Por Catalina Jiménez Correa, decana de la Facultad de Comunicación Social, Humanidades y Artes de la UAO

“Les transmito a los jóvenes que, si tienen alguna duda, sigan apostando al periodismo, porque el periodismo ha superado muchas crisis y seguro sigue siendo valorado por un amplio sector de la comunidad. Me preguntaron si era optimista o pesimista sobre el futuro del periodismo, y respondí con una canción famosa en Argentina, ‘Como la cigarra’: ‘Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, a mi propio entierro fui, y sin embargo estoy aquí resucitando’: eso es el periodista”.

Así les habló Carlos Jornet, elegido esta semana como presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, a los estudiantes de la Universidad Autónoma de Occidente, UAO, en la conmemoración de los 40 años del programa de Comunicación Social y Periodismo.

¿Cuál es su plan de trabajo para este año que estará en la presidencia de la Sociedad Interamericana de Prensa?

Ha sido un gran orgullo, un honor, llegar a la presidencia de la SIP, pero también una gran responsabilidad por los momentos que vive el periodismo en el continente. Antes había algunos países que generaban gran preocupación (Colombia era uno de ellos cuando estaba, primero, el flagelo del terrorismo y, luego, el del narcotráfico), pero lamentablemente eso se ha ido multiplicando en todo el continente y hoy hay periodistas que siguen siendo asesinados en Colombia, México, Ecuador, Perú; periodistas que son perseguidos, amenazados u obligados a desplazarse internamente o a salir fuera del país (en algunos casos son deportados o se les quita su nacionalidad, lo cual es lo peor que se le puede hacer a un ciudadano), y también las persecuciones judiciales, demandas millonarias que los colocan al borde de la inanición, porque tienen que afrontar enormes costos judiciales y distraerse de sus tareas periodísticas, de su labor, de su pasión.

Esa es la realidad que se vive hoy en el continente, agravada por un contexto económico complejo, donde los medios estamos obligados a reconvertirnos, a buscar nuevos modelos de negocio. Están desapareciendo muchísimos medios locales, y cuando desaparece un medio local se pierde el debate ciudadano y se va deteriorando la democracia. Para nosotros, es un momento crítico de degradación institucional y la consigna de la hora es rescatar al periodismo libre, con una voz potente, para que sigamos pudiendo fortalecer la democracia y frenar la violencia, los discursos de odio y la desinformación que está pululando en el continente y prácticamente en todo el mundo.

Carlos Jornet, periodista argentino presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP, en entrevista con Catalina Jiménez, decana de la Facultad de Comunicación Social, Humanidades y Artes de la Universidad Autónoma de Occidente. | Foto: El País

¿Cuéntenos un poco sobre la SIP, su misión, y cómo un medio de territorios apartados de Colombia puede sentir el respaldo de este organismo?

La SIP nació hace ya más de 80 años. Celebramos la asamblea número 82. No son exactamente 82 años, porque hubo algún periodo afectado por distintas situaciones, pero sí llevamos más de ocho décadas trabajando básicamente por la libertad, la defensa de las libertades de expresión y de prensa.

Y digo libertades de expresión y de prensa porque son dos facetas: la libertad de expresión es de toda la ciudadanía; la libertad de prensa protege la labor periodística, pero también es de la sociedad porque, en la medida en que hay medios libres e independientes que puedan expresarse, la sociedad toda puede comunicarse también, informarse, controlar a los poderes, que es una función vital en una democracia.

¿Cómo pueden acercarse a la SIP? ¿Cómo pueden sentir nuestro acompañamiento?: tenemos muchos programas. Carlos Lauría, nuestro director ejecutivo, está en permanente contacto con medios de todo el continente para atender ese tipo de necesidades.

Tenemos un programa dirigido, por ejemplo, a periodistas en el exilio, que se llama Relpex, que lo que busca es colaborar con aquellos periodistas o medios que tienen que trasladarse. En algunos casos son periodistas independientes que salen, por ejemplo, de Nicaragua; que han salido de El Salvador, de otros países en conflicto, y que cuando salen no tienen muchas veces ni siquiera sus documentos, ni dinero, ni sus herramientas de trabajo porque han tenido que salir rápidamente huyendo de una persecución.

Entonces, es ayudarlos a reinsertarse, a tratar de solucionar sus problemas migratorios, también darles contención psicológica, porque es una situación especialmente delicada desde el aspecto emocional.

Y también se les da la posibilidad de reinsertarse laboralmente, porque hay un programa donde la SIP coloca parte de los fondos para pagar el sueldo y el medio que los recibe pone el otro 50 %.

De ese modo tratamos de que sigan haciendo periodismo, porque hay muchos de los exiliados que tienen que salir de su país y se dedican a cualquier otra actividad porque ya no pueden seguir sobreviviendo gracias al periodismo.

Pero también hay otros programas: por ejemplo, un programa para una respuesta rápida y profunda en situaciones críticas, darles apoyo jurídico a través de nuestros estudios asociados, gente que hace tareas pro bono pero de alta calidad para ayudar a periodistas que tienen que enfrentar este tipo de situaciones.

El nuevo presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa estuvo en Cali para participar en la celebración de los 40 años del programa de Comunicación Social y Periodismo. | Foto: El País

¿Cómo cree que los medios pueden recuperar la confianza de las audiencias y convertir la credibilidad en una ventaja frente a las redes y los creadores de contenido?

Creo que hay una gran responsabilidad de los propios medios y de los periodistas, que hemos abandonado nuestra tarea esencial que era darle voz a las comunidades, estar en permanente contacto con nuestras audiencias.

Si me preguntas cuál es el error que hemos cometido, creo que muchas veces nos hemos obnubilado por el tráfico fácil de las grandes plataformas, de generar contenidos que eran de gran impacto en materia de números, pero que nos alejaban de nuestro rol esencial.

El periodismo es hoy más necesario que nunca. En la Asamblea de la SIP recordamos los 30 años del famoso discurso de Gabriel García Márquez en una asamblea de la SIP en Los Ángeles, California, donde habló de que era el mejor oficio del mundo. Bueno, eso sigue siendo plenamente vigente: un oficio atrapante, muy demandante, pero que todos los días nos genera una nueva adrenalina para seguir ejerciéndolo, porque nos permite conectarnos con la gente, acercarle soluciones, cuestionar al poder, que es vital para que los poderosos no sientan que están totalmente liberados y que ya nadie puede controlarlos.

Trabajar por el acceso a la información pública, que es otro de los grandes objetivos de la Sociedad Interamericana de Prensa, para que los gobiernos sean más transparentes, para que la información no sea necesaria demandársela a un funcionario, sino que él sepa que tiene que poner esa información a disposición del público; que el público pueda interactuar con los datos y detectar hasta cuánto se gasta en café en una legislatura o en un consejo municipal, porque allí está la clave: en saber que están bajo la lupa de la ciudadanía, que es la que los vota y les da la confianza.

¿Qué tan cerca estamos de lograr que las plataformas paguen por los contenidos que producen los medios de comunicación?

Hace un tiempo teníamos muy buena relación con las dos grandes que había en ese momento, que eran Google y Meta. Meta fue virando hacia una política de dejar de lado la relación con los medios de comunicación y minimizar el valor que tenía la información en sus redes.

En Facebook, ustedes saben que hoy todos los medios estamos presentes y que muchas veces la gente dice ‘lo leí en internet’, y en realidad es ‘lo leí en Facebook’, pero en realidad es ‘Lo leí en el New York Times, en El País de Cali o en La Voz del Interior o en el medio que sea’, y sin embargo Facebook no tiene ningún tipo de contacto hoy; al contrario, hay una lejanía total. Cuando hay algún problema con los contenidos que allí se difunden, Meta no da respuesta, es muy difícil contactarlos. Es una política empresarial que no comprendemos, pero que es así.

Con Google es distinto: tiene programas de apoyo al periodismo, muchos se canalizan a través de la SIP, del Google News Iniciative, pero aun así tenemos reclamos para hacerle, porque el aporte que hacemos los medios va más allá de la simple difusión que pueda darnos Google.

Los buscadores nos han permitido llegar a públicos en todo el mundo, y eso sigue siendo válido y vigente, pero creemos que tiene que haber una relación más equitativa y vamos a seguir dialogando. En la medida en que hay una mesa de diálogo, es más fácil hacerlo.

El problema hoy se presenta con las grandes plataformas de inteligencia artificial: OpenAI, Perplexity y todas las que conocemos; las están alimentando con nuestros contenidos, para capacitarlas, hacerlas más humanas, para que tengan todo el conocimiento del mundo.

La inteligencia artificial es maravillosa: yo la uso todos los días y todos los medios la estamos incorporando porque es una herramienta vital para traducir textos, cruzar datos, ayudarnos a desarrollar una idea, pero el problema es cuando utilizan nuestros contenidos y responden por nosotros.

¿Cuál es el problema? Están destruyendo una de las bases de sustentación del periodismo, como han destruido otras, captando cada vez más la publicidad con tarifas que están por debajo del punto de equilibrio de cualquier empresa, pero como ellos tienen grandes volúmenes, pueden hacerlo, y se están llevando nuestra audiencia, porque hoy la gente le pregunta a un buscador o a una IA y le responde.

En algunos casos aparece una pequeña mención del medio de origen, por si uno quiere ampliar, pero está demostrado que muy poca gente es la que hace clic ahí y va al medio, con lo cual los medios tampoco pueden exponer la publicidad que obtienen de sus anunciantes. Entonces, hay un problema serio de sostenibilidad de los medios.

La paradoja es que nosotros, que estamos siendo las víctimas de eso, somos los que estamos subsidiando el funcionamiento de esas plataformas. Es hora de que la clase política del continente y los jueces trabajen para encontrar una solución.

Desde la SIP, he convocado a las plataformas a que nos sentemos en una mesa de negociación, pero esa mesa tiene que tener sus patas bien equilibradas, que no sea inclinada... En la medida en que desaparezca el periodismo, va a ser mucho más difícil, porque una red social o una inteligencia artificial no investiga, no controla al poder; simplemente es una retransmisión de lo que alguien hizo, y en este caso los que lo hicieron son los periodistas y los medios de comunicación.

¿Qué consecuencias puede tener para la democracia que los gobernantes puedan imponer sus narrativas sin someterse al escrutinio de los medios independientes?

Sin duda es una estrategia. Yo les pregunto: si son citados por una infracción de tránsito y tienen que concurrir ante un juez, o por un delito mayor un juez los cita a indagatoria, ustedes le dicen: ‘Déjeme que voy a contestar por un tuit’. ¿Qué prefieren? Bueno, eso es lo que prefieren los gobernantes: es mucho más cómodo, nadie los va a cuestionar, van a decir lo que quieran y si alguien los insulta, directamente no responderles.

Pero esa no es la forma en que un dirigente, un gobernante, tiene que dirigirse a la sociedad. Tiene que aceptar los cuestionamientos, tiene que responder.

En la Argentina tenemos hoy un presidente que llegó al poder gracias a las redes sociales y que utiliza permanentemente las redes para comunicarse. No da conferencias de prensa, no tiene ningún tipo de diálogo con periodistas, salvo con aquellos que lo tratan bien; él los elige a dedo y dice: ‘Con vos sí, con vos no’.

Hubo un caso judicial que lo involucró la semana que pasó: un juez lo sobreseyó sin haber hecho una sola indagatoria y el Presidente salió por Twitter a responderles a cada uno de los periodistas, a insultarlos con términos que por respeto a este público no voy a repetir y después, en una conferencia, nos trató de hp y de todo lo que ustedes quieran entender y dijo que deberían quemarse en la hoguera, lo cual es gravísimo, porque es una incitación a la violencia. Si mañana alguien le tira una bomba mólotov a ese periodista o al medio de comunicación, ¿quién se va a hacer responsable?

Entonces, creo que los mandatarios tienen que usar las redes sociales para comunicarse, me parece muy bien, pero no dejar de lado las otras formas de comunicación formales y habituales, como es una conferencia de prensa para someterse también a preguntas, y no atacar al periodismo como si fuera el origen de todos los males, porque puede haber periodistas que cometen errores, pero detrás de ellos hay un editor responsable que también asume la responsabilidad y puede ir a juicio inclusive y pagar con su patrimonio para afrontar si el medio ha cometido un error.