El Ejército Nacional recuperó el control del corregimiento de Ortega, en el municipio de Cajibío, Cauca, tras cinco días de asedio protagonizado por disidencias de las Farc que dejaron a la población desplazada y confinada.
La operación militar, que se desarrolló en cumplimiento de la alerta temprana número 036 de 2023 —la cual abarca municipios como Caloto, Cajibío y Santander de Quilichao y pone especial atención en los corregimientos de Eldinde, Ortega y El Carmelo— buscó restablecer la seguridad en una zona donde las acciones armadas venían afectando la vida cotidiana de las comunidades rurales.
Según el reporte oficial, durante los enfrentamientos resultaron heridos doce militares y seis civiles; de los militares evacuados, seis ya fueron dados de alta y seis permanecen en valoración médica, mientras que los seis civiles, entre ellos una menor de edad, fueron trasladados en helicópteros a Popayán, donde reciben atención y se encuentran conscientes y estables.
El desarrollo de la operación comenzó a ser informado desde el 1 de agosto, cuando tropas de la Tercera División y de la 29.ª Brigada del Ejército iniciaron acciones ofensivas en la zona.
Los combates se intensificaron a partir del domingo previo y continuaron hasta el día 11, fecha en la que el Ejército reforzó el dispositivo con unidades de la Fuerza de Despliegue Rápido número 4.
Durante las jornadas más críticas, las tropas sufrieron ataques con drones que transportaban artefactos explosivos, una táctica que complicó las labores de control y protección en el terreno y que motivó la evacuación de personal militar y civil.
Para recuperar y mantener el control del área, las fuerzas armadas desplegaron un conjunto de capacidades aéreas y terrestres. Entre los medios mencionados por la institución figuran el helicóptero Arpía, aviones A-29 Super Tucano, el apoyo de un avión denominado Fantasma, cuatro helicópteros UH-60 y un helicóptero cazador encargado del apoyo de fuego.
Además, se activaron sistemas de artillería y plataformas de mando, control e inteligencia para coordinar las operaciones y reducir el riesgo para las tropas y la población.
El Ejército también designó al mayor ejecutivo y segundo comandante del batallón José Hilario López como responsable del mando en el sector, con el fin de centralizar la conducción de las unidades desplegadas.
La situación humanitaria en Ortega y sectores aledaños fue crítica durante el asedio: familias enteras quedaron desplazadas y otras permanecieron confinadas en sus viviendas por temor a los combates.
Las autoridades militares subrayaron que la misión prioritaria es la protección de la población civil y la garantía de la permanencia en el territorio, por lo que las operaciones incluyeron la evacuación y atención médica de los afectados.
Tras la recuperación del control, las tropas permanecen desplegadas alrededor del sector para consolidar la seguridad y evitar reagrupamientos de los grupos armados ilegales.