El Servicio Geológico Colombiano (SGC), entidad adscrita al Ministerio de Minas y Energía, informó este lunes que se mantiene una actividad sísmica asociada a la dinámica de fluidos en los conductos volcánicos bajo el cráter del volcán Puracé.
Esto con profundidades inferiores a 1 km, y que la sismicidad por fracturamiento de roca (tipo VT) permanece en niveles similares a los del día anterior, tanto en número de eventos como en energía sísmica.
Los sismos localizados se concentraron principalmente bajo los edificios volcánicos de Puracé y Piocollo, con profundidades entre 1 y 2 km, lo que sugiere que los procesos que alimentan la actividad superficial continúan siendo de carácter profundo y cercano al sistema de conductos del volcán.
En paralelo, el SGC reporta que persiste un proceso de deformación lenta del suelo en el sector comprendido entre los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga, un fenómeno que, aunque no siempre se traduce en erupciones explosivas, es un indicador clave de cambios en la presión y el volumen de los fluidos magmáticos y de gases en el subsuelo.
En materia de gases, las mediciones de dióxido de azufre (SO₂) y dióxido de carbono (CO₂) en suelo continúan registrándose, pero con una tendencia decreciente en los valores reportados, lo que puede interpretarse como una variación temporal en la degasificación del sistema volcánico; sin embargo, el descenso puntual de emisiones no es suficiente por sí solo para concluir que el volcán ha retornado a un estado de calma estable.
El monitoreo satelital no ha detectado anomalías térmicas en las últimas observaciones, y desde las estaciones de campo no se han recibido reportes de caída de ceniza en las zonas de influencia, aunque sí se registraron dos emisiones de ceniza con una altura máxima de 600 metros sobre la cima del Puracé.
Estas emisiones, de alcance moderado, no generaron reportes de afectación directa a comunidades cercanas, pero reafirman la capacidad del volcán para producir episodios de expulsión de material piroclástico de corta duración.
El SGC mantiene el estado de alerta Naranja para la cadena volcánica Los Coconucos, lo que significa que el volcán presenta cambios importantes en los parámetros monitoreados y que es posible la ocurrencia de variaciones temporales en los niveles de actividad: momentos de disminución no implican necesariamente un retorno a la estabilidad.
Para que se considere un descenso de alerta hacia Amarilla, las autoridades científicas requieren observar, durante un tiempo prudencial, tendencias consistentes en todos los parámetros de sismicidad, deformación, emisiones gaseosas y observaciones satelitales que indiquen una estabilización confiable del sistema.
Ante este panorama, las recomendaciones oficiales son claras: la comunidad debe evitar acercarse a las zonas de cráteres de Puracé, Piocollo y Curiquinga, así como a las cabeceras de los ríos que nacen en ellos, porque emisiones repentinas de gases, ceniza y fragmentos de roca pueden ocurrir sin aviso; además, la acumulación de ceniza y materiales puede dar lugar a flujos de lodo de menor alcance que afecten cauces y vías.