Un informe exclusivo de la revista SEMANA abrió una nueva controversia sobre el manejo de los recursos recaudados durante la conmoción interior decretada por el Gobierno Nacional, para atender la crisis humanitaria en el Catatumbo.
Según la investigación, el Ejército Nacional destinó más de $1200 millones de pesos provenientes de impuestos excepcionales creados para la emergencia a la compra de artículos como pocillos para café, camisetas, gorras, equipos de impresión y papelería, gastos que han generado serios cuestionamientos.
La medida excepcional fue adoptada el 24 de enero de 2025, cuando el presidente Gustavo Petro expidió el Decreto 0062 y declaró el estado de conmoción interior en el Catatumbo, en Norte de Santander, así como en Cúcuta y en los municipios de Río de Oro y González, en el Cesar. Dicha determinación fue tomada por el Gobierno debido al recrudecimiento de la guerra entre el ELN y las disidencias de las Farc, al mando de alias Calarcá, un conflicto que ha dejado más de 100.000 desplazados, al menos 130 asesinatos y más de 160 capturados, de acuerdo con cifras oficiales.
Un año después, la emergencia persiste. Al cierre de 2025, se registraban más de 800 nuevos desplazados y 1500 personas confinadas, lo que mantiene a la región como uno de los mayores focos de crisis humanitaria del país. Para atender esta situación, el Gobierno decidió recaudar recursos mediante la creación de nuevos impuestos. Entre ellos, el IVA del 19 % a los juegos de suerte y azar en línea, un impuesto especial del 1 % a la extracción de hidrocarburos y carbón, y el aumento del impuesto de timbre nacional. En total, estas medidas permitieron recaudar cerca de un billón de pesos.
De ese monto, aproximadamente $443.444 millones fueron asignados al Ejército Nacional para la estabilización del territorio, con el refuerzo de tropas y la adquisición de equipos militares. Sin embargo, documentos conocidos por SEMANA revelan que parte de esos recursos se destinaron a gastos que poco parecen tener relación directa con el combate a los grupos armados ilegales o con la atención de la población desplazada.
La investigación detalla que el Ejército compró 1000 gorras por $15,5 millones; 1000 camisetas por $17 millones y 1000 pocillos por $10,5 millones. A esto se suman más de $1217 millones invertidos en papel bond ecológico, plotters de impresión, impresoras de diseño, cartuchos de tinta, máquinas duplicadoras full color, computadores portátiles para diseño gráfico, licencias de software, guillotinas de papel y equipos audiovisuales.
Solo cuatro máquinas duplicadoras full color costaron $435,2 millones, mientras que cuatro portátiles para diseño gráfico alcanzaron los $24,9 millones.
Consultado por SEMANA, el Ejército aseguró que estas adquisiciones hacen parte de la “operación sostenida” definida para recuperar la estabilidad en el Catatumbo. Según la institución, los pocillos, camisetas y gorras buscan generar confianza y cercanía con las comunidades.
“Se busca llevar un mensaje de tranquilidad y decirles que su Ejército está acá”, indicaron fuentes militares, que también señalaron que estos elementos se utilizan en campañas de la Unidad de Acción Integral para prevenir el reclutamiento forzado y orientar a la población sobre las rutas de atención a víctimas.
Compra de material de guerra
Más allá de estos gastos polémicos, la mayor parte del presupuesto sí se concentró en material de guerra y logística militar. Con los recursos de la conmoción interior, el Ejército adquirió cerca de 1000 drones por $24.000 millones y ocho sistemas antidrones por $54.000 millones. En el rubro de protección, que incluye armamento, municiones y kits de blindaje, se ejecutaron cerca de $140.000 millones. Otros $136.000 millones se destinaron al sostenimiento, como repuestos para helicópteros Black Hawk y la confección de uniformes.
También se conoció que, pese a la cancelación de la cooperación militar con Israel anunciada por el presidente Petro, el Ejército proyecta la compra de 2542 fusiles ACE 5.56 por $24.000 millones y la adquisición de 8,6 millones de municiones calibre 5.56 por más de $25.000 millones.
A ello se suman inversiones en transporte, mando y control, alquiler de helicópteros MI-17, vehículos, ambulancias y gastos reservados para inteligencia y recompensas.
Frente a las críticas, el Ejército insistió en que la contratación se ejecutó “de manera correcta y conforme a la normatividad vigente” y que estos gastos hacen parte de acciones de estabilidad para prevenir la influencia de actores ilegales.