La fragilidad financiera de miles de hogares colombianos quedó al desnudo en 2025. Un total de 18.749 personas se declararon en quiebra a través de solicitudes de insolvencia de persona natural, un salto de 79 % frente a 2024 que constituye el mayor incremento de la última década.

El dato, más allá de su magnitud, funciona como una señal de alerta sobre la creciente dificultad para sostener obligaciones y renegociar deudas sin acudir a un proceso formal.

Las cifras hacen parte de un análisis elaborado por la firma Insolvencia Colombia e IFI Inteligencia Financiera, una fintech especializada en consultoría para personas naturales, que cruza información del Ministerio de Justicia, notarías y herramientas de inteligencia artificial con datos de más de 20.000 clientes propios. El objetivo: dimensionar el deterioro del bolsillo y entender por qué la insolvencia se está convirtiendo en un recurso cada vez más frecuente.

El estudio sugiere que el repunte no responde a un choque puntual, sino a una combinación de factores estructurales. El desorden financiero aparece como la principal causa de quiebra, seguido por el trabajo informal o el desempleo. A esto se suman la mala educación financiera, los emprendimientos fallidos y otros elementos que revelan distintas vulnerabilidades en los hogares. El resultado es un cóctel que limita la capacidad de pago y empuja a las personas a buscar amparo en la ley de insolvencia.

La falta de una educación financiera es una de las causas para que las personas se declaren en quiebra, según estudio. | Foto: Fogafín

Es el incremento de insolvencias en personas naturales más alto en la última década y representa la urgente necesidad que tienen los colombianos de acceder a educación financiera. Pero también refleja el impacto que tiene el aumento de la informalidad en el bolsillo de las personas”, explica Luis Benítez, director de Insolvencia Colombia e IFI Inteligencia Financiera, con una lectura que apunta tanto a la prevención como al mercado laboral.

La radiografía de quienes acudieron a este mecanismo en 2025 muestra que el fenómeno no se concentra en un solo perfil. Del total de personas declaradas en quiebra, el 58,1 % fueron hombres y el 41,82 % mujeres. En cuanto al estado civil, el 42,86% se declaró soltero, mientras que el 57,14% dijo estar casado o en unión libre, un dato que sugiere que la presión financiera atraviesa distintos tipos de hogares y responsabilidades familiares.

Otro hallazgo preocupante está en el resultado de las negociaciones con los acreedores. La mayoría de los procesos no logró cerrar acuerdos: solo el 32,86 % alcanzó arreglos, frente a un 67,14% que no consiguió un consenso. Para los autores del estudio, este comportamiento refleja un endurecimiento de las condiciones financieras o una menor capacidad de los hogares para proponer planes de pago viables dentro del marco legal.

Benítez subraya que se trata de un deterioro frente a años anteriores. “Este es el peor año en cuanto a la cantidad de acuerdos logrados por las personas en la ley de insolvencia. Hace cuatro años el 60 % de los casos llegaban a acuerdos y el año pasado esa cifra se redujo a la mitad”, señala, al advertir que el problema no es solo cuántos entran al sistema, sino cuántos logran salir.

La informalidad es otra de las causas para que las personas se declaren en quiebra. | Foto: El País

En el mapa regional, Bogotá lidera el número de insolvencias, con 5.425 solicitudes en 2025, seguida por Antioquia (4356) y Valle del Cauca (2604). Sin embargo, el crecimiento más acelerado se registró en Atlántico, donde las solicitudes aumentaron 218,73 % frente a 2024.

Antioquia y Norte de Santander también mostraron alzas superiores al 120 %, confirmando que la quiebra personal ya no es un fenómeno aislado, sino un síntoma extendido de las tensiones económicas que enfrentan los hogares colombianos.