Colombia cuenta con una normativa clara para gestionar los casos de animales extraviados, un proceso que muchos cuidadores desconocen hasta que enfrentan la angustiante situación de perder a su compañero.
Según lo estipulado en el Código de Policía, existe un tiempo perentorio para que los dueños acudan a los centros de atención a recuperar a sus mascotas antes de que el Estado tome medidas definitivas sobre su tenencia.
El artículo 119 de dicha legislación establece la obligatoriedad de que los municipios y distritos cuenten con espacios adecuados, tales como centros de bienestar animal, albergues o hogares de paso públicos, destinados a recibir a los animales domésticos que son hallados en la vía pública o que ingresan bajo custodia de las autoridades por diversas circunstancias.
El punto crítico de esta norma radica en la temporalidad. Si tras el ingreso de un animal al albergue transcurren treinta (30) días calendario sin que el propietario o tenedor se presente para reclamarlo, la mascota será declarada formalmente en estado de abandono.
Una vez cumplido este periodo, las autoridades están legalmente facultadas para promover su adopción inmediata o realizar su entrega a cualquier título, lo que implica que el dueño original perdería todo derecho sobre el ejemplar.
Esta regulación busca garantizar que los animales no permanezcan de manera indefinida en instalaciones que pueden tener capacidad limitada, promoviendo en su lugar la resocialización y la búsqueda de nuevos hogares. No obstante, el desconocimiento de este límite temporal ha dejado a numerosas familias sin posibilidad de recuperar a sus animales de compañía una vez vencido el plazo.
Complementando estas disposiciones, la Ley 2054 de 2020 otorga a las entidades territoriales la facultad de formalizar convenios interadministrativos. El objetivo es fortalecer la infraestructura y el funcionamiento de los Centros de Bienestar Animal, asegurando que durante el tiempo de espera, los animales reciban las atenciones necesarias que protejan su vida y su integridad física.
La recomendación para los ciudadanos es mantener la documentación de sus mascotas al día y, ante cualquier extravío, iniciar de inmediato la búsqueda en los albergues municipales correspondientes.
La responsabilidad del cuidador no termina en el cuidado diario, sino que se extiende al conocimiento de los mecanismos legales que dictan el destino de sus mascotas en caso de una emergencia o pérdida inesperada.
Es fundamental precisar que, ante situaciones de emergencia, las autoridades recomiendan también el uso de mecanismos de identificación permanente, como el microchip, cuya lectura inmediata permite contactar a los responsables antes de que el animal sea trasladado a estos centros.