Un fuerte aguacero, acompañado de vientos y granizo, derribó una torre de telecomunicaciones que había quedado debilitada tras el terremoto de magnitud 7,4 del pasado 10 de agosto. La emergencia obligó al cierre preventivo de la Calle 10, cerca de la Plaza Ciudad Victoria, debido al riesgo que representaba la estructura al encontrarse en la parte alta de un edificio.

Esto sucedió durante un episodio de intensas precipitaciones que afectó a Pereira. El agua estuvo acompañada por fuertes ráfagas de viento y granizo, condiciones que terminaron provocando la caída de la torre de telecomunicaciones que ya había resultado afectada por el movimiento telúrico ocurrido semanas atrás.

Ante el riesgo generado por la estructura, organismos de socorro y autoridades de tránsito desplegaron un operativo en la zona, pues la preocupación se concentró en la posibilidad de que parte de la torre pudiera caer desde la zona alta del edificio, por lo que fue necesario restringir el paso mientras se atendía la situación.

Lluvias azotan a Pereira en las últimas semanas

Semanas después del terremoto, otras familias damnificadas tuvieron que enfrentar las consecuencias de este nuevo aguacero desde los refugios temporales donde permanecen.

Uno de los puntos donde la situación fue más compleja fue el parque Olaya Herrera, donde permanecen varias familias en carpas instaladas por la Alcaldía para atender a quienes perdieron sus viviendas o no pueden regresar a ellas debido a los daños ocasionados por el movimiento telúrico.

La intensidad de las precipitaciones obligó a los damnificados a cubrir las carpas con plásticos, con el propósito de evitar que el agua ingresara y afectara las pocas pertenencias que lograron recuperar después del terremoto.

El suelo del parque quedó completamente mojado, dificultando aún más las condiciones para las personas que deben permanecer allí durante la noche mientras esperan una alternativa de vivienda.

El aguacero representó una dificultad adicional para las familias que, desde el pasado 10 de agosto, permanecen fuera de sus hogares debido a los daños ocasionados por el terremoto.

La situación no solo se relaciona con la pérdida o afectación de las viviendas. La permanencia en espacios temporales también implica enfrentar condiciones climáticas adversas, como las registradas durante esta jornada.

Pereira fue una de las zonas máa afectadas por el terremoto. | Foto: El País

Pereira mantiene abiertos refugios temporales para atender a la población damnificada, entre ellos el ubicado en el parque Olaya Herrera. En estos lugares permanecen personas que aún esperan condiciones que les permitan contar con una alternativa de vivienda.

La caída de la torre de telecomunicaciones y las dificultades que enfrentaron las familias refugiadas ocurrieron en medio del mismo episodio de lluvias, pocos días después de que el terremoto dejara daños en distintos sectores de la ciudad.