Fuentes de la Cancillería le confirmaron a Colprensa que Estados Unidos dio aval para que la Canciller Rosa Villavicencio viaje con el presidente Gustavo Petro a la cumbre que se llevará en la Casa Blanca el próximo 3 de febrero.
Según se pudo conocer, llegó la notificación en las últimas horas a la Casa de Nariño, confirmando la presencia de la ministra a través de una visa temporal.
Con esta confirmación ya son dos altos funcionarios quienes acompañarían al Presidente a esta cumbre, sumado a que el ministro del Interior, Armando Benedetti, también estará presente.
Cabe recordar que el pasado 29 de septiembre del 2025, Villavicencio presentó su renuncia irrevocable al visado otorgado por los Estados Unidos, como protesta frente a la decisión unilateral del Gobierno de ese país de revocar el visado del Presidente de Colombia.
“No aceptamos que un poder extranjero disponga quién puede hablar o asistir a instancias internacionales en representación del Estado colombiano. La dignidad de nuestra nación no es negociable”, dijo la Canciller en su momento.
Esta confirmación se dio tras la llamada telefónica con el secretario de Estado, Marco Rubio, el pasado 23 de enero, donde se discutieron varios detalles previos acerca del encuentro en la Casa Blanca.
Desde la Cancillería señalaron que los últimos encuentros entre funcionarios de ambos países ha sido “muy positiva” y que además “al señor presidente Petro se le proveerán todas las garantías propias de una visita de un jefe de Estado”.
Señalaron que los temas en discusión como la lucha contra el crimen organizado transnacional, especialmente en frontera, los asuntos de seguridad regional y las oportunidades conjuntas en materia económica, sirven como preparación previa al encuentro Trump y Petro.
Una conversación que enfrío los ánimos
Una primera llamada telefónica hace dos semanas entre Gustavo Petro y Donald Trump rompió la tensión que venía creciendo debido a las peleas entre ambos presidentes y la amenaza latente de una intervención armada de Washington en Bogotá.
El freno a esa ‘cruzada diplomática’ fue agradecido por muchos sectores, que lo interpretaron como un apretón de manos que, lejos de ser motivado por un interés de querer hacer las paces, estuvo impulsado por intereses estratégicos, coinciden analistas.
En febrero próximo, cuando los dos mandatarios se encuentren en la Casa Blanca, serán varios los temas que tendrán que tratarse con cuidado, para evitar que la reunión termine en nuevas tensiones.Las posiciones ideológicas completamente opuestas de ambos, el espinoso tema del narcotráfico y el reto de sacar adelante una transición exitosa en Venezuela, sumado al temperamento volátil de los dos, harán que en el encuentro haya mucho en juego.