En medio de la emergencia provocada por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto, una escena ocurrida en Dosquebradas, Risaralda, se convirtió en una muestra de solidaridad. Un hombre arriesgó su propia seguridad para rescatar a un perrito que había quedado atrapado en un edificio afectado por el sismo.
El protagonista de este rescate es Jhon Freddy Valencia, quien ese día también ayudó a sacar del edificio a otras siete personas, entre ellas dos hermanitas. La operación se desarrolló mientras la estructura presentaba condiciones de riesgo y el tiempo para actuar era limitado.
Valencia explicó que el animal se encontraba en el sexto piso. Los rescatistas lograron avanzar por el interior de la construcción y llevarlo hasta el tercero, pero continuar el descenso por las escaleras no era una opción segura. El edificio seguía moviéndose y existía el temor de que colapsara.
“Estaba sonando el edificio”, relató Valencia al recordar aquellos momentos. Según contó, inicialmente buscó un lazo o algún elemento que permitiera bajar al animal con mayor seguridad. Sin embargo, no encontraron un collar de cuerpo y el tiempo se agotaba.
La alternativa surgió cuando las personas que estaban abajo consiguieron una sábana, además de disponer un colchón para recibir al animal. Desde el tercer piso, Valencia tomó la decisión de dejar caer al perrito para que las personas ubicadas en la primera planta pudieran atraparlo.
La maniobra ocurrió en cuestión de segundos. Abajo, varias personas se organizaron para recibir al animal y evitar que cayera directamente al suelo. El rescate quedó registrado en video y posteriormente se convirtió en una de las imágenes que circularon durante los días posteriores al terremoto.
Pero Valencia no considera que haya hecho algo extraordinario, para él, se trató de actuar ante una situación en la que había una vida que necesitaba ayuda. “Eso fue de corazón”, aseguró al hablar sobre la decisión que tomó durante el rescate.
El hombre también contó que, después de la emergencia, recibió una llamada de una familia de Manizales que quiso agradecerle por haber salvado al perro. Las palabras de agradecimiento lo conmovieron hasta las lágrimas.
“Eso es un valor que uno saca de padre, de hijo, de esposo”, expresó Valencia al explicar de dónde surgió su reacción durante el rescate. Su testimonio muestra cómo, en medio de una tragedia marcada por la destrucción y la pérdida, también hubo personas que se movilizaron para ayudar a quienes quedaron atrapados, incluidos los animales.