La intensa temporada de lluvias causa aún emergencias en los departamentos de Casanare y Arauca, donde el desbordamiento de ríos, inundaciones, avalanchas y el colapso de infraestructura vial mantienen a varias comunidades aisladas y con millonarias pérdidas materiales y económicas.
Una de las situaciones más críticas se registra en el municipio de La Salina, Casanare, donde el creciente caudal del río Casanare destruyó parte de la vía principal de acceso, dejando incomunicada a la población. El momento en que la fuerza del agua arrasó con la carretera quedó registrado en un video que comenzó a circular en redes sociales y evidenció la magnitud de la emergencia.
Habitantes del municipio denunciaron que, además del aislamiento terrestre, permanecen sin servicio de energía eléctrica, sin señal de telefonía celular y con dificultades para acceder al suministro de gas, mientras varias viviendas resultaron destruidas por la fuerza de las crecientes.
Ante la gravedad de la situación, la comunidad hizo un llamado urgente al gobernador de Casanare, César Ortiz Zorro, y a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres para acelerar la llegada de ayudas humanitarias y maquinaria que permita restablecer el acceso al municipio.
La emergencia también golpea a los municipios de Pore, Trinidad y San Luis de Palenque, donde numerosas familias campesinas han perdido cultivos, animales, enseres y pasturas debido a las inundaciones provocadas por las fuertes precipitaciones de los últimos días.
Líderes comunitarios manifestaron su preocupación por las afectaciones que enfrentan tanto las zonas rurales como los cascos urbanos, al asegurar que cientos de familias vieron desaparecer en pocas horas el resultado de años de trabajo.
En Trinidad, la administración municipal habilitó varios puntos de recolección de ayudas para atender a las personas damnificadas. Desde distintos sectores de la comunidad también destacaron la labor adelantada por la alcaldesa Damaris Abril Fuentes, quien, junto con organismos de socorro, participó desde las primeras horas de la emergencia en las labores de evacuación y asistencia a las familias afectadas.
Las acciones de respuesta han contado con el apoyo de la Defensa Civil, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios, la Policía Nacional, comerciantes y ciudadanos que se han sumado a las campañas de recolección de alimentos, ropa, colchones y elementos de primera necesidad.
Al mismo tiempo, diferentes organizaciones hicieron un llamado a la Gobernación de Casanare, la Asamblea Departamental, el Concejo Municipal, dirigentes políticos y comunidades religiosas para fortalecer las acciones de ayuda humanitaria mientras persisten las emergencias ocasionadas por el invierno.
El panorama también es complejo en el departamento de Arauca, donde las lluvias han provocado crecientes súbitas, deslizamientos, daños en puentes, pérdida de cultivos y afectaciones sobre la infraestructura vial, dificultando la movilidad entre varias poblaciones.
Al finalizar la jornada de emergencias, una imagen captada en la vía entre Saravena, Arauca, y Cubará, Boyacá, se convirtió en símbolo de la tragedia. En la fotografía se observa a un perro contemplando el paisaje devastado por las inundaciones, rodeado de caminos destruidos y extensas zonas cubiertas por el agua.
Mientras continúan las labores de evaluación de daños, las autoridades mantienen las alertas por la persistencia de las lluvias e insistieron a las comunidades en seguir las recomendaciones de los organismos de gestión del riesgo, evitar transitar por zonas afectadas y reportar cualquier nueva emergencia que pueda poner en peligro la vida de las comunidades.