En el marco del congreso internacional Latam Fintech 2026, el vicepresidente de la República, José Manuel Restrepo, pronunció un discurso de hondo calado económico e institucional que fija la postura oficial del Gobierno frente al empresariado nacional e internacional.
Ante un auditorio colmado por líderes del sector Fintech, académicos y emprendedores, el alto funcionario advirtió sobre la urgencia histórica de reencender los motores del crecimiento económico en Colombia, asegurando que la administración actual no concibe al sector privado como una fuente inagotable de despojos fiscales ni como un adversario ideológico, sino como el motor insustituible para la generación de empleo, riqueza y bienestar social en el país.
La inversión en su mínimo histórico de 51 años
La intervención del vicepresidente estuvo precedida por un análisis crítico sobre las dinámicas macroeconómicas que han lastrado el desempeño del país en el último cuatrienio.
Con cifras en mano, Restrepo enfatizó que Colombia atraviesa un momento crucial de su historia económica, caracterizado por una parálisis severa en la acumulación de capital productivo.
“Tristemente, en los últimos 4 años, la inversión en relación al PIB muestra hoy el peor dato en más de 51 años de la historia de Colombia”, sentenció el vicepresidente durante su presentación.
Al explicar las causas estructurales de este deterioro en los indicadores de formación bruta de capital, el funcionario fustigó la tendencia reciente de priorizar el gasto público corriente por encima de la certidumbre para la iniciativa privada.
Según Restrepo, el estancamiento actual es el resultado directo de concentrar los esfuerzos estatales en el financiamiento del sobreendeudamiento público y en el exceso de gasto de la administración central.
“No existe economía en el mundo que logre crecimiento sostenible basado exclusivamente en exceso de gasto público, irresponsabilidad fiscal y sobredeudamiento. Eso simplemente no es posible”, afirmó tajantemente ante los asistentes.
Agregó que, si bien el gasto público puede generar empleos coyunturales, únicamente la inversión productiva acompañada de incrementos sustanciales en la productividad es capaz de elevar los niveles estructurales de competitividad nacional.
La meta del 6 % del PIB y las lecciones globales
Para revertir esta trayectoria de bajo desempeño, el vicepresidente Restrepo anunció la puesta en marcha de la denominada “Misión Crecer”, una estrategia de articulación gubernamental orientada a fijar como meta prioritaria la consecución de un crecimiento económico del 6 % anual.
A juicio del funcionario, el dinamismo económico no es una aspiración abstracta ni una simple cifra técnica, sino un requisito ético e indispensable para asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas y garantizar recursos reales para el gasto social en salud, educación, vivienda y cultura.
“El crecimiento es una obligación”, reiteró el vicepresidente, al tiempo que advirtió que la disciplina fiscal y la austeridad en el manejo del gasto público deben marchar de manera paralela con la expansión del aparato productivo.
“Un país como el nuestro puede ser un país milagro si logra una economía milagro y puede tener una economía milagro si logra crecer más”, complementó.
Para contextualizar el alcance de esta meta, Restrepo recurrió a comparaciones internacionales basadas en estudios económicos sobre la evolución de 35 naciones representativas en los últimos 25 años.
Detalló que cuatro de cada cinco de esas economías lograron transitar con éxito del nivel de ingreso medio al de ingreso alto cuando adoptaron modelos enfocados en la expansión de la inversión y la productividad.
En esa línea, trazó un paralelismo directo sobre los escenarios que le aguardan a la nación según las decisiones que adopte el liderazgo político y empresarial.
Indicó que, si Colombia mantiene el comportamiento económico de los últimos cuatro años, el país quedará relegado a un estancamiento similar al de Argentina o Perú.
En contraste, si se conforma con seguir haciendo lo mismo de siempre, se ubicará en un nivel intermedio comparable al de Rumania; pero si se abraza decididamente la meta del 6 %, la nación podrá escalar a estadios de desarrollo propios de potencias globales como Corea del Sur o España.
Reactivación de motores: Infraestructura, hidrocarburos y el rechazo al decrecimiento
La estrategia trazada por la Vicepresidencia para reactivar la inversión privada abarca un abanico amplio de sectores estratégicos, en los cuales se prevé restablecer la confianza mediante reglas de juego claras, estabilidad jurídica y esquemas de asociación público-privada.
Restrepo fue enfático en la necesidad de reivindicar los mecanismos que han demostrado efectividad a lo largo de diversos mandatos, tales como las concesiones viales y aeroportuarias, el respeto irrestricto a las vigencias futuras y las Alianzas Público-Privadas (APP).
En materia energética y extractiva, el discurso del vicepresidente marcó un giro definitivo hacia el pragmatismo económico.
El funcionario aseveró que el Gobierno nacional apoyará sin ambigüedades la firma de nuevos contratos de exploración y explotación de gas y petróleo, la implementación de técnicas de exploración no convencional y el desarrollo acelerado de la minería de minerales estratégicos indispensables para la transición tecnológica, como el cobre, el litio, el níquel y las tierras raras.
En este punto de su disertación, Restrepo pronunció una de las frases más potentes de la jornada, al cuestionar abiertamente las corrientes ideológicas que promueven la contracción de la actividad económica como mecanismo de preservación ambiental.
“Nada más estúpido que la teoría del decrecimiento. Para nosotros la teoría que prima es la teoría del crecimiento. El crecimiento es el camino, no el decrecimiento”, enfatizó categóricamente, desatando la ovación del auditorio.
Esta reactivación de los motores tradicionales, según explicó, no se contrapone a la diversificación de la matriz económica, sino que servirá de palanca para potenciar la agroindustria, la industria 4.0, el turismo sostenible y la exportación de servicios basados en el conocimiento.
20 normas diarias asfixian al tejido productivo
Uno de los mayores obstáculos para la competitividad y la atracción de capitales en Colombia radica, según el análisis del vicepresidente, en el desbordado hipernomativismo que caracteriza al Estado colombiano.
Restrepo reveló un dato alarmante que ilustra la complejidad burocrática a la que deben enfrentarse a diario ciudadanos y empresarios: en el país se expiden anualmente cerca de 7.000 nuevas normas entre decretos, resoluciones, circulares y regulaciones sectoriales.
“Eso equivale a cerca de 20 normas emitidas al día mientras estamos en esta conversación. Eso hace inmamable la vida para un ciudadano y para un empresario”, sostuvo el vicepresidente con tono directo, señalando que la simplificación del Estado es una condición indispensable para desbloquear el potencial productivo de la nación.
Como respuesta a este cuello de botella, el alto funcionario anunció la implementación de una agenda de modernización institucional orientada a desburocratizar el aparato público, reducir los trámites innecesarios y descentralizar las decisiones hacia las regiones.
Reveló que el equipo gubernamental ha identificado minuciosamente un portafolio de 176 proyectos de inversión pública y privada de mediana y alta estructuración en todo el territorio nacional, sobre los cuales se adelantará una gestión prioritaria para destrabar licencias ambientales y procesos de consulta previa.
Sobre este último aspecto, Restrepo aclaró que el Gobierno respeta de manera irrestricta el derecho constitucional a la consulta previa de las comunidades, pero insistió en que dicho mecanismo no puede convertirse en un freno permanente al desarrollo y la prosperidad regional.
Inteligencia artificial y adición energética: La visión hacia el futuro
Mirando hacia las próximas décadas, el vicepresidente vinculó la competitividad futura del país con la capacidad de liderar la revolución tecnológica y la transformación energética global.
Argumentó que el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial y la digitalización de la economía mundial requerirán volúmenes inéditos de energía limpia y constante. “En los próximos 30 años, una parte del desarrollo de inteligencia artificial va a requerir en más de un 90 % el uso de nuevas energías”, explicó.
Por ello, propuso reemplazar el concepto estricto de “transición energética” por el de “adición energética”, el cual no implica abandonar de manera intempestiva los recursos tradicionales, sino sumar masivamente nuevas fuentes a la matriz nacional, incluyendo la energía solar, eólica, geotérmica e incluso la exploración de la energía nuclear.
Al cierre de su intervención, José Manuel Restrepo reiteró el llamado a consolidar una gran alianza patriótica entre el Estado y los generadores de empleo.
“En este gobierno no vemos al sector productivo como una vaca lechera, menos lo vemos satanizándolo. El sector productivo es el que va a dar un papel protagónico en el crecimiento de este país y es de la mano de ustedes que este país va a ser capaz de salir adelante”, concluyó, ratificando el compromiso oficial con la certidumbre, el respeto a la iniciativa privada y la búsqueda ininterrumpida del progreso económico.
(*) Este artículo procesado con apoyo de Inteligencia Artificial a partir de los audios captados por un periodista de El País en el Latam Fintech 2026, fue verificado y revisado por el equipo editorial.