Hace pocas semanas, Mocho batallaba duro por sobrevivir en medio del dolor, las heridas y el miedo que dejó un atentado registrado en el corregimiento de El Plateado, una de las zonas más golpeadas por la guerra en el departamento del Cauca.
Ahora, este perro mestizo se convirtió en un símbolo de esperanza, resistencia y amor gracias al cuidado brindado por uniformados de la Policía Nacional que decidieron no abandonarlo a su suerte, era un compañero de armas que había que ayudarlo en este difícil momento.
La historia de este canino comenzó el pasado 27 de abril, cuando en medio de un hecho violento ocurrido en esa región del suroccidente del Cauca, varios policías encontraron al animal gravemente herido, tras un enfrentamiento contra los beligerantes disidentes del frente Carlos Patiño de las Farc.
Su estado era delicado, nada alentador y doloroso, porque presentaba lesiones de consideración en la zona cervical ocasionadas por cuerpos extraños incrustados en su piel, heridas que comprometían seriamente su existencia. Era un ejemplar, como guerrero, terminó en ese estado cuando ayudaba a detectar explosivos en ese corregimiento, donde ahora las autoridades libran una guerra contra dicho grupo armado al margen de la ley.
Por eso, y en medio de las difíciles condiciones de orden público que enfrenta El Plateado, los uniformados no dudaron en auxiliarlo. Lo sacaron del lugar y comenzaron una carrera contra el tiempo para salvarle la vida. No era solo una cuestión militar, sino un acto de amor hacia este gladiador que, desde su condición de canino, apoyaba a los uniformados en el campo de batalla.
Uno de los policías que acompañó el proceso de recuperación fue el patrullero Edinson Asprilla, integrante del grupo de Guías Caninos K9 del Grupo de Carabineros y Protección Ambiental del Cauca, quien recordó cómo fueron los primeros momentos de atención médica del animal.
“Al perrito, Mocho, se le realizó una limpieza de las heridas que traía producto de unos cuerpos extraños que tenía a nivel cervical. Gracias a la intervención de nuestros compañeros en El Plateado, aquí pudimos hacerle una atención más especializada con cuidados médicos y emocionales”, explicó el uniformado.
Tras ser trasladado a Popayán, Mocho recibió tratamiento veterinario permanente, curaciones, medicamentos y acompañamiento constante por parte de los policías de la Unidad K9, quienes no solo se encargaron de sanar sus heridas físicas, sino también de devolverle la tranquilidad y la confianza.
Los días posteriores fueron complejos. El animal permanecía asustado y débil, mientras los uniformados trabajaban cuidadosamente en su recuperación. Poco a poco comenzó a responder al tratamiento, recuperó el apetito y volvió a caminar con normalidad.
Con el paso de las semanas, el perro que llegó herido y lleno de temor empezó nuevamente a mover la cola, jugar y acercarse con confianza a quienes lo rodeaban. Para muchos de los policías que participaron en su rescate, la recuperación de Mocho representa una pequeña victoria en medio de las difíciles situaciones que diariamente enfrentan en zonas afectadas por el conflicto armado y la violencia.
Hoy, completamente recuperado, Mocho se convirtió en un símbolo de segundas oportunidades y de la labor humanitaria que también realizan los integrantes de la Policía Nacional en diferentes regiones del país.
“Actualmente el canino está en mejor estado de salud y esperamos que pueda encontrar una familia que le brinde amor y tranquilidad, es nuestra misión con este compañero de batallas, que esté en un espacio que le brinden amor”, señaló el patrullero Asprilla.
La historia de este héroe de cuatro patas conmueve a quienes conocen su caso, especialmente porque logró sobrevivir a un episodio violento que pudo haber acabado con su vida.
Ahora, mientras continúa bajo el cuidado de la Unidad K9, Mocho espera ser adoptado por una persona o familia que quiera abrirle las puertas de un hogar definitivo, lejos del miedo y la violencia que marcaron parte de su historia.
De ahí que desde la Policía Nacional destacaron que este caso refleja el compromiso de sus integrantes con la protección de toda forma de vida y el trabajo que realizan los uniformados no solo en materia de seguridad, sino también en acciones humanitarias y de protección animal.
En medio de un departamento donde frecuentemente las noticias están marcadas por hechos violentos, la recuperación de Mocho representa una historia distinta, de esperanza: la de un animal que sobrevivió gracias al cuidado, la solidaridad y el compromiso de quienes decidieron tenderle la mano cuando más lo necesitaba, cuando la guerra al parecer quiere truncar la vida.