El atentado contra el senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay no solo dejó al descubierto fallas en materia de seguridad, sino también las tensiones políticas que se han venido acumulando en el país. Tras conocerse que un menor de edad fue capturado como autor material del intento de homicidio, se han conocido varias reacciones del Gobierno.
La canciller Laura Sarabia se pronunció públicamente, y lo hizo con un tono que no pasó desapercibido. “Reconozco que como líder y representante internacional de este país he fallado”, expresó, en lo que ha sido interpretado como un acto de autocrítica poco común en figuras de alto nivel del Ejecutivo.
Sarabia, en su declaración, insistió en que Colombia no puede seguir alimentando una narrativa de enfrentamientos, ni justificar la violencia desde ninguna orilla. “Debemos desescalar el discurso que incita al odio y a la ira, especialmente desde espacios de poder”, manifestó, aludiendo a las consecuencias que puede tener la polarización en el ámbito político y social.
El mensaje, que ha sido replicado ampliamente en redes sociales, fue visto también como un llamado a los líderes de todas las corrientes. La Canciller subrayó que el lenguaje usado en escenarios públicos termina permeando a la ciudadanía, y que en medio de ese ambiente hostil, es más fácil que se geste la violencia.
Sarabia insistió en que se necesita un esfuerzo articulado para “desactivar el odio como estrategia política”. En su mensaje final, la Ministra de Relaciones Exteriores expresó su solidaridad con el senador Uribe y reiteró que el país debe apostar por la paz política, el respeto a las diferencias y la condena total a la violencia, sin matices ni justificaciones.
Distintos sectores del Congreso de la República y figuras políticas han alzado la voz tras el atentado contra Miguel Uribe Turbay.
Mientras algunos parlamentarios insistieron en que el Gobierno debe hacer más que emitir comunicados de solidaridad, el expresidente Álvaro Uribe publicó un mensaje en el que calificó a Uribe Turbay como “una esperanza de la Patria” y resaltó su papel como esposo, padre y servidor público.
“Pedimos a Dios por la recuperación de Miguel. Nuestra confianza en los médicos, en las Fuerzas Armadas, la Justicia. Apelamos a la reflexión ciudadana”, escribió. En paralelo, se multiplican los llamados a revisar con urgencia los esquemas de protección para líderes políticos en campaña.
El caso de Miguel Uribe ha reabierto el debate sobre el rol del discurso político en la seguridad nacional.
Entretanto, se ha conocido que el atacante capturado es un menor de edad. Desde el Ministerio de Defensa anunciaron una recompensa de 3000 millones de pesos por información que conduzca a los autores materiales del ataque.