Momentos de tensión se vivieron en la mañana de este lunes 23 de febrero de 2026 en el municipio de Nuquí, Chocó, luego de que una aeronave se saliera de la pista durante una maniobra de despegue en el Aeropuerto Reyes Murillo.
El incidente involucró a la aeronave de matrícula HK5245, un avión liviano que cubría la ruta entre ese municipio y Quibdó. De acuerdo con los reportes preliminares, la aeronave habría presentado una aparente pérdida de potencia en el momento en que iniciaba el ascenso, lo que provocó que terminara fuera del área de rodaje, muy cerca de la malla perimetral de seguridad.
A bordo viajaban siete personas: cinco pasajeros y dos pilotos. Según informaron fuentes oficiales y la administración municipal, ninguno de los ocupantes sufrió lesiones de gravedad. Todos lograron evacuar por sus propios medios y recibieron atención preventiva en el lugar, sin que fuera necesario su traslado a centros asistenciales.
Entre los pasajeros se encontraba Jhon Jaramillo Pandales, personero municipal de Nuquí, quien relató a medios locales los momentos de angustia vividos dentro de la aeronave.
“Fue una experiencia traumática”, expresó el funcionario, señalando que la situación generó incertidumbre entre los ocupantes mientras el avión no lograba elevarse con normalidad.
En redes sociales circularon imágenes del aparato detenido junto a la cerca de seguridad, rodeado por personal aeroportuario y organismos de socorro. En uno de los videos grabados por testigos se escucha a un ciudadano decir: “Gracias a Dios no pasó a mayores”, reflejando el alivio de la comunidad ante la ausencia de víctimas.
La Dirección Técnica de Investigación de Accidentes (DIACC), adscrita a la Aerocivil, informó que ya inició la investigación técnica para determinar las causas exactas del incidente.
A través de un pronunciamiento oficial, la entidad indicó que el evento se registró “al momento del despegue cuando se disponía a desplazarse hacia la ciudad de Quibdó”. Aunque las primeras hipótesis apuntan a una posible falla mecánica, serán los peritajes técnicos los que definan los factores que influyeron en el hecho.
Tras el suceso, la pista fue sometida a inspección y las operaciones aéreas fueron evaluadas mientras se realizaban las verificaciones de seguridad correspondientes.
El aeródromo Reyes Murillo cumple un papel estratégico en esta región del Pacífico colombiano, donde las condiciones geográficas y selváticas limitan la conectividad terrestre. Para muchas comunidades, el transporte aéreo es la principal vía de acceso para pasajeros, insumos médicos, alimentos y mercancías.
La terminal cuenta con una pista pavimentada de aproximadamente 1.180 metros, que permite la operación de aeronaves medianas y vuelos comerciales hacia destinos como Medellín y Bogotá. Además, es el principal punto de entrada para turistas que visitan destinos naturales como Guachalito, Joví, Coquí y el Parque Nacional Natural Ensenada de Utría.
El incidente de este lunes vuelve a poner sobre la mesa la importancia de mantener altos estándares de mantenimiento y control técnico en terminales regionales que resultan vitales para la movilidad y el desarrollo económico del Pacífico colombiano.
Mientras avanzan las investigaciones, en Nuquí prevalece el alivio por un desenlace que, pese al susto, no dejó víctimas que lamentar.