En virtud de la Ley 2101 de 2021, en Colombia se viene implementando una reducción gradual de la jornada laboral, que pasa de 48 a 42 horas semanales sin afectar el salario ni las prestaciones sociales de los trabajadores.
La medida empezó a aplicarse el 15 de julio de 2025 y culminará en 2026, cuando la jornada máxima semanal quedará fijada definitivamente en 42 horas para todos los empleadores del país.
Como resultado de esta transición y del incremento del salario mínimo, el valor de la hora de trabajo llegará a $10.422 a partir del 16 de julio de 2026. Este ajuste responde tanto a la disminución del número de horas trabajadas como al aumento salarial decretado para el año en curso.
En poco más de un año, el pago por hora habrá crecido más de 34,7 %. De acuerdo con un informe del Centro de Estudios Económicos Anif, cerca del 80 % de este incremento obedece al alza del salario mínimo aplicada durante el primer semestre.
Según el análisis del Centro de Estudios, el efecto de estas disposiciones se concentra especialmente en las empresas de menor tamaño. En las compañías con pocos trabajadores, una proporción significativa de empleados devenga ingresos cercanos al salario mínimo: en negocios de uno a cinco trabajadores esta situación es predominante, mientras que en empresas de seis a diez empleados la proporción alcanza el 58,2 %.
“Si bien estas medidas buscan fortalecer el ingreso de los trabajadores, su impacto recae con mayor intensidad sobre las micro y pequeñas empresas, cuya nómina asalariada está ampliamente concentrada en el salario mínimo y cuyos márgenes de maniobra son más limitados”, explicó Anif.
Agregó que “Para empresas de menos de 20 empleados, los asalariados con el mínimo representan al menos la mitad de la planta total”.
Asimismo, Anif señala que en las firmas con menos de 20 empleados, al menos la mitad de la planta recibe el salario mínimo. Aunque el propósito de la reforma es fortalecer los ingresos laborales, el impacto se siente con mayor intensidad en micro y pequeñas empresas, cuyos márgenes financieros son más reducidos y cuya nómina está altamente concentrada en trabajadores que ganan el mínimo.
En conjunto, esta modificación implica cambios relevantes en la organización de los turnos y redefine ciertos parámetros dentro de la relación laboral en el país.