Colombia completa dos semanas con los niveles de sus embalses por debajo de la senda de referencia definida para garantizar el abastecimiento de energía durante un eventual fenómeno de El Niño, una situación que, aunque aún no representa un riesgo inmediato de racionamiento, mantiene en alerta al sector eléctrico.
El país cuenta con un indicador que establece el volumen de agua que debe almacenarse diariamente en los embalses. Esta meta busca asegurar que, en caso de una temporada prolongada de sequía, exista suficiente capacidad para atender la demanda de energía sin afectar el suministro.
La referencia dejó de cumplirse el pasado 8 de julio, cuando el nivel de los embalses cayó al 78 %, por debajo del 78,37 % fijado para esa fecha por la Comisión de Regulación de Energía y Gas, Creg. Desde entonces, el rezago se ha mantenido. El pasado martes, por ejemplo, el volumen útil de los embalses se ubicó en 79,42 %, frente a una meta de 80,70 %, lo que representa una diferencia de 1,28 puntos porcentuales.
De acuerdo con la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica, Acolgén, esta situación no obedece a un incumplimiento de las empresas generadoras en la obligación de conservar agua, sino a la reducción de las lluvias registrada en diferentes regiones del país.
Pese al desfase, el presidente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras, Andeg, Alejandro Castañeda, señaló que el sistema aún conserva un nivel de almacenamiento elevado, por lo que no considera que exista una situación crítica. Sin embargo, advirtió que el verdadero desafío será llegar al mes de noviembre con reservas suficientes, teniendo en cuenta que XM estima que el nivel de embalsamiento debería superar el 80 %.
En la misma línea, la presidenta de Acolgén, Natalia Gutiérrez, explicó que permanecer dos semanas por debajo de la senda de referencia no activa automáticamente medidas como racionamientos o intervenciones en el mercado eléctrico, pero sí constituye una señal de alerta para el sistema.
Según el gremio, este comportamiento refleja que la recuperación de los embalses avanza más lentamente de lo esperado, lo que obliga a incrementar la generación con plantas térmicas y aumenta la dependencia de las lluvias para sostener el suministro.
Diciembre será la fecha clave
El sector coincide en que el 1 de diciembre marcará un punto decisivo. Si para entonces los embalses no superan el 80 % de su capacidad útil, Colombia enfrentaría la etapa más intensa del fenómeno de El Niño con menores márgenes de seguridad.
Para preservar el agua almacenada, el mercado eléctrico deberá aumentar la participación de las plantas térmicas, que operan con carbón, gas natural y combustibles líquidos. Esto implica que las hidroeléctricas eleven el precio de su oferta en la bolsa de energía para dar paso a esta generación de respaldo.
Actualmente, las térmicas aportan cerca del 29 % de la energía del país, equivalente a más de 60 gigavatios hora por día. Sin embargo, las proyecciones de XM indican que sería necesario mantener una generación cercana a los 100 GWh diarios durante unos diez meses para afrontar un escenario de sequía prolongada.
Las estimaciones del operador del sistema advierten que, de persistir las condiciones adversas, los embalses podrían descender hasta niveles cercanos al 20,7 %, por debajo de los mínimos históricos, un panorama que comprometería la confiabilidad del suministro eléctrico.
Los expertos advierten que aumentar la generación térmica no depende únicamente de decisiones técnicas. Tomás González, director del Centro Regional de Estudios de Energía, Cree, señaló que también es indispensable garantizar la disponibilidad de combustibles, lo que requiere que las empresas cuenten con suficiente liquidez.
En ese contexto, el sector mantiene la preocupación por la deuda cercana a los $2,3 billones que la comercializadora Air-e tiene con las empresas eléctricas, una situación que afecta especialmente a los generadores térmicos.
Según Natalia Gutiérrez, si esas obligaciones no se cancelan, las empresas podrían enfrentar dificultades para adquirir gas, carbón y combustibles líquidos, además de cubrir los costos operativos necesarios para mantener la generación.
A este panorama se suma la necesidad de acelerar la entrada en operación de nuevos proyectos de generación, especialmente parques solares, y de contener el crecimiento del consumo de energía.
De acuerdo con cifras de XM, la demanda eléctrica ha aumentado 6,67 % durante julio, lo que incrementa la presión sobre el sistema. Por ello, Acolgén insiste en la importancia de promover campañas de ahorro entre hogares, empresas y entidades públicas.
El gremio recordó que durante el fenómeno de El Niño de 2015-2016 las estrategias de uso eficiente permitieron reducir la demanda cerca de un 4 %, contribuyendo a la recuperación de los embalses.
Además, considera necesario actualizar el Estatuto para situaciones de riesgo de desabastecimiento, una tarea que corresponde al Ministerio de Minas y Energía y a la Creg, con el fin de fortalecer los mecanismos que permitan responder de manera oportuna si las condiciones climáticas continúan deteriorándose.