Por Andrés Felipe Suárez / Colprensa
Después de vivir por muchos años la guerra en el país, un preocupante número de colombianos se está yendo a buscar la guerra en otros países del mundo.
Más de 10.000 colombianos han sido reclutados como mercenarios en los últimos 11 años, según un informe preliminar del Grupo de Trabajo sobre Mercenarios de Naciones Unidas, que finalizó este viernes su primera visita a Colombia.
Por primera vez, una institución oficial reveló una cifra oficial de este reclutamiento que, aunque no es ilegal per se, sí lo es en ciertas situaciones y a pesar de ello está en un constante crecimiento principalmente en Colombia.
Estos miles de colombianos participan en Ejércitos de países tan lejanos y de culturas tan diferentes a la nuestra como la República Democrática del Congo, la Federación de Rusia, Somalia, Sudán, Ucrania y Yemen.
Sin embargo, “también son contratados para operaciones de crimen organizado en la región, notablemente en gran número en México y Brasil, y ofrecen servicios de seguridad en Ecuador, Perú, Haití y otros países vecinos”, como señaló la presidenta del grupo de trabajo, Michelle Small.
Mercenarios colombianos participaron en el asesinato del presidente Jovenel Moise ocurrido en Haití en 2021, tal vez el hecho que en mayor medida prendió las alertas sobre este negocio, o la captura de otros seis colombianos por el asesinato del candidato presidencial en Ecuador, Fernando Villavicencio.
¿Por qué los mercenarios son colombianos?
Lamentablemente, los colombiano se destacan en el mercado de los mercenarios por la experiencia que muchos de ellos tienen en combates o acciones que requieren entrenamiento militar. Aunque en muchos casos, su contratación se hace de forma transparente y para actividades legales, en muchos otros no es así, e incluso puede tratarse de un engaño.
Los colombianos, principalmente exmilitares y expolicías son buscados debido a su experiencia militar y su entrenamiento especializado en combate, contrainsurgencia, inteligencia y guerra.
A esto se suma que Colombia arrastra más de seis décadas de conflicto armado, lo que ha dado lugar a importantes retos en materia de seguridad y derechos humanos, convirtiéndose en una sociedad “altamente militarizada”.
“El predominante es el de exmilitares y expolicías. Esto se observa en todos los rangos, desde los más altos mandos hasta quienes solo han cumplido dos años de servicio militar. No obstante, se nos han reportado algunos casos de ciudadanos comunes sin estos antecedentes”, explica Small.
También alertan como en este aumento del reclutamiento se está registrando cada vez más casos en áreas específicas, como es el caso de integrantes de grupos armados y estructuras paramilitares, al igual que “el caso de territorios indígenas, lo cual es preocupante” ya que muchos llegan a otros países mediante engaños.
Una de las grandes motivaciones de ser mercenarios es la ganancia económica tan alta que el reporte cifra entre 2.000 y 6.000 dólares por mes, (de 7 millones hasta los 21 millones de pesos colombianos), en comparación a un salario mínimo de pensión de retiro que no pasa de los 500 dólares (dos millones de pesos).
A este se suman otros factores que aumentan el mercenarismo en Colombia como son las oportunidades limitadas de reintegración a la vida civil, inseguridad financiera, servidumbre por deudas y falta de oportunidades laborales.
Entre el miedo y el engaño
El grupo de trabajo de la ONU alertó también de otra modalidad que va en aumento y es el denominado “reclutamiento depredador”, en donde reclutadores de todo el mundo prometen salarios altos y empleos que resultan ser falsos.
“Este tipo de reclutamiento puede equivaler a explotación laboral y trata de personas, especialmente cuando hay engaño, abuso de vulnerabilidades, coerción o control sobre la libertad de la persona”, advierten.
Según explicó Small, a muchos colombianos se les ofrecen contratos con presuntos altos salarios, pero poco claros o en idiomas que no comprenden, en los que no se especifican las funciones reales y que muchas veces terminan siendo explotadas dentro de redes laborales militarizadas transnacionales.
Muchos de estos reclutamientos de colombianos se han llevado a cabo a través de redes sociales como Facebook, Instagram, Telegram, TikTok y WhatsApp, donde incluso los familiares y hasta el mismo gobierno han tenido dificultad para obtener información sobre el estado de sus parientes en el extranjero.
Incluso, reveló la experta que hay más de 600 familias que se han unido con el objetivo común de intentar encontrar más respuestas sobre sus parientes, unos que ya fallecieron y buscan repatriarlos y de otros que se desconoce su paradero.
A esto se suma que entre los intermediarios que se utilizan en el reclutamiento están empresas de seguridad privada, agencias de viajes, agencias de contratación y particulares, quienes aprovechan las lagunas legislativas para incrementar este mercado del mercenarismo sin sanciones ni supervisión.
Según el reporte preliminar, actualmente hay más de 1.351 empresas registradas con más 400.000 empleados. No obstante, existen miles de empresas informales que sumado a las más de 60.000 armas que circulan sin licencia en el país, forman un coctel de supervisión débil, riesgos en los derechos humanos y una expansión de mercenarios y empresas fachada vinculadas al crimen organizado.
Tras su visita a Colombia, que incluyó varias regiones como Bogotá Cali o Medellín, el grupo resaltó la promulgación de la ley 2569 que ratifica la Convención de 1989 para criminalizar las actividades mercenarias, pero señaló la importancia de establecer una coordinación sólida y medidas de apoyo para frenar la captación irregular y las operaciones de seguridad privada prohibidas.
El informe final y las conclusiones del incremento de los mercenarios en Colombia serán presentadas ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en septiembre del 2026.