Economía
Cigarrillos de contrabando de Paraguay y Corea inundan el país; los actores y las rutas de este comercio ilegal
Más de 50 millones de cajetillas han sido incautadas desde el 2020 en puertos y carreteras del país. En su gran mayoría, cigarrillos de las marcas Carnival (8.065.042 cajetillas), producidos en Corea del Sur por la multinacional KT&G y cigarrillos Rumba (4.929.675 cajetillas), elaborados por la Tabacalera del Este de Paraguay.
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3 de nov de 2026, 01:39 p. m.
Actualizado el 3 de nov de 2026, 02:06 p. m.
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Detrás del negocio del contrabando de cigarrillos en Colombia hay toda una infraestructura logística altamente concentrada en los principales puertos marítimos del Caribe, pero también una duda enorme sobre el papel que cumple el terminal de Buenaventura en este comercio ilegal.
Es eso lo que evidencia la información entregada por la Dirección Nacional de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian) y la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa) en respuesta a un derecho de petición radicado por El País para conocer las estadísticas de decomisos de cigarrillos de contrabando en Colombia entre 2020 y el primer trimestre de 2026.
El primer dato es alarmante: durante ese periodo han sido retenidas en puertos y carreteras del país un total de 50.605.171 cajetillas de cigarrillos de diferentes marcas que ingresaron de manera ilegal a Colombia procedentes de naciones como China, Corea, Uruguay, Alemania, Paraguay e India.

En su gran mayoría, cigarrillos de las marcas Carnival (8.065.042 cajetillas), producidos en Corea del Sur por la multinacional KT&G; la marca Ultima Cigarettes (4.988.103 cajetillas), provenientes de la compañía Godfrey Phillips India Limited, de India; cigarrillos Rumba (4.929.675 cajetillas), elaborados por la Tabacalera del Este de Paraguay, y la marca Silver Elephant (4.573.511 cajetillas), elaborados por la Corporación Naciona de Tabaco de China.
“Es preciso señalar que, durante el período comprendido entre el año 2020 y lo corrido de 2026, la Dirección de Gestión de Policía Fiscal y Aduanera, en desarrollo de sus actividades de control, ha obtenido resultados significativos en la lucha contra el contrabando de cigarrillos, materializados en 2524 actas, mediante las cuales se logró la aprehensión de 41.996.888 cajetillas de cigarrillos, con un valor avalúo Dian de $97.159.741.086”, indicó la Polfa.
“De igual manera, en el mismo período se materializaron 296 incautaciones en el marco de actuaciones judiciales contra las estructuras criminales dedicadas a la comercialización ilegal de cigarrillos de contrabando, logrando la incautación de 43.723.734 cajetillas de cigarrillos, con un avalúo comercial de $96.833.726.487”, resalta la respuesta.
Lo verdaderamente alarmante no son los decomisos, advierte el catedrático y analista Diego Luis Sánchez, “lo preocupante es la cantidad de cajetillas que logró ingresar al país y que se están comercializando en las distintas regiones, y en gran medida bajo el amparo de los grupos armados ilegales”.
“El contrabando de cigarrillos en Colombia sigue siendo tratado como una simple falta aduanera, como un delito menor, y aún no se le da la real dimensión a un crimen trasnacional que mueve miles de millones de dólares cada año”, advierte Sánchez.
Los principales puertos de ingreso del contrabando de cigarrillos en los últimos seis años ha sido Cartagena, donde fueron aprehendidas más de 5,7 millones de cajetillas, seguida por el municipio de Coveñas, en Sucre, con más de 2,5 millones de cajetillas.
En un segundo nivel de importancia logística le siguen los puertos de Santa Marta (con 668.000 unidades incautadas) y Barranquilla (superando las 363.000 unidades).

Resulta también llamativo en el análisis de los datos que municipios sin vocación portuaria, como Ariguaní (Magdalena), Ipiales (Nariño), Yumbo (Valle) y Bello (Antioquia) presenten un alto volumen de cigarrillos aprehendidos.
Un indicativo, de acuerdo con analistas consultados, de que la carga, luego de superar los controles aduaneros, es fraccionada y subida a camiones para ser movilizada hacia el interior del país, utilizando centros ocultos de acopio o bodegas clandestinas para ser llevadas luego a ventas minoristas.
Aumento del contrabando
La llegada de volúmenes enormes de cigarrillos de contrabando a Colombia obedece, de acuerdo con los analistas, a la necesidad de retornar al país dineros producto de las actividades ilícitas.
Lo primero es que el ciclo del contrabando está muy amarrado al ciclo del narcotráfico. Hay dos determinadores del contrabando y son: impuestos y narcotráfico. Entre más narcotráfico hay, más dinero tiene que regresar al país; y entre más impuestos hay a un producto en específico, pues más incentivos a traerlo de contrabando y ganarse su diferencial”, explica el director de la firma C-Análisis, Daniel Rico.
“En el caso del cigarrillo, los dos están en su punto más alto en la historia. O sea, nunca habíamos tenido impuestos tan altos a un producto como el cigarrillo y nunca se había exportado tanta cocaína. La llegada del cigarrillo realmente tiene un incremento paulatino, pero sostenido. O sea, uno ve todos los años que el mercado legal pierde uno o dos puntos. En la última medición de noviembre del año pasado el 38% del mercado es ilegal”, destaca Rico.
No obstante, detrás de esas cifras nacionales se esconde una realidad mucho más compleja y es que hay regiones del país donde el contrabando ya supera hasta en un 90 % el mercado legal; es decir, el 90 % del consumo es de contrabando. Una realidad que afrontan departamentos como Magdalena, Atlántico y la Guajira, entre otros de la zona norte del país.

Reconocen las fuentes que las cifras se contraen en las grandes ciudades como Medellín, Cali, Bogotá o Bucaramanga, porque hay mayores controles, pero, pese a ello, se sigue perdiendo mercado legal.
Las rutas de ingreso
Estudios de C-Análisis apuntan a que hay cinco rutas principales para el ingreso de cigarrillos de contrabando a Colombia, sobre todo a través del llamado ‘Muelle 13’ de Panamá, eje del comercio ilegal de cigarrillos al país, aunque el producto no siempre entra directamente sino que es ingresado a través de una triangulación.
“Esos cigarrillos de contrabando son enviados en ocasiones de Panamá a Aruba y luego de Aruba los meten a Colombia a través de La Guajira. Eso lo estamos viendo muchísimo en este año. Lo otro es sacarlo de Panamá, pero no en contenedores, sino sacarlo desconsolidado en barcazas que salen de ‘Muelle 13’ y llegan a las costas de Aruba y ahí lo bajan. Los mismos barquitos del narcotráfico sirven para traer cigarrillos de regreso”, dice la fuente.
Muelle 13 en Panamá, aseguran los expertos, es como una galería ubicada en el puerto de Balboa, donde llegan los barcos para cargar mercancías y salen con licores, cigarrillos, bienes de consumo y productos eléctricos, entre otros, sin mayor control.
Lo mismo ocurre en Aruba con un sitio conocido como Embarcadera, un muelle donde la gente que compra mercancías despacha sus productos a otros lugares como La Guajira, en la costa norte de Colombia.
Papel de grupos armados
Un factor importante en la comercialización de cigarrillos de contrabando en Colombia es el control territorial que ejercen los diferentes grupos armados ilegales en distintas zonas del país.
Más que una participación directa en el contrabando, lo que hacen es que utilizan su dominio territorial sobre puertos y corredores marítimos y terrestres para recibir contenedores que entran de forma irregular (o mediante el esquema de ‘abandono controlado’ y subdeclaración), controlando la extorsión a los mayoristas y la distribución hacia el interior del país a través de redes de transporte terrestre.

Documentos de Inteligencia advierten como el Clan del Golfo tiene influencia en el contrabando de cigarrillos en zonas costeras de la región Caribe (Magdalena, Bolívar, Sucre y Córdoba), utilizando los principales puertos y caletas de almacenamiento, especialmente de las marcas Montreal, Carnival, Rumba y Silver Elephant.
Sobre el papel de las disidencias de las Farc, detalla que cumplen un papel también fundamental en el contrabando en el suroccidente, sobre todo en Cauca y Nariño, con mayor presencia en la frontera con Ecuador (Ipiales) y el corredor del Pacífico.
Las marcas más asociadas a las disidencias, dice el informe, son de “menor rotación regional, además de variaciones asiáticas y de origen paraguayo o uruguayo que ingresan por el sur del continente” a los que les cobran un impuesto o gramaje.
“No hay contrabando de cigarrillos de Uruguay. Uruguay no produce cigarrillos; es una fachada para exportar, pero eso es producido en Paraguay, lo que pasa es que ellos mismos se falsifican”, explica Daniel Rico.

Periodista y editor de la Unidad Investigativa. Egresado de la Universidad Santiago de Cali y con especialización en Cultura de Paz y DIH de la Universidad Javeriana. Escritor y coproductor de documentales.
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