Tras más de una semana del terremoto de 7,4 de magnitud con epicentro en San José del Palmar, Chocó, que hasta la fecha deja 312 personas fallecidas, 294.503 afectados y 143.533 familias damnificadas, 4380 heridos y 290 desaparecidos, testimonios de sobrevivientes y videos del movimiento dan cuenta de la dimensión de esta emergencia.

En la mañana de ese lunes, a las 7:34 a.m., miles de colombianos corrieron de sus viviendas, de sus puestos de trabajo y otros puntos cuando comenzó la emergencia. No obstante, hubo otras personas con incapacidades físicas o de salud que les impidió abandonar los sitios donde estaban.

En Cali colapsaron varias edificaciones por el terremoto. | Foto: El País

Así fue el caso de un paciente que se encontraba hospitalizado en una clínica, al parecer de Cali, cuando comenzó el movimiento sísmico.

De acuerdo con el relato publicado por su hermano en redes sociales, el hombre permanece internado desde hace aproximadamente seis meses y actualmente atraviesa un proceso de recuperación luego de someterse a un trasplante de médula.

En ese sentido, en la grabación se observa al paciente desde su cama mientras el movimiento telúrico comienza a intensificarse.

Al inicio, su acompañante se toma la situación con humor, recalcando el movimiento que tiene una bolsa intravenosa que está colgada en un soporte metálico, al lado de la persona en estado de recuperación.

No obstante, tras la intensificación de los movimientos y las reacciones de pánico que tienen otras personas en las instalaciones médicas, el testigo acude rápidamente a ayudar al paciente a levantarse de la cama.

Este caso, junto a otros clips que circulan en redes sociales, muestra que al inicio del sismo, muchos colombianos asumieron que el temblor sería igual a los que se presentan regularmente. Sin embargo, el sacudón terminó por convertirse en una tragedia, donde miles de ciudadanos perdieron familiares, sus hogares, sus emprendimientos y mascotas.

La Red Sismológica informó que este terremoto duró entre 90 segundos y dos minutos, tiempo que bastó para dejar un saldo preliminar de daños que asciende a $30 billones, distribuidos en $24,5 billones en edificaciones y $5,5 billones en infraestructura, lo que representa cerca del 1,6% del Producto Interno Bruto del país.

Mientras tanto, desde los departamentos siguen censando los inmuebles afectados con el fin de iniciar la reparación, reconstrucción y demolición de infraestructuras.

Ante esto, la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF) presentó un paquete de seis medidas para movilizar recursos públicos y privados que permitan la reconstrucción de las zonas afectadas.