El exfutbolista colombiano Jhon Viáfara habló por primera vez de manera extensa sobre los momentos más duros de su paso por el sistema penitenciario estadounidense, tras recuperar su libertad en febrero de 2026 luego de ser condenado por narcotráfico.

En una entrevista con el pódcast ‘Chao con gol’, Viáfara describió una experiencia marcada por el miedo, el racismo y una profunda crisis mental. El exfutbolista, extraditado en 2020 y condenado a más de 11 años de prisión en Texas, relató que el peor enemigo durante su encierro no fue el entorno físico, sino la presión psicológica que vivió adentro.

“El diablo se paseaba día y noche. Había momentos en los que la mente se te iba, en los que pensabas que no ibas a salir de ahí. Fue una prueba muy dura, no solo física sino mental, porque uno está lejos de su familia, lejos de todo”, expresó Viáfara.

El exjugador relató que su paso por el sistema carcelario incluyó diferentes centros penitenciarios. En uno de ellos, ubicado en Wisconsin, aseguró haber enfrentado situaciones de racismo sistemático. “Eran puros blancos, pero me tocó acomodarme. Allá paleé mucha nieve, era una prisión muy grande. Duré un año ahí. Y en verano, era limpiando la maleza, con ese calor; son experiencias”, describió.

Inicialmente recluido en un centro de menor seguridad, Viáfara fue trasladado posteriormente a una prisión federal con condiciones más estrictas, donde según contó, el ambiente era considerablemente más tenso.

Fue en ese contexto donde ubicó su experiencia más perturbadora: “Donde yo estuve el diablo se paseaba día y noche, lo vi en todas las figuras y formas, lo miraba a diario, y comienzo a orar: Dios, ayúdame. Se siente el miedo por la presión”.

La fe y el apoyo familiar fueron, según él mismo describió, los pilares que le permitieron sostenerse durante los años de condena. Viáfara obtuvo la libertad anticipada en febrero de 2026 por buen comportamiento, tras cumplir parte de la pena impuesta.

Jhon Viáfara al momento de ser extraditado para los Estados Unidos en el 2020. | Foto: El País

Sin embargo, la vida fuera de prisión también ha representado un proceso lento y exigente. “No es fácil, ya llevo dos meses desde mi libertad, fue un proceso lento porque no es fácil darse al público porque uno viene con el chip, poco a poco, ha sido bueno y el apoyo y la aceptación de la gente, el apoyo de mi familia ha sido fundamental. Todavía me cuesta estar con tanta gente”, puntualizó el exfutbolista.

El testimonio de Viáfara llega en un momento en que el exfutbolista vallecaucano comienza a retomar gradualmente la exposición pública, con el respaldo de quienes lo rodean como su principal soporte en esta nueva etapa.

*Este artículo fue creado con ayuda de una inteligencia artificial que utiliza machine learning para producir texto similar al humano, y curado por un periodista especializado de El País.