De padres profesores, malo para las matemáticas, pero bueno para las artes y los idiomas, Daniel Samper Pizano, el mayor de cinco hijos, supo desde la época del colegio que tenía un poder especial: hacer reír a la gente.

Sin embargo, su profesión soñada no era la de ‘payaso’ o ‘cuenta chistes’, recién graduado del colegio su verdadera pasión era el cine, pero, tras un consejo de su padre, desistió de ese sueño. Se decidió, entonces, a buscar en Bogotá una carrera que le permitiera tener tiempo para trabajar y encontró que Derecho, en la Universidad Javeriana, le dejaba la tarde libre.

Fue así como el 1º de mayo de 1974 empezó a trabajar como escritor en El Tiempo, casa editorial donde estuvo 50 años exactos y donde publicaba la columna Cambalache, que llegó a ser una de las más leídas de Colombia y contaba en la Revista Carrusel, del mismo diario, con la sección Postre de Notas.

Ahora, con más de 35 libros y varios guiones bajo su nombre, donde el humor siempre parece ser un personaje más de la trama, Samper habla con El País sobre el amor en medio de la pandemia, el humor en medio de la familia, el periodismo y las redes.

Para usted, ¿qué será más fuerte, el amor o la pandemia?

Ya lo dice la canción; “El amor es una cosa esplendorosa...”.

Al final del año ¿cree que aumentará el índice de natalidad o será mayor la cantidad de divorcios?

Ambos. En algunos hogares la pandemia unirá y en otros desunirá. Unos cuantos más se desunirán después de un embarazo inesperado.

¿Cuáles serán los amores inesperados de la cuarentena? Un libro, la cocina, un podcast...

Auguro que, en una telenovela, un enfermo recuperado se volará con la médica que lo salvó.

¿Alguna de sus ’Insólitas parejas’ podrían ser un ejemplo a seguir para esas relaciones que intentan sobrevivir a la pandemia?

Los amores que valen la pena siempre están sobreviviendo: a las críticas, a la envidia, a los curas, a la Policía, al destino, a las enfermedades, a la pandemia...

¿Qué es para usted el humor?

Es lo que hace vivible la vida.

¿Cree que un buen humor, un humor fino, debe estar respaldado por un gran conocimiento?

No necesariamente. Hay sabios que carecen de sentido del humor y gamines que son unos repentistas maravillosos.

Para usted, ¿qué es Cali? Y ¿por qué tenía tantas ganas de venir para vivir el Oiga Mire Lea?

Cali forma parte de los mejores recuerdos de mi vida, cuando trabajé allá dichoso en 1975. Tenía y tengo ganas de volver, como lo he hecho muchas veces, en busca del tiempo gozado.

Con respecto a las colaboraciones que llegó a hacer con Les Luthiers, ¿qué tan ligado cree que está el humor a la música? ¿Cuál es su mejor recuerdo con Les Luthiers?

El humor está ligado a todo lo que uno quiera y sepa ligarlo, desde la música y la poesía, hasta la muerte y los problemas intestinales. Tengo muchos y muy intensos recuerdos de Les Luthiers, tanto en escena como fuera de ella, pero el mejor seguramente es aquella lejana noche en que actué unos minutos como parte del grupo en el Teatro Colón de Bogotá.

¿Podríamos decir, o le gustaría creer, que el legado de la familia Samper es el humor?

Si así fuere me sentiría contento. Sobre todo porque conocemos y sufrimos los terribles legados de otras familias.

¿Por qué cree que la mejor pedagogía es la austeridad?

Porque muestra el valor relativo de las cosas materiales y la importancia de otra clase de bienes espirituales, como decían los místicos.

¿Cuáles fueron las ventajas de ser criado por padres profesores?

Que los libros eran los protagonistas del hogar.

¿Aún le cuestan las matemáticas?

Muchísimo, como saber que dos y dos son cinco.

¿Cómo es su relación con sus hermanos? En especial con Ernesto Samper

Somos muy buenos amigos. Casi como hermanos.

¿Cómo se siente con su nuevo espacio de columna en ‘Los Danieles’?

Es como si un viejo torero regresara al ruedo.

¿Qué pensó cuando su hijo le comentó que se volvería youtuber?

Me encantó, porque pensé que era el nombre en inglés de un oficio parecido al del plomero. Con lo difícil que es hoy conseguir que arreglen bien un inodoro... Luego vino la desilusión.

¿Ha pensado empezar carrera como youtuber? Tal vez abrir con su hijo el canal ‘Los Samperes’.

Ya no estoy para carreras sino máximo para trotes.

¿Qué tanto ha cambiado el periodismo desde 1974? ¿Le gustan los cambios que ha visto?

Creo que durante unas décadas mejoró y ahora, con excepción de algunos nombres y acaso algunos géneros como la crónica, anda de capa caída.

¿Cuál es el libro que más atesora de su biblioteca?

La poesía completa de don Francisco Quevedo.

¿Qué escritor le hace mover cada fibra del alma?

Quevedo.

¿Cuál cantante podría escuchar una y mil veces hasta el fin de los tiempos?

Chico Buarque, Joan Manuel Serrat, Alfredo Kraus, Mercedes Sosa, Celia Cruz, José Alfredo Jiménez, María Callas...

Si la historia de Colombia la estuviera escribiendo un novelista, ¿qué autor cree que sería?

La historia de Colombia la están reescribiendo muy bien novelistas como Rafael Baena, Juan Gabriel Vásquez, Pablo Montoya, Héctor Abad, Ricardo Silva....

¿Cuál es el eufemismo más indignante y el más útil que conoce?

El más indignante, llamar “padres de la patria” a los congresistas. El más útil: “Déjate ver para atenderte”.

Familia y amigos

Hijo de Andrés Samper y Helena Pizano de Samper, amante del vallenato, del Santa Fe y del Barcelona, Daniel Samper Pizano es padre de Juanita, María Angélica y Daniel y abuelo de Mario, Manuela, Camilo, Sofía, Guadalupe y Paloma.

Para su hijo Daniel, su padre tuvo “muchísima” influencia en su vida. “Prácticamente he imitado todo en su camino. Me llamo Daniel, como él; soy hincha del Santa Fe, como él; soy periodista, como él; soy calvo, como él. Quizás lo único que he logrado ser, que no ha sido él antes, es youtuber”.

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De su padre admira su generosidad y su tabla de valores: “la forma en que para él es mucho más importante lo que tiene valor, que lo que tiene precio”, y sin duda considera que lo que hace que Daniel sea Daniel es su humor, algo que Ospina considera que es un legado por el lado Pizano, el lado de su abuela, quien “hizo del humor un arma”, con la cuál lograba disimular el alzheimer que padeció.

Quien tiene en la memoria los años universitarios de Pizano, es su amiga Margarita Vidal, quien recuerda que Daniel “padecía lo que para los curas era simplemente el sarampión curable del izquierdismo y que engullía paletadas de postre de natas y millares de empanadas de la Calle 60”.

Según cuenta la periodista, su amigo Daniel había dejado atrás sus “veleidades de torero”, y quería ser el mejor abogado del mundo y el mejor bailarín; “coqueteaba con gran estilo, vestía como un lord inglés, peinaba luenga cabellera y se ufanaba de sus bíceps y tríceps. Había eso sí (no hay dicha completa), permitido muy gozoso que la peste bubónica del fútbol le obnubilara el entendimiento”.

Etapa muy distinta mostró en sus años de periodista, donde seguía aficionado al fútbol, pero había dejado “el buen camino. Le dio por vestirse desarrapado, empezó a bailar botecito, adquirió reluciente calva y panza prominente; el izquierdismo se le volvió crónico y se las ingenió para que el ex presidente Eduardo Santos le heredara acciones de El Tiempo”, según rememora Vidal. No obstante, la periodista dice que, desde entonces, Samper Pizano “fue el mejor periodista del país, fustigó gobiernos, denunció corruptos, escribió libros, cosechó triunfos, seleccionó buenos amigos y padeció reveses y grandes penas”.

Además siguió siendo siempre el hombre más vertical y honesto que Vidal haya conocido y el mejor amigo de sus amigos.

Amor en pandemia

El jueves, la programación del Oiga Mire Lea cerró su jornada con la charla ‘El amor en tiempos de pandemia’, entre el invitado Daniel Samper Pizano y como moderadora, la reconocida periodista Margarita Vidal.

En un principio, Samper reconoció que lamentaba profundamente el hecho de no haber podido viajar a Cali, y disfrutar de un delicioso champús y un aborrajado, opinión a la que se sumó Vidal, recordando el chontaduro y la deliciosa brisa de las 6 de la tarde, que se puede sentir desde el Boulevard.

Luego de esas añoranzas y de algunas burlas por parte y parte, que dejaron en claro la buena amistad que tienen ambos periodistas, la charla entró en materia.

Samper admitió que su interés ‘romántico’ por la pandemia, era por las posibles novelas y películas que surgirían sobre las historias de los amantes, a los que la cuarentena los había atrapado en moteles o fincas lejanas.

Después comentó, un poco más serio: “el covid nos ha tocado a todos, todos tenemos algo que contar”, haciendo énfasis en que había quienes sufrieron mucho por la enfermedad.

Por otro lado el escritor, que se encuentra “resguardado” con su esposa en una finca cafetera a las afueras de Bogotá, sentenció que “de aquí no salen niños”, luego de comentarle a la periodista la alta probabilidad de un embarazo en estos tiempos y de un posible ‘baby boom’ a mediados del próximo año.

Después de ello, Margarita Vidal habló sobre el libro, haciendo énfasis en la introducción donde Samper asegura que el amor (y el sexo), al igual que el dinero, la religión y el poder, es una de las fuerzas que mueven al mundo.

“El amor es una fuerza como todas las fuerzas que mueven al mundo. Pero el amor supera y devora a todas las otras fuerzas”, comentó Samper, quien recordó a los curas que se han retirado para casarse, a los reyes que han abdicado por ir detrás de un amor o a los ricos que han rechazado una gran herencia para poder estar con la persona que aman.

Sobre las ‘doce historias auténticas de enamorados famosos’ que aborda el libro, Samper comentó que buscó parejas que no fueran excesivamente famosas, porque ya todo estaría dicho, y que sobre todo tuvieran una historia que contar. Por ejemplo, sobre Lucrecia Borgia comentó que había sido una mujer vilmente calumniada y que el motivo por el que la escogió fue porque todo lo que se había dicho y creído de ella era, en buena parte, falso.

Sobre las parejas longevas, comentó que para él “no hay nada más grato que la rutina”, pero que es mejor no meterse en medio de las otras parejas, ya que cada una maneja sus problemas de formas muy diferentes.