El árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, nombrado mejor árbitro de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) en 2025, no podrá dirigir en la fase final del Mundial 2026 luego de que las autoridades migratorias de Estados Unidos le negaran la entrada al país.
La confirmación llegó este lunes 8 de junio, generando una nueva polémica en torno a la organización del torneo.
Artan, de 34 años, era parte de los 52 árbitros seleccionados por la FIFA para impartir justicia en el Mundial organizado conjuntamente por Canadá, México y Estados Unidos.
Titular del estatus de árbitro FIFA desde 2018, dirige en la liga somalí y habría sido el primer juez de ese país en estar presente en una fase final de Copa del Mundo.
La denuncia llegó desde Somalia. Ciise Aden Abshir, alto asesor del Ministerio somalí de Juventud y Deportes, aseguró que el árbitro contaba con todos sus documentos en regla.
En redes sociales se indicó que portaba pasaporte diplomático, aunque este punto no ha sido confirmado de manera oficial. Los motivos exactos de la negativa tampoco han sido esclarecidos por las autoridades estadounidenses.
El contexto político es clave para entender la situación. Somalia es uno de los países cuyos ciudadanos están sujetos a restricciones de viaje impuestas por el gobierno del presidente Donald Trump.
El Mandatario norteamericano ha calificado públicamente a Somalia como un país “podrido” y ha expresado su intención de eliminar el estatuto especial que protege a sus ciudadanos de la expulsión.
“Figura entre los árbitros más respetados de África y negarle la entrada a Estados Unidos e impedirle arbitrar perjudica no solo a su persona, sino que también socava el compromiso del fútbol con la equidad, el mérito y el espíritu de fair play”, declaró Abshir, quien además fue excapitán de la selección nacional somalí.
El funcionario hizo un llamado a la comunidad futbolera internacional para que levante su voz en apoyo al árbitro afectado.
Este caso se suma a otra polémica ya registrada: la delegación de Irán denunció que al menos 15 de sus dirigentes no pudieron ingresar a Estados Unidos para acompañar al equipo en sus partidos del torneo.
Dos situaciones distintas que apuntan a un mismo problema: las restricciones migratorias vigentes en el país anfitrión están interfiriendo directamente en el desarrollo deportivo del Mundial 2026, que se disputará en junio y julio entre Canadá, México y Estados Unidos.
*Este artículo fue creado con ayuda de una inteligencia artificial que utiliza machine learning para producir texto similar al humano, y curado por un periodista especializado de El País.