Un operativo sorpresa de las autoridades, ordenado por el presidente Abelardo de la Espriella, sorprendió a los reclusos de la cárcel La Picota de Bogotá este martes en la madrugada.

La intervención tuvo como objetivo allanar 19 pabellones desde donde se presume se ordenan extorsiones, robos y otros delitos que vienen combatiendo las autoridades.

El presidente Abelardo de la Espriella, que estuvo al tanto del operativo, al final dio un parte de victoria, entregando un balance de lo incautado, y afirmando que las cárceles no pueden seguir siendo centros de operaciones criminales.

“¡A los bandidos que pretenden seguir delinquiendo desde las cárceles, les dejamos claro que en la era del Tigre la autoridad se respeta y la ley se cumple!“, dijo el presidente en sus redes sociales.

Agregó que “En un megaoperativo de registro y control en 19 pabellones de la cárcel La Picota, incautamos 582 celulares, 3.754 tarjetas SIM, 38 módems, 6 antenas Starlink, 356 armas cortopunzantes, estupefacientes, dinero en efectivo y numerosos accesorios electrónicos”.

Señaló el Presidente que “¡Se acabó la guachafita! Las cárceles no pueden seguir siendo centros de operaciones criminales. No permitiré que los delincuentes continúen ordenando delitos, intimidando a los colombianos y burlándose de la justicia desde sus celdas. ¡Cárcel es cárcel, y la autoridad del Estados se respeta!“.

A las autoridades encargadas de hacer el operativo, les sorprendió la logística tecnológica y las facilidades que manejaban varios de los reclusos para mantener el control de actividades ilegales fuera de los muros del penal.

Aseguraron que desde allí era que salían las llamadas extorsivas para pedirles dinero a empresarios y a gente del común en varias ciudades del país, con amenazas concretas en caso de no acceder a sus peticiones.

Celulares, cuchillos, estupefacientes, licor y hasta licuadoras encontró el Inpec en las celdas de la cárcel La Picota. | Foto: César Flechas - SEMANA

“Desde las cárceles los delincuentes llaman a sus potenciales víctimas y se hacen pasar por miembros de grupos armados ilegales. El modus operandi de ellos es exigir que les consigne un dinero a una cuenta bancaria, y si no cumplen, ordenan a sus socios afuera a que hagan un atentado”, dijeron las autoridades.

En el operativo también fueron incautados estupefacientes que circulaba en la cárcel, en manos de los detenidos, además de dinero en efectivo.

La cárcel La Picota de Bogotá es uno de los centros de detención más grandes del país, y allí se encuentran muchos de los delincuentes más peligrosos, desde guerrilleros y paramilitares, hasta narcotraficantes y jefes de bandas.

Imagen del Centro Penitenciario La Picota. | Foto: COLPRENSA ©

Aunque el presidente no lo confirmó, se cree que esta clase de operativos se seguirán presentando de manera sorpresiva en otras cárceles del país, como única fórmula para detener la extorsión y el chantaje.