El tránsito entre la educación media y la vida universitaria representa uno de los periodos de mayor incertidumbre para los jóvenes colombianos. Según cifras de la Universidad del Rosario, en el país solo 4 de cada 10 estudiantes que terminan el bachillerato logran acceder a la educación superior.
Programas dedicados exclusivamente a la preparación universitaria dotan a los jóvenes de herramientas de autonomía, organización y autorregulación.
De acuerdo con investigaciones de la American School Counselor Association (ASCA), los estudiantes que reciben un acompañamiento continuo de orientación especializada obtienen puntuaciones significativamente más altas en las pruebas de ingreso.
Además, registran una tasa 70 % mayor en la admisión a las universidades y construyen un perfil integral útil para competir por becas de excelencia académica en el exterior.
En Cali, el New Cambridge School implementa el modelo de College Counseling. Su rectora, Patricia Escobar, explica que las instituciones de alto nivel, especialmente afuera del país, analizan habilidades de liderazgo, impacto social, pensamiento crítico, bilingüismo y el desarrollo de proyectos personales.
Por esta razón, el diseño de un portafolio de experiencias significativas que documente el crecimiento del estudiante desde la educación básica media es clave para lograr aplicaciones exitosas, tanto en Colombia como en el extranjero.
Este seguimiento individualizado desde los grados intermedios prepara a los jóvenes para conseguir admisiones y auxilios financieros en universidades de alto nivel en Estados Unidos, Canadá, España e Inglaterra.
Los estudiantes de esta institución han ingresado a University of Miami, University of Toronto, Florida International University, University of Alberta, Penn State y Hult International Business School, logrando incluso becas del 100 % en esta última bajo el programa Hult Scholars.
Mediante mentorías, ferias y charlas, los estudiantes descubren sus fortalezas y definen su experiencia académica ideal. Al incluir a los padres en talleres y comités de servicio social, desarrollan proyectos comunitarios que enriquecen su hoja de vida.
“Preparar a los estudiantes para la universidad es solo una parte del camino; el propósito esencial es acompañarlos en la construcción de un proyecto de vida con sentido, liderazgo, sensibilidad humana y visión global”, concluye Escobar.