Sofía y Antonella Petro, hijas del expresidente Gustavo Petro y Verónica Alcocer, llegaron al corregimiento de La Paz, en el Valle del Cauca, para conocer de primera mano las necesidades de las familias afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 registrado en Colombia el pasado 10 de agosto.
La visita de las jóvenes se produjo en medio de las labores de atención y reconstrucción que se adelantan en varias regiones del país, especialmente en zonas del Chocó, Valle del Cauca y el Eje Cafetero, donde el sismo provocó importantes daños materiales.
Sin embargo, el recorrido también generó comentarios en redes sociales y en el ámbito político. La razón fue que ocurrió pocos días después de que Gustavo Petro afirmara que sus hijas procurarían mantenerse alejadas de las cámaras y de la exposición mediática para evitar que su presencia en las zonas afectadas pudiera interpretarse como una acción de carácter oportunista.
Las necesidades de los habitantes de La Paz
Durante su visita, Sofía y Antonella compartieron imágenes y videos de sus encuentros con habitantes del corregimiento. En las publicaciones se observa a las jóvenes conversando con miembros de la comunidad y recogiendo información sobre las principales necesidades derivadas de la emergencia.
Uno de los habitantes, identificado como Libardo y presentado como líder comunitario, explicó que varias personas resultaron afectadas y que, más allá de ayudas puntuales, la comunidad requiere materiales para comenzar la recuperación de las viviendas.
Entre los elementos solicitados se encuentran ladrillos, cemento, arena, madera, hierro y tejas, insumos considerados fundamentales para reparar o reconstruir las estructuras que sufrieron daños.
Antonella Petro explicó durante el recorrido que La Paz había sido uno de los sectores golpeados por el movimiento telúrico y señaló que la intención era conocer las solicitudes de los habitantes para contribuir a la recuperación de la zona.
De acuerdo con el líder comunitario, unas 38 personas resultaron afectadas en el sector y la prioridad actualmente es conseguir materiales de construcción. La propuesta planteada por los habitantes contempla recolectar los insumos y distribuirlos entre las familias damnificadas para que cada una pueda avanzar progresivamente en la reparación de sus viviendas.
En La Paz, los habitantes han insistido en que la reconstrucción representa un desafío económico considerable. Las estimaciones entregadas por la comunidad sitúan entre 25 y 30 millones de pesos el costo aproximado de recuperar cada vivienda afectada, lo que aumenta la necesidad de recibir materiales y asistencia para las familias que perdieron parte de sus hogares.