Dicen que cuando la Tierra terminó de evolucionar el universo escondió en medio de dos mares un tesoro llamado Colombia, que guarda celosamente una riqueza incalculable de esmeraldas, flores y manantiales.

En eso coincide Kike Calvo, un periodista, escritor y fotógrafo español de espíritu libre y muy observador, que encontró en este rincón del continente la musa para retratar lo que él llama el paraíso.

Así, el nacido en Zaragoza, España, descubrió desde muy temprano que su pasión por comunicar y registrar momentos únicos con su lente era algo a lo que se iba a dedicar el resto de su vida. Este gusto por contar historias lo heredó de su padre, un locutor radial que sembró en su corazón el amor por el periodismo.

Inspirado en Indiana Jones, se fascinó por la dicotomía de un personaje que aparte de ser detective y profesor, era un aventurero y explorador del mundo. El simple hecho que Jones se aventurara en travesías inimaginables ya era razón suficiente para que Kike Calvo empezara a descubrir lo extraordinario, sin fedora y látigo, pero sí con sombrero vueltiao y cámara en mano.

Aunque se graduó como economista en España, los caminos que cruzaba siempre lo llevaban al periodismo. Recibió una beca para estudiar una licenciatura en Estados Unidos y se abrió paso como practicante de fotografía en la Organización para las Naciones Unidas, donde empezó a catapultarse como un profesional impecable y auténtico. Poco después trabajó como manager en un estudio de fotografía en Nueva York y como editor en el Departamento de Infografía para América Latina en Associated Press, y le dio vida a algunos especiales en The New York Times.

En su recorrido por la ‘Ciudad que nunca duerme’ Kike Calvo capturó la vida de esta metrópoli y su pluralidad de idiomas, etnias, formas y colores. Allí, tuvo la oportunidad de congelar la imagen de Marc Anthony y Jennifer López en el concierto en el que anunciaron su relación y dejó su sello en marcas como NFL y Sherwin Williams. Con su cámara fue testigo de la caída de las Torres Gemelas y del vuelo 1549, que aterrizó de emergencia en el Río Hudson, experiencias que lo llevaron a ampliar su visión de la vida y a visitar 90 países, conociendo y aprendiendo sobre sus ecosistemas, estilos de vida, ritmos y tradiciones. Momentos que califica como inigualables y que han sido difundidos por National Geographic, Magazine, Time, The Wall Street Journal, Rolling Stones y Vanity Fair.

Así, entre ires y venires, asegura haber conocido las cosas más peculiares de la vida y la naturaleza: “No concibo un Planeta sin plantas, animales o personas; todos son tan distintos, pero tan complementarios que hacen que el mundo se teja en una sola red de energías multiculturales.Una interrelación difícil de separar, que se vuelve especial y fascinante”.

“Admiro al colombiano de a pie, al que le toca afrontar la vida con esfuerzo y, aún así, continúa dibujando en su rostro una sonrisa que inspira y abre caminos en medio de la adversidad”, Kike Calvo,
fotógrafo de expediciones de la National Geographic.


Enfrentándose al frío de la Antártida, caminando cerca de leones, panteras y serpientes en África y a solo centímetros de tiburones blancos en el Pacífico, dice que el secreto para ser buen contador de historias está en los ojos de quien observa con la curiosidad de un niño que quiere aprenderlo todo.

Sus intereses tienen que ver con el conocimiento ancestral, el cambio climático y la diversidad cultural, aprendizaje que acumuló por años hasta convertirse en Fotógrafo de la National Geographic Expeditions.
Igualmente, ha sido galardonado por 3 años consecutivos con un Safina Center Fellowship (2020, 2021, 2022), solo por mencionar algunos de los reconocimientos que ha recibido.

Kike Calvo se declara fan de la salsa y asegura que solo en Cali se vive ese género a flor de piel. En su playlist figura el Cali Pachanguero.

De paso por el perfecto paraíso

“Un hombre no visita dos veces el mismo río, porque no es el mismo río y porque no es el mismo hombre”, comenta en medio de relatos Kike Calvo, quien desde mucho antes de pisar suelo colombiano ya conocía sobre nuestro país, al que califica como megadiverso, pluriétnico y sorprendente.

Su primer acercamiento con la tierra del café se dio en Jackson Heights, un barrio neoyorkino donde documentó la vida y las costumbres de miles de colombianos que se radican en Estados Unidos. Desde entonces recuerda que empezó a evidenciar la cruda belleza de Colombia, con sus fervores, alegrías y esfuerzos, un descubrimiento que despertó en él, “la motivación para narrar una nación que aún en medio de tantas dificultades, sigue sonriendo”.

De esta forma, cuando pisó nuestro suelo se aventuró a recorrerlo de punta a punta. Desde la Guajira hasta el Amazonas y desde el Pacífico hasta los Llanos Orientales.

Admirado por su biodiversidad, su música y la calidad de su gente, el profesional emprendió proyectos como retratar avistamientos de aves, documentar los ritmos de cada región, sumergirse en el Amazonas para marcar delfines y realizar reportajes sobre la salsa, desde lugares emblemáticos como Juanchito. De hecho, se considera un ‘salserín’, enamorado del sonido de Cali Pachanguero y la calidez del caleño de a pie.

“Me atrevo a decir que después de conocer muchos sitios, las bondades culturales y geográficas de Colombia son incomparables, porque reúne características que la hacen única; tiene cordilleras, mares, islas, complejos arqueológicos, pinturas rupestres y tantas tradiciones y culturas, que para la gente que está abierta a enfrentarse a nuevas emociones este país se convierte en el perfecto paraíso”.

Por esta razón nace el proyecto 'Colombia, te tengo el plan', de El País, que recopila lo mejor de sus recorridos por Colombia y donde plasmará en 20 historias, a partir del domingo 26 de junio, los ritmos, sabores, aromas y colores que identifican a esta tierra, a la que define como encantadora.

Para él, este proyecto es un homenaje al país de las Mariposas Amarillas, por eso, espera que los lectores puedan reconocer a través de sus fotos y palabras la grandeza de un territorio del que se considera embajador.
‘Colombia, te tengo el plan’, se convierte, según Kike Calvo, “en una voz que trasciende y hace eco de las bondades de este país”, al que le agradece a cada una de las personas que con una voz de aliento, un tinto o un plato de comida han hecho más amable su andar.

Vea aquí: Colombia te tengo el plan

Aventuras que trascienden

Inspirado por la fragilidad del medio ambiente y la importancia del papel de las futuros generaciones , Kike Calvo decidió crear Las Aventuras de Pili, una serie de libros que busca conscientizar a los niños sobre los problemas ambientales a los que se enfrenta el mundo y la naturaleza.

Junto a su amigo e ilustrador, Walter Garzón, creó este material didáctico con la intención de inspirar a los más pequeños a soñar y de hacer de la Tierra un mejor lugar. Mediante estas obras pretende también promover la educación multilingüe y es por eso que ya circulan más de cinco mil ejemplares gratis en comunidades aisladas como el Orinoco, la Guajira o lel Amazonas. Además, los libros han sido traducidos a chino, español, ruso, japonés, hindú y tagalo.

La primera edición de la obra relata los movimientos de Pili en Nueva York y hay otra de sus aventuras por Colombia. “Es un proyecto que ha sido posible gracias a las personas que lo han comprado y lo han regalado para que otros niños conozcan sobre el Planeta, sus problemas y bondades. Ha sido un proceso lento, pero con impacto y crecimiento”, explica el autor de otros libros para colorear o aprender a escribir.