La Vicepresidenta de la República, Francia Márquez, ha emitido un pronunciamiento oficial cargado de urgencia frente a la compleja situación de orden público y tensiones sociales que sacuden al departamento del Cauca.
En un mensaje que apela a su raíz como mujer caucana, la alta funcionaria enfatizó que la violencia no puede ser el camino para dirimir las diferencias entre comunidades que han compartido siglos de exclusión histórica.
A través de sus canales oficiales, Márquez hizo un llamado respetuoso pero enérgico a los pueblos indígenas, campesinos y comunidades afrodescendientes para que pongan el diálogo social en el centro de la coyuntura actual.
La mandataria expresó con profunda preocupación que “le duele el alma” ver cómo el territorio se sumerge en agresiones mutuas, instando a estos sectores populares a unirse bajo un propósito común, la paz y la garantía de la dignidad humana.
Mientras la crisis territorial demanda su atención inmediata, la agenda de la Vicepresidenta no se detiene en el ámbito global. Recientemente, sostuvo un encuentro estratégico con Annalena Baerbock, representante ante la Asamblea General de la ONU, para discutir temas cruciales como la igualdad y la justicia a nivel mundial.
Esta reunión se produce en un momento clave, ya que Colombia se prepara para asumir la presidencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Durante este intercambio diplomático, se resaltó la importancia de avanzar en la implementación del Decenio Internacional para los Afrodescendientes y el cumplimiento de la Carta de la ONU.
La gestión de Márquez busca proyectar los conflictos locales hacia soluciones con respaldo internacional, conectando la lucha por los derechos étnicos en el Cauca con los estándares globales de justicia social y equidad.
Más allá de su rol político, una reciente entrevista exclusiva con el medio Kienyke ha permitido conocer una faceta mucho más íntima de la lideresa. En este espacio, Francia Márquez reflexionó sobre los prejuicios que marcaron su infancia y la forma en que el sistema educativo influyó en la percepción de su propia identidad.
Recordó cómo los libros de texto presentaban a África como un territorio “salvaje y miserable”, lo que generó en ella un rechazo inicial hacia sus raíces negras.
Este proceso de descubrimiento personal no fue inmediato; la Vicepresidenta confesó que, durante su niñez, no sentía orgullo por su procedencia debido a las narrativas negativas con las que creció.
Fue solo a través del activismo y la lucha por la defensa del río Ovejas que comenzó a valorar las historias de resistencia de su pueblo y el impacto de la Constitución de 1991 en el reconocimiento de los derechos étnicos en Colombia.