A pesar de que gran parte de la nación está atravesando su segunda temporada de lluvias del año, desde el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), reiteran que el fenómeno de El Niño previsto para el periodo 2026-2027 podría alcanzar niveles de intensidad sin precedentes en los últimos 76 años de mediciones en Colombia.
Así lo informó la coronel Diana Carolina Rueda, subdirectora de Meteorología del Ideam, quien en entrevista con la revista Semana explicó que se esperan efectos en las cinco regiones climáticas del país: Caribe, Andina, Pacífica, Amazonía y Orinoquía.
De acuerdo con la intervención de Rueda, la llegada de El Niño no significa que dejará de llover por completo. Sin embargo, las precipitaciones acumuladas están por debajo de los niveles esperados para esta época.
“Esperamos que diciembre coincida con el pico del fenómeno de El Niño, después de aproximadamente seis meses deficitarios en precipitaciones. Además, diciembre y enero corresponden a los meses de menores lluvias en las regiones Caribe, Andina y Pacífica. La coincidencia de estas condiciones genera un escenario bastante crítico por incendios forestales, altas temperaturas, disminución de los caudales de los ríos y dificultades en la disponibilidad hídrica para diferentes sectores del país”, señaló Rueda.
Respecto a las consecuencias que el cambio climático tiene en Colombia, la experta informó que una de las evidencias más contundentes es el retroceso de los glaciares.
“El Ideam, dentro de sus líneas de trabajo, monitorea permanentemente los glaciares y nevados del país. El año pasado se declaró el deshielo de uno de los glaciares más importantes, el nevado de Santa Isabel. Hemos tenido un retroceso muy significativo de la superficie glaciar, principalmente por el incremento de la temperatura global”, declaró.
Del mismo modo, la experta agregó que “adicionalmente, este fenómeno de El Niño está reportando anomalías de temperatura en el Pacífico cercanas a los 3 grados centígrados, una situación que no habíamos observado anteriormente. Durante el crucero científico Erfen, liderado por la Dirección General Marítima, en el que también participamos, se encontraron temperaturas muy altas en los primeros 100 metros de profundidad del océano Pacífico”.
Con relación a las regiones con especial vulnerabilidad frente a los efectos de El Niño y que podrían enfrentar escasez de agua, la subdirectora de Meteorología reveló que el Caribe colombiano, en especial la Alta Guajira y sus zonas desérticas; la región Andina, particularmente sectores de Huila, Tolima, Cundinamarca, los Santanderes, el Eje Cafetero y algunas zonas del sur del país; y la región Pacífica, podrían afrontar consecuencias por la reducción de lluvias.
Sin embargo, Rueda aclaró que para el Pacífico, por tratarse de una de las zonas más lluviosas del planeta, las consecuencias no necesariamente serán comparables con las que podrían registrarse en territorios más secos como en el Caribe.
Aunque el escenario previsto exige atención, la entidad insiste en que los efectos dependerán de las condiciones particulares de cada región y de las acciones que se adopten para reducir los riesgos.
“Tendremos que seguir tomando decisiones de mitigación y adaptación. La resiliencia climática comienza cuando desarrollamos una preparación de largo alcance. Después de este fenómeno de El Niño, probablemente llegará uno de La Niña. Si no ocurre, podremos enfrentar otros eventos, como el frente frío atípico que tuvimos a principios de año, que descendió más de lo normal respecto a la climatología regular del país”, resaltó.
Y añadió que “también tenemos la experiencia del huracán Iota, un evento hidrometeorológico extremo que produjo afectaciones importantes en la vida de los colombianos. La gran lección es que la planeación y el paso del dato científico a la acción marcan la diferencia en la adaptación. Debemos prepararnos para escenarios complejos asociados al cambio climático global, pero también fortalecer el uso de la información y comprender los fenómenos con mayor anticipación”.