Un conmovedor video inédito sacó a la luz la aterradora experiencia que atravesaron cientos de jóvenes en el municipio de Dosquebradas, departamento de Risaralda.

Las grabaciones registraron en tiempo real los dramáticos segundos en los que una comunidad educativa entera luchó por sobrevivir mientras la infraestructura cedía violentamente a su alrededor.

La emergencia tuvo lugar en la institución educativa Fabio Vásquez Botero, donde cerca de 600 integrantes de la comunidad académica entre alumnos, profesores, personal directivo y trabajadores realizaban sus labores cotidianas.

Las clases se iniciaron a las 6:30 de la mañana de manera habitual, pero la rutina terminó abruptamente cuando un movimiento sísmico de gran magnitud sacudió el territorio nacional.

Las grabaciones de seguridad del establecimiento captaron la angustia generalizada cuando los adolescentes buscaban evacuar desesperadamente los salones de clase.

En medio de densas nubes de polvo y escombros proyectados por el aire, varios estudiantes mostraron actos de solidaridad deteniéndose para auxiliar a sus compañeros caídos, mientras las vías de escape principales quedaban comprometidas.

Las grabaciones de seguridad del establecimiento captaron la angustia generalizada. | Foto: Montaje con captura de pantalla

El testimonio de Julio Andrés Hurtado, rector de la institución educativa, confirmó la velocidad destructiva del fenómeno natural. Según la autoridad escolar, apenas transcurrieron entre 15 y 20 segundos desde el inicio del sismo para que parte del cuarto piso se desplomara por completo, destruyendo techos, vigas y muros periféricos.

Las rutas de emergencia, diseñadas en rampas para el desalojo rápido, se convirtieron en un escenario de altísimo riesgo para los jóvenes. Mientras la masa estudiantil intentaba descender hacia zonas seguras, bloques de concreto, ladrillos y revestimientos estructurales caían a pocos centímetros de los sobrevivientes, agravando el pánico colectivo.

A pesar de que el cuerpo docente activó de inmediato los protocolos preventivos ensayados previamente, la vertiginosa degradación del edificio sobrepasó las previsiones.

La tragedia dejó un balance doloroso en la infraestructura escolar: un estudiante de grado 11 falleció en el lugar y más de 30 personas sufrieron lesiones de diversa consideración, incluyendo a seis profesores.

La catástrofe del colegio Fabio Vásquez Botero despertó una profunda preocupación respecto a las condiciones arquitectónicas de los establecimientos públicos. La edificación no correspondía a un inmueble vetusto, pues fue construida en 2004 e inaugurada un año después, completando apenas 21 años de funcionamiento al momento del desastre.

Tras el desmonte de las actividades presenciales, los estudiantes permanecen en aislamiento temporal en sus viviendas mientras ingenieros especializados y autoridades competentes evalúan los daños estructurales finales. La revisión técnica determinará si las instalaciones sufrirán una demolición total o si existe la posibilidad de una reconstrucción parcial.