Los cerca de los noventa abuelos y abuelas del Hogar San Vicente de Paúl de Popayán adelantaron el Viacrusis con fervor y pasión, muestra de que a pesar del paso de los años la fe tiene aún mucha fuerza.

Y es que en el marco del Viernes Santo, este 3 de abril, los residentes de este entidad participaron en una jornada de espiritualidad que busca reforzar su memoria y bienestar integral.

Bajo la guía de la directora Sandra Mirena Ibarra Muñoz, la institución promueve estos espacios de oración como parte esencial de su modelo de atención integral, priorizando la paz mental y el equilibrio emocional de los abuelos. | Foto: Francisco Calderón

“Para nuestros abuelos y abuela, la Semana Santa no es solo una fecha en el calendario, es una conexión vital con su historia y sus creencias. Bajo esta premisa, en nuestra institución adelantamos la representación del Vía Crucis, una actividad donde ellos fueron los protagonistas activos de la devoción”, expresa la psicóloga Sandra Ibarra, directora de este hogar geriátrico.

La profesional, además, destacó que estas actividades son el pilar de la filosofía de la institución: “La fe hay que vivirla, y más en una institución como la nuestra que parte de principios cristianos. Esto es parte de lo que han sido los abuelos a lo largo de su vida”, señaló la directora, quien también participó en esta actividad.

Es que la participación de los abuelos en las actividades litúrgicas cumple un objetivo terapéutico y humano fundamental, que es la reactivación de la memoria, porque al recrear tradiciones que han practicado por décadas, se estimula el recuerdo y la identidad en estos “guerreros de la vida”.

Más allá de la práctica religiosa, el Vía Crucis se convierte en una actividad de integración donde el personal y los residentes refuerzan los lazos de la "casa", fundamentados en los principios cristianos y el respeto mutuo. | Foto: Francisco Calderón

“Además del tema espiritual, que es muy importante, se fortalece la paz mental y la armonía dentro de la “casa”, como llamamos cariñosamente nuestro hogar, porque también se suma la ocupación del tiempo libre como una herramienta para mejorar la calidad de vida”, agrega Sandra Ibarra.

Para la directora del Hogar, el cuidado de los residentes trasciende la asistencia física. La fe se convierte en un eje que guía tanto a los abuelos como al personal administrativo y asistencial.

“Ellos viven la fe, y a través de ellos nosotros hemos aprendido que, si no es de la mano de Dios, las cosas no funcionan. Esto hace parte de la atención integral: la espiritualidad y las actividades que los hacen sentir vivos”, explica la directora al agregar que también familiares e integrantes de la comunidad participaron en esta actividad.

El evento concluyó con una reflexión sobre la dignidad en la vejez. Desde la Fundación San Vicente, el mensaje es claro: los abuelos no están en una sala de espera, sino en su propio hogar, donde se les sirve con propósito.

“Están vivos, y estamos para servirles mientras Dios nos lo permita”, finaliza Sandra Ibarra Muñoz, reafirmando el compromiso de la institución con la humanización de la salud y el cuidado del adulto mayor en la capital del Cauca.

La participación activa de los adultos mayores en este Viernes Santo reafirma el mensaje de la fundación: "Están vivos y estamos para servirles", transformando el hogar en un escenario de dignidad y pertenencia. | Foto: Francisco Calderón