Tras un ataque contra una embarcación en el río Putumayo, ocurrido el pasado domingo 12 de abril en zona de frontera entre Colombia y Perú, que dejó un ciudadano colombiano muerto, el Gobierno colombiano solicitó a Perú esclarecer las circunstancias del hecho y brindar información detallada sobre lo sucedido.
En respuesta, el Ministerio de Relaciones Exteriores del país vecino se pronunció sobre lo ocurrido y entregó su versión oficial de los hechos.
De acuerdo con la versión oficial entregada por autoridades peruanas, el hecho ocurrió en la localidad El Estrecho, durante un operativo de patrullaje fluvial realizado por la Marina de Guerra del Perú en esa zona fronteriza en el marco de las elecciones presidenciales del país. Este operativo tenía como principal objetivo “evitar eventuales acciones violentas en contra de los locales de votación en el territorio peruano”.
Según explicaron en un comunicado, una de sus unidades de control detectó una embarcación sospechosa transitando por el río. Al solicitar que se detuvieran para una inspección de rutina, los ocupantes de la nave habrían desatendido la señal de pare.
El informe de Perú sostiene que, lejos de detenerse, desde la embarcación se inició un ataque armado contra los agentes estatales. “Se negó a la acción de control y abrió fuego”, señalaron las autoridades peruanas al describir la reacción de los tripulantes, lo que obligó a los uniformados a responder al ataque para salvaguardar su integridad, dando como resultado la muerte del ciudadano colombiano.
Las autoridades peruanas sostienen que su personal actuó en legítima defensa frente al ataque, lo que desencadenó el intercambio de disparos que terminó con la muerte del ciudadano colombiano.
Por su parte, el Gobierno colombiano se encuentra a la espera de los informes forenses y técnicos para determinar las circunstancias exactas en las que falleció el ciudadano.
La Cancillería de Colombia informó que, además del fallecido —identificado como el capitán de la embarcación—, otras personas resultaron heridas y algunas habrían sido retenidas por autoridades peruanas.
El incidente ocurrió en una zona altamente sensible del río Putumayo, una región amazónica donde confluyen actividades ilícitas como el narcotráfico y la minería ilegal, lo que intensifica las operaciones de control por parte de las fuerzas de seguridad de ambos países.
Este contexto convierte cualquier operación militar en un escenario de alto riesgo, donde errores de identificación o reacciones precipitadas pueden desencadenar hechos violentos.
Por ahora, ambos gobiernos avanzan en una investigación conjunta para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades.