De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), casi todas las personas afectadas por una situación de emergencia presentan alguna forma de sufrimiento psicológico, que en la mayoría de los casos disminuye con el paso del tiempo.

Ansiedad, tristeza, desesperanza, insomnio, cansancio, irritabilidad e ira están entre las manifestaciones frecuentes.

“Después de un evento como un terremoto es esperable que las personas permanezcan en estado de alerta, tengan miedo de volver a entrar a determinados lugares, experimenten dificultades para dormir o sientan angustia ante movimientos, sonidos o situaciones que les recuerden lo ocurrido. Estas reacciones no significan necesariamente que exista un trastorno mental. Lo importante es observar su intensidad, cuánto tiempo permanecen y hasta qué punto comienzan a interferir con la vida cotidiana”, explica la Dra. Jenny Cabrejo, neuropsicóloga de Coomeva Medicina Prepagada.

Entrega Ayudas humanitarias por parte del Embajador de China a Gobernadora del Valle. | Foto: El País

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) señala que sus efectos psicológicos y sociales pueden ser agudos en el corto plazo, pero también prolongarse en el tiempo. Niños y adolescentes, adultos mayores, personas que sufrieron pérdidas, quienes estuvieron directamente expuestos a situaciones de peligro y quienes tenían previamente una condición de salud mental, pueden requerir especial acompañamiento.

¿Qué podemos hacer?

Coomeva Medicina Prepagada tiene las siguientes recomendaciones para las personas que sientan afectación en su salud mental:

  1. Recuperar progresivamente las rutinas cotidianas, en la medida en que las condiciones de seguridad lo permitan.
  1. Mantener el contacto con familiares, amigos y redes de apoyo.
  1. Procurar tener espacios de descanso.
  1. Alimentación regular e hidratación permanente.
  1. Evitar la exposición constante a imágenes, videos, testimonios o información relacionada con la tragedia.
  1. Reconocer y expresar las emociones sin presionarse por recuperar inmediatamente la normalidad.
  1. Priorizar información proveniente de fuentes oficiales.
  1. Evitar tomar decisiones importantes en momentos de alta angustia cuando éstas puedan esperar.
  1. En el caso de los niños, es fundamental explicar lo sucedido con un lenguaje sencillo y acorde con su edad, escuchar sus preguntas y temores, procurar conservar sus horarios y rutinas habituales y evitar exponerlos reiteradamente a imágenes alarmantes o conversaciones que puedan aumentar su miedo.

“Hay que prestar atención cuando el miedo o la angustia no disminuyen, cuando aparecen crisis recurrentes, aislamiento, alteraciones persistentes del sueño, dificultades para realizar las actividades cotidianas o una sensación de desesperanza que se mantiene. Pedir ayuda profesional oportunamente también hace parte de la respuesta frente a una emergencia”, agrega la Dra. Cabrejo.

El nuevo centro médico está ubicado en el barrio Tequendama, al sur de la ciudad. | Foto: Coomeva

Los 13 Centros Médicos de Coomeva Medicina Prepagada continúan prestando sus servicios, especialmente en las ciudades afectadas, donde hoy el sistema de salud requiere mayores esfuerzos y acompañamiento. De igual forma, los servicios de teleorientación, telemedicina y atención médica domiciliaria continúan disponibles para acompañar a los usuarios de Coomeva Medicina Prepagada. Pueden comunicarse al #586 desde celular o al 01 8000 931 555, y también a través de WhatsApp: 317 224 0794.

En las cuentas oficiales de Coomeva Medicina Prepagada encuentran contenidos de valor, recomendaciones de autocuidado y herramientas de prevención, orientados a acompañar emocionalmente a las personas afectadas.