Con el propósito de definir qué hará con las tasas de referencia en el marco de su política monetaria, este viernes, 31 de julio, se reunirá por última vez la Junta Directiva del Banco de la República en el Gobierno de Gustavo Petro.
Uno de los aspectos que rodea la reunión es que la tasa de intervención que se defina será el punto de partida con el que iniciará su mandato Abelardo De La Espriella. Asimismo, la decisión podría marcar el comportamiento de la política monetaria durante los próximos meses, en un contexto en el que las tasas se encuentran en los niveles más altos de los últimos años.
De acuerdo con la encuesta de Anif sobre las tasas de julio, el 66,7% de los analistas espera que la Junta apruebe un incremento de 50 puntos básicos, lo que llevaría la tasa de intervención al 12,50%. Entre los factores que respaldan esa expectativa se encuentra el aumento de la inflación anual en junio, que se ubicó en 6,14%.
Bancolombia, por su parte, proyecta un ajuste mayor. La entidad considera que la Junta podría incrementar la tasa en 75 puntos básicos, hasta el 12,75%, al considerar que el panorama inflacionario continuará deteriorándose durante el segundo semestre del año.
“Nuestro escenario contempla que la inflación continuará acelerándose durante el segundo semestre del año como resultado de la persistencia de los mecanismos de indexación, la solidez de la demanda interna, el ajuste de algunas tarifas reguladas y los choques de oferta sobre los alimentos”, menciona el análisis de Bancolombia.
Según ese mismo informe, el aumento previsto para julio podría representar el último movimiento al alza dentro del actual ciclo de endurecimiento monetario.
La entidad estima que, una vez alcanzado ese nivel, la tasa permanecería estable durante varios trimestres antes de que el Banco de la República considere iniciar una etapa de reducciones.
“La política monetaria opera con rezagos y una parte importante del ajuste implementado aún no se ha transmitido plenamente sobre las condiciones financieras, el crédito, el consumo y la inversión. Por ello, los efectos del endurecimiento monetario seguirán acumulándose incluso si la tasa permanece estable. Además, a medida que la inflación se modere durante 2027 —hasta el 5,2%—, el nivel de la tasa de interés real aumentaría de forma gradual, lo que reforzaría el carácter contractivo de la política monetaria aun cuando la tasa nominal no registre nuevos incrementos”, agrega el informe de Bancolombia.
El análisis también advierte que el inicio de un eventual ciclo de reducción de tasas dependerá del comportamiento de la inflación y de la evidencia de que el proceso de desinflación sea sostenible.
Entre los riesgos identificados figuran una mayor persistencia de la inflación básica, un incremento significativo del salario mínimo para 2027, posibles choques de oferta asociados al fenómeno de El Niño y una convergencia más lenta de las expectativas de inflación.