Tras el pronunciamiento del presidente Abelardo de la Espriella, anunciando que desde el Ministerio de Cultura y Patrimonio “va a empezar la contrarrevolución cultural” y que no permitirá que se haga, lo que en su perspectiva considera, “apología del terrorismo”, dando instrucciones para que desaparezcan ciertas obras, tildadas por su Gobierno como tal, de los lugares públicos como el Museo Nacional de Colombia.

La orden fue acatada de inmediato por los servidores del Ministerio de Cultura y para este viernes varias secciones del Museo Nacional evidenciaban los vacíos de más de 30 obras que fueron desmontadas de forma selectiva, evitando concertaciones y procesos curatoriales propios de la museografía, según informó el medio La Silla Vacía.

La sala que quedó con las paredes casi en blanco está ubicada en el segundo piso de la edificación y lleva por nombre ‘Hacer sociedad’, allí estaban expuestas obras referentes a las diferentes manifestaciones sociales que en la historia del país desarrollaron procesos de reconocimiento, así como movimientos asociados al conflicto que tuvieron consecuencias políticas.

Obras archivísticas organizadas en un relato pluralista de país que muestran hechos como el proceso de Paz del M-19 con Carlos Pizarro, dirigente y candidato presidencial; la lucha por los derechos de la población LGBTIQ+ y antecedentes del feminismo colombiano, así como el registro del exterminio de los miembros de la Unión Patriótica, y el Proceso de Paz con las FARC; fueron quitadas y no se conoce su destino.

Ante esto, el artista, crítico de arte y docente universitario, Lucas Ospina, se pronunció al respecto desde su cuenta de X, manifestando que “el día antes de la posesión, el Gobierno de la Espriella se demolió la palabra “cultura” a cincel de un emblemático centro cultural de Cali. La semana pasada en el Museo Nacional se cayó la paloma de la paz. Hoy ahí censuran la sala ‘Hacer sociedad’ (acuerdos de paz, magnicidios, LGTBI...)“.

En tanto que para el crítico Elkin Rubiano, “una orden presidencial bastó para retirar decenas de piezas del Museo Nacional. ¿Dónde quedaron los procedimientos curatoriales, la protección del patrimonio y la prohibición legal de censura?“.

De la Espriella en el Ministerio de Cultura. | Foto: Ministerio de Cultura

Por su parte, la ministra de Cultura, Paola Holguín, a través de sus redes sociales defendió el retiro de las obras del Museo Nacional, asegurando que desde la perspectiva del Gobierno promueven el “adoctrinamiento político”, llegando a difundir “versiones sesgadas” y sirven como “multiplicador de la agenda gubernamental”.

La MinCultura señaló que “el Museo Nacional NO puede ser un espacio de apología al delito o revictimización, tiene que observar los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición”.

Y agregó: “El Museo Nacional es un espacio para todos los colombianos, que debe velar, entre otros, por los derechos fundamentales de los niños, que son prevalentes de acuerdo al artículo 44 de la Constitución, y, por tanto, debe protegerlos del acceso a material sensible”.

Aseguró que la museología y la curaduría de los distintos espacios del Museo Nacional de Colombia a cargo del Ministerio, están siendo evaluados y rediseñados para “cumplir la misión de salvaguardar, investigar, conservar y difundir el patrimonio cultural, histórico y artístico de la Nación, sirviendo como espacios para la memoria, la identidad y la transformación social”.

Todo esto tras el pronunciamiento del Presidente de la República en la tarde del pasado jueves, “no vamos a permitir que se promueva el terrorismo. Aquí nunca más los terroristas tendrán un lugar como si de próceres de la patria se tratara. Le he dado instrucciones a la señora ministra para que toda esa oda al terrorismo, en la que aparece Pizarro y demás terroristas, desaparezca de los lugares públicos”.

En su discurso, De la Espriella señaló propuestas artísticas como promoción del terrorismo, pero como criticó la investigadora del conflicto, Martha Nubia Bello, “para justificar el autoritarismo y el negacionismo que quieren imponer en el Museo Nacional, la ministra de incultura dice que el Museo: ‘NO puede ser un espacio de apología al delito o revictimización’. Pero exhibir cadáveres, caminar entre los muertos y andar con pistola en cinto les debe parecer de lo más pacífico y poético”.

Otras voces en contra de este tipo de decisiones fueron las de la exsenadora del Pacto Histórico e hija de Carlos Pizarro, María José Pizarro, quien a través de sus redes sociales aseguró, “Nunca podrán matarlo”, y fue más allá, al escribir que el Gobierno decidió “asesinarlo nuevamente... como en los tiempos del fascismo paramilitar”.

Mientras que Juan Daniel Oviedo, excandidato presidencial, envió un mensaje a Holguín: “Ministra, proteger los derechos de los niños y representar la memoria LGBTIQ+ son deberes compatibles. Esa memoria es historia de Colombia. Publique qué retiraron del Museo Nacional y qué sustenta cada decisión. Gobernar obliga a representar también a quienes piensan distinto”.

Dentro de la colección permanente con la que cuenta el Museo Nacional de Colombia se encuentran archivos como imágenes de la campaña presidencial de Carlos Pizarro en 1990 y de otro dirigente político asesinado, Bernardo Jaramillo Ossa, el excandidato presidencial de la Unión Patriótica.

Entre las piezas que serían retiradas de exhibición permanente se destaca la bandera del orgullo de la activista Elizabeth Castillo, así como afiches de campañas presidenciales de la Unión Patriótica, junto a un brazalete de la Alianza Democrática M-19.

Esta medida podría afectar al muro que está dedicado a la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, incluso hasta el bolígrafo simbólico de la firma de la paz, por lo que los asistentes por estos días al Museo Nacional de Colombia, encontrarán varios espacios vacíos.

Entre tanto, continúan sin resolver cuestionamiento serios contra la gestión del Ministerio de Cultura frente al recorte de un 29,5 % de los recursos de esta cartera en el proyecto de Presupuesto Nacional para el 2027, la cancelación de estímulos culturales y programas de concertación millonarios, así como los señalamientos de títulos falsos contra la ministra Holguín.

Con información de Colprensa y El País.