A una semana del terremoto que sacudió con fuerza varias regiones del centro y suroccidente de Colombia, las comunidades afectadas continúan enfrentando dificultades que van mucho más allá de los daños en las viviendas. Mientras cientos de personas participan en labores de ayuda, remoción de escombros y distribución de alimentos, en Pereira un caso de saqueo golpeó directamente a una familia que también estaba colaborando con los damnificados.
El hecho se presentó en el barrio Corocito, donde funcionaba el taller de confecciones de Iván Mancipe. El establecimiento no había sufrido afectaciones graves por el movimiento telúrico; sin embargo, durante la ausencia de sus trabajadores, varias personas ingresaron al lugar y se llevaron los equipos utilizados para la producción.
Mancipe se encontraba fuera del taller apoyando las labores de ayuda para las familias que perdieron sus viviendas. Según explicó, estaba participando en la recolección y entrega de mercados, colchones, colchonetas y otros elementos necesarios para atender la emergencia.
Al regresar, encontró las puertas violentadas y el negocio prácticamente desmantelado. Entre los elementos robados hay 14 máquinas de confección, incluyendo equipos planos, fileteadoras y collarines. También fueron sustraídos computadores empleados en los procesos administrativos y de producción.
El robo representa un duro golpe para Mancipe, pues las máquinas eran fundamentales para elaborar prendas como uniformes escolares y sudaderas. La pérdida no solo afecta sus ingresos, sino también la actividad de quienes dependían de ese taller para trabajar.
El caso ocurre en medio de una emergencia que sigue transformando la vida cotidiana de miles de personas. En sectores afectados de ciudades como Cali, en Chiminangos, algunas familias permanecen en pequeñas carpas, reciben alimentación mediante ollas comunitarias y esperan autorización para regresar a sus antiguos hogares en busca de documentos, ropa y otros bienes.
Las lluvias también han complicado las condiciones de los damnificados. En Pereira, quienes permanecen en el parque Olaya Herrera tuvieron que cubrir sus refugios con plásticos debido al agua, mientras se reportaron inundaciones en el Hospital Universitario San Jorge.
El Gobierno Nacional estima que la reconstrucción tendrá un elevado costo y requerirá importantes recursos. Entretanto, en el departamento del Chocó persisten graves daños en la infraestructura educativa: 12 de los 13 bloques de la Universidad Tecnológica del Chocó presentan afectaciones que impiden su funcionamiento normal.
La tragedia, así, entra en una nueva etapa: reconstruir viviendas, recuperar empleos, restablecer las clases y devolverles a las familias la posibilidad de comenzar nuevamente.