3 millones de estudiantes, una reducción que tendría efectos distintos en cada departamento y el tipo de establecimiento educativo.

El aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población plantean nuevos retos para la financiación de la salud, las pensiones y los sistemas de cuidado en Colombia. Expertos señalaron la importancia de anticiparse a estos cambios y revisar cómo se distribuyen los recursos públicos para responder a las necesidades de la población. | Foto: IA

Ante este panorama, Simone Cecchini, director del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía, advirtió que la disminución de los nacimientos no debe ser una razón para recortar el presupuesto educativo. Por el contrario, planteó que el país debe invertir mejor en cada estudiante, fortalecer la calidad de la enseñanza y aumentar la productividad.

Simone Cecchini, director del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía, advirtió que la caída de la natalidad no debe convertirse en una razón para recortar los recursos destinados a la educación. Por el contrario, planteó que el país debe aprovechar la transformación demográfica para mejorar la calidad de la enseñanza y aumentar la inversión por estudiante.

Su argumento apunta a que una población infantil más pequeña no elimina los desafíos educativos de Colombia. La prioridad, sostuvo, debe ser garantizar una mejor educación y formar personas más productivas, en lugar de reducir el presupuesto porque nacen menos niños.

El desafío de los municipios

Acosta también llamó la atención sobre las diferencias regionales del envejecimiento y el despoblamiento. Durante su intervención, citó un estudio elaborado por Oscar Alfonso y un grupo de demógrafos de la Universidad Externado de Colombia, según el cual alrededor de 500 municipios podrían enfrentar dificultades relacionadas con la disponibilidad de población para sostener su funcionamiento.

Esta advertencia debe entenderse en los términos del estudio citado y no como una confirmación de que esos municipios vayan a desaparecer.

El panorama plantea interrogantes sobre la distribución de los recursos públicos, pues los territorios están experimentando cambios en su composición demográfica y en la cantidad de habitantes. La migración hacia las grandes ciudades y la reducción de la población en algunos municipios pueden modificar las necesidades de infraestructura, servicios y financiación local.

Por eso, Acosta insistió en la necesidad de actualizar la información demográfica del país. “No sabemos qué ha pasado con la migración, dónde están las personas, cuántas se han ido exactamente de Colombia, cuántas no van a volver”, dijo.

El envejecimiento de la población, la caída de la fecundidad y el despoblamiento de algunos municipios estuvieron entre los temas del panel ‘Demografía, envejecimiento y economía silver’, realizado durante el 36.º Congreso Nacional de las Cajas de Compensación Familiar de Asocajas, en Cartagena. | Foto: Asocajas

La codirectora del Banco de la República pidió impulsar un nuevo censo de población y advirtió que los registros administrativos todavía no permiten responder todas las preguntas sobre los movimientos de los habitantes.

La transición demográfica tiene, sin embargo, una dimensión positiva. “Como sociedad, como personas, además nos ganamos 20 años de expectativa de vida”, afirmó Acosta, quien invitó a reflexionar sobre el aporte que pueden hacer las personas durante esos años adicionales.

Pablo Ibarrarán, jefe de la División de Protección Social y Mercados Laborales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), planteó que salud, pensiones, cuidados y productividad deben analizarse conjuntamente. “No podemos solucionar uno sin el otro”, señaló.

Para los panelistas, el reto consiste en anticiparse a los cambios demográficos con decisiones fiscales, políticas de cuidado, mayor productividad e información confiable para responder a las necesidades de cada territorio.