La generación de empleo en Cali continúa mostrando resultados positivos, pero detrás de esas cifras persiste el reto del crecimiento de la informalidad laboral. Así lo advierte un informe de Crowe Cali, que estima que la ciudad podría cerrar 2026 con entre 567.000 y 580.000 personas ocupadas en actividades informales.
La proyección, elaborada a partir de datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane y del comportamiento reciente del mercado laboral, indica que esto representaría entre 20.000 y 34.000 trabajadores informales más frente a los 547.000 registrados actualmente.
Para elaborar el análisis, la firma construyó dos escenarios. El primero supone que se mantendrá la tendencia actual del mercado laboral, lo que llevaría a Cali a terminar el año con cerca de 567.000 personas en la informalidad. El segundo toma como referencia el comportamiento observado al cierre de 2025, cuando la mayoría de los nuevos empleos fueron informales. Bajo ese panorama, la cifra podría ascender hasta las 580.000 personas.
Cuatro de cada diez nuevos empleos fueron informales
El estudio señala que entre marzo y mayo de 2026 la capital del Valle sumó 43.600 personas ocupadas frente al mismo periodo del año anterior. Sin embargo, cerca de 17.000 de esos nuevos puestos correspondieron a empleos informales.
Esto significa que aproximadamente 39 de cada 100 nuevos empleos creados durante el último año se generaron por fuera de la formalidad.
El panorama fue aún más marcado al cierre de 2025. En ese periodo la ciudad registró alrededor de 47.500 nuevos ocupados, de los cuales únicamente 13.800 correspondieron a empleos formales, mientras que cerca de 33.700 fueron informales. En otras palabras, siete de cada diez nuevos puestos de trabajo surgieron en actividades sin protección laboral.
Para Luis Wilmar Alzate, socio de Crowe en Cali y autor del informe, este comportamiento evidencia una transformación del mercado laboral.
“La informalidad será la condición de cerca de la mitad de la población ocupada durante el segundo semestre, impulsada por el bajo dinamismo industrial, el crecimiento del comercio y los servicios de baja productividad, además de la presión migratoria y el desempleo juvenil”, afirmó.
El experto añadió que la situación refleja una limitada capacidad del mercado formal para absorber trabajadores.
“Más que un fenómeno transitorio, la informalidad debe leerse como una señal de baja capacidad del mercado formal para crear ocupaciones estables, con protección social e ingresos suficientes”, señaló.
Según el análisis de Crowe, actualmente cada punto porcentual de informalidad equivale aproximadamente a 11.500 personas y, por cada desempleado en Cali, existen alrededor de cinco trabajadores informales.
La firma considera que el principal desafío del mercado laboral ya no es únicamente generar empleo, sino aumentar la oferta de ocupaciones formales, estables y con acceso a seguridad social.
La presión, advierte el estudio, se concentra principalmente en actividades como el comercio, las ventas ambulantes, los restaurantes, los servicios personales y los pequeños negocios familiares, sectores que suelen absorber a quienes no encuentran un empleo formal o buscan complementar los ingresos del hogar.
Además, el informe alerta que una eventual desaceleración del consumo durante el segundo semestre podría incrementar la competencia entre quienes dependen del comercio popular.
“Si el consumo se desacelera hacia finales de 2026, podríamos ver más personas entrando al rebusque, pero con menores ventas promedio y mayor presión sobre los ingresos familiares”, explicó Alzate.
El economista concluyó que el riesgo no es únicamente un aumento de la informalidad, sino una disminución de la rentabilidad de estas actividades, debido a que más personas competirían por los mismos clientes y por una porción cada vez más reducida del gasto de los hogares.