La economía colombiana crecerá a un ritmo más lento durante 2026, según las nuevas proyecciones del Banco Mundial, el cual advierte que el país continúa enfrentando dificultades para alcanzar una expansión económica más sólida.
En su más reciente informe de perspectivas económicas, publicado este martes 6 de octubre, el organismo multilateral estima que el Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia crecerá 2,3 % este año, por debajo del 2,6 % registrado durante 2025, una desaceleración que también se refleja en el panorama general de América Latina y el Caribe.
Para la región, el Banco Mundial proyecta un crecimiento de 2,2 % en 2026, frente al 2,4 % alcanzado el año anterior, aunque advierte que los resultados varían entre países y que algunas economías han conseguido avances superiores al promedio regional mediante políticas sostenidas e inversiones más elevadas.
El organismo destaca que El Salvador, Paraguay, Panamá y República Dominicana mantienen resultados favorables, mientras que Argentina también presenta perspectivas de crecimiento asociadas a ajustes fiscales y reformas económicas.
“América Latina y el Caribe tiene el potencial de alcanzar un crecimiento más sólido y ambicioso. Los países que han mantenido marcos macroeconómicos sólidos, fortalecido sus instituciones y avanzado en reformas están demostrando que un mayor crecimiento es posible. La región cuenta con un enorme talento humano y abundantes recursos. La prioridad ahora es aprovechar estas fortalezas mediante políticas consistentes e inversiones que permitan aumentar la productividad, crear mejores empleos e incrementar los ingresos”, afirmó Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.
Para Colombia y los demás países de la región, uno de los principales obstáculos está relacionado con la persistencia de la inflación, pues su reducción gradual limita el margen de maniobra de los bancos centrales y puede prolongar las tasas de interés elevadas, lo que encarece el crédito y frena las decisiones de inversión.
A esto se suman las obligaciones derivadas de los elevados niveles de endeudamiento público y el pago de intereses, factores que reducen los recursos disponibles para financiar proyectos de inversión pública y atender otras necesidades.
El Banco Mundial también advierte sobre los efectos que podría tener el fenómeno de El Niño, debido a que las alteraciones climáticas pueden perjudicar la producción agrícola y la generación de energía hidroeléctrica, con posibles incrementos en los precios de los alimentos y la electricidad.
Otro de los problemas estructurales señalados por el organismo es la persistencia de la informalidad laboral y las dificultades de acceso a una educación de calidad, condiciones que limitan la productividad y dificultan que el crecimiento económico se traduzca en mejores ingresos para los hogares.
Frente a este panorama, la entidad plantea la necesidad de fortalecer las instituciones, impulsar la inversión y mejorar las capacidades de los trabajadores y las empresas para aumentar la productividad, generar empleos de mayor calidad y propiciar un crecimiento económico más sostenido.