La Final de la Copa Libertadores 2026 se disputará el próximo 28 de noviembre en el Estadio Centenario de Montevideo, un escenario cargado de historia que recibirá por última vez la definición con su fisonomía original antes de las reformas para el Mundial 2030.
La Confederación Sudamericana de Fútbol confirmó que la capital uruguaya será nuevamente sede de la “Gloria Eterna”, consolidando a Montevideo como una de las plazas más emblemáticas del continente.
El presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol, Ignacio Alonso, habló en el medio de comunicación uruguayo doble amarilla, y destacó la relevancia de este acontecimiento y expresó su deseo de que un club uruguayo pueda romper la racha y volver a levantar el trofeo. “Ojalá que nuestros equipos puedan ser campeones otra vez. Tener la final en Montevideo es muy importante”, señalo, al tiempo que subrayó la necesidad de fortalecer el fútbol local con reformas estructurales que permitan competir al máximo nivel internacional.
El Estadio Centenario, inaugurado en 1930 para el primer Mundial de la FIFA, será protagonista de un evento que trasciende lo deportivo. La final de 2026 marcará el cierre de una etapa histórica, ya que será la última que se dispute en el estadio con su diseño original antes de las remodelaciones previstas para la Copa del Mundo de 2030.
Alonso lo definió como un homenaje a tantos años de historia en un verdadero monumento del fútbol mundial. Montevideo ya tiene antecedentes recientes en este tipo de definiciones. En 2021, el Centenario fue escenario de la final entre Palmeiras y Flamengo, un duelo vibrante que se resolvió en tiempo suplementario con el gol de Deyverson y que quedó grabado en la memoria de más de 55 mil espectadores.
Esa experiencia consolidó la capacidad de la ciudad para albergar partidos de máxima exigencia y reforzó su vínculo con la Libertadores, torneo que vio nacer en sus canchas el 19 de abril de 1960, cuando Peñarol goleó 7-1 a Jorge Wilstermann con cuatro tantos de Alberto Spencer.
La capital uruguaya ha sido testigo de múltiples finales, incluida la primera de la historia en 1960, cuando Peñarol venció a Olimpia en el partido de ida y se consagró campeón tras empatar en Asunción.
Nacional de Uruguay también dejó su huella en 1988 al imponerse 3-0 sobre Newell’s Old Boys y convertirse en el último club uruguayo en levantar el cetro continental. Desde entonces, la espera por un nuevo campeón local se ha prolongado, y la designación de Montevideo como sede de la final de 2026 renueva la ilusión de que esa sequía pueda terminar.