No todo es color de rosa, detrás del histórico título del Deportivo Cali femenino también hubo momentos de angustia, no solo de alegría, pues por poco no pueden abrir el estadio de Palmaseca para las instancias finales, además, hay una cruda realidad económica que atraviesa el balompié de mujeres que fue destapada por el campeón.

Deportivo Cali se consagró campeón de la Liga femenina colombiana, luego de vencer en la final a Independiente Santa Fe con un marcador global de 6-4, con el que se demostró el poderío del cuadro verdiblanco que, hasta el momento, no hay quien lo destrone del primer lugar.

Y de paso, esta corona convirtió al Deportivo Cali en el club más ganador en el país a nivel femenino, al sumar cuatro títulos logrados entre el 2021 y el 2026, además, es el primer tricampeón.

Pero para llegar a la cima, la gerente deportiva del elenco verdiblanco, Eldy Vanessa Alipio, nacida en Cali, destacó todo lo bueno que hizo el club para tener un poderoso equipo, el cual pasó momentos turbios.

Por ejemplo, reveló Vanessa Alipio que lo que tienen como presupuesto para la plantilla femenina no es suficiente, no por culpa del club como tal, sino del sistema del fútbol femenino, así lo aclaró al dirigente más importante del país a nivel de mujeres.

“No alcanzan los recursos. De verdad que es un esfuerzo enorme que hace la junta directiva, los dueños del Deportivo Cali, porque el fútbol femenino pues no es un secreto, no es rentable”.

Incluso, informó la dirigente verdiblanca que en todo el año de la Liga femenina no se vendieron boletas, solamente se hizo en la semifinal y la final “y se logró un punto de equilibrio porque abrir el estadio es muy costoso.

Eldy Vanessa Alipio, gerente deportiva, fue la invitada especial en el programa La Tocata para hablar del título del Deportivo Cali femenino. | Foto: El País

Sobre el aspecto financiero confesó Alipio que “los patrocinadores no dan lo que uno espera, ósea, el equipo no es autosostenible”.

Por lo tanto, se debe acudir a “apalancarnos de otras áreas del club, buscar cómo se pueden generar ingresos porque no tenemos venta de jugadoras que uno diga vendimos y con este dinero vamos a poder sobrevivir lo que resta del año no”, porque las mujeres aún no están tan cotizadas en el mercado internacional como sí los hombres.

Recientemente en la semifinal y final tuvimos inconvenientes. Por ejemplo en la semifinal ocurrió cosas la gente no se da cuenta. No nos iban a permitir abrir el estadio, era el primer partido de toda la Liga que íbamos a vender boletas, ya estábamos con la boletería a la venta y la Comisión de Seguridad y Convivencia de Palmira nos dijo que no”, confesó Alipio.

Vanessa, quien hace parte de la Comisión Técnica del fútbol femenino de la Federación Colombiana de Fútbol, agregó que para que les dieran el aval de abrir al público el estadio de Palmaseca, “nos tocó sufrir, rogar, llorar, de todo, hasta que se logró y pudimos volver a vender las boletas”.

Y en la final, tuvieron otro imprevisto que estaba molestando a las integrantes de la plantilla campeona: “ya estábamos en el aeropuerto (Alfonso Bonilla Aragón de Palmira) y nos dijeron que la final ya no es en Bogotá, la pasaron a Tunja. Es complejo a nivel logístico. A mí me toca todo el tema de conseguir hotel, que sea acorde, buscar el transporte, me tocó correr aquí y allá”.

Adicional, lo más difícil de todo era lograr que las jugadoras no se desenfocaran de la final: “nosotros le hicimos entender a las muchachas de que, bueno, hay una canción de Cali que dice ‘y no me importa en qué cancha juguemos, digan lo que digan’ y nosotras la cantamos; entonces les dijimos vamos para Tunja, logramos concientizarlas para que no predispusieran porque era más lejos, más viajes, más horas, más frío, y logramos que le pusieran buena actitud por voluntad de ellas”.

La unión de grupo fue clave para que Deportivo Cali se consagrara campeón de la Liga femenina. | Foto: El País

Pero más allá de ello, destacó Eldy Vanessa Alipio que las jugadores y el cuerpo técnico, en cabeza del entrenador Jhon Albert Ortiz, se repusieron a todo tipo de adversidades.

“Me sorprendió que todas las jugadoras estuvieran óptimas. Uno dice es que siempre hay titulares y hay suplentes, pero este equipo cuando tuvo que mover sus fichas todas respondieron, las que estaba en la banca. La una se ‘mataba’ por la otra, hay mucha conexión y se construyó un equipo muy completo”.

Ahora el próximo reto del Deportivo Cali femenino será disputar la Copa Libertadores femenina, del 15 al 31 de octubre en Quito, Ecuador, en donde el elenco verdiblanco integra el Grupo D junto a Libertad de Paraguay, Nacional de Uruguay y Universidad de Chile.