El caso de Tonny, el perro que murió tras ser lanzado desde un piso 25 en Bogotá, sigue generando conmoción. En una entrevista con la revista SEMANA, el dueño del animal entregó nuevos detalles sobre lo ocurrido y señaló directamente a un arrendatario de su apartamento como el presunto responsable.
Según relató al medio, el hombre vivía en el inmueble como ‘roomie’ desde hacía poco tiempo. Aseguró que antes de arrendarle la habitación verificó sus antecedentes y documentos, lo que le generó confianza.
“Llegué hace tres años, no había arrendado la habitación, no había tenido tampoco la necesidad, pero este año dije: ‘Bueno, voy a apoyarme un poco con arrendar las dos habitaciones (...)’. Hice todos mis filtros de seguridad y coordiné una cita; mostré la habitación a esta persona. Me generó cierta confianza porque creo que ya está finalizando su carrera de Derecho”, expresó en la entrevista.
“Logramos tener una convivencia sana, sin ningún problema. Es una persona con la que tú podías hablar sin ningún problema y jamás me imaginé; nunca me dijo que de pronto consumía sustancias o algo así. Creo que fue lo que encontraron hoy y será la justicia la que se encargue de aclarar exactamente con los exámenes médicos”, añadió.
Durante la convivencia no hubo conflictos evidentes. Sin embargo, otro de los habitantes del apartamento le había advertido sobre comportamientos extraños del hombre, como movimientos inusuales o actitudes que le parecían fuera de lo normal.
“Mi otro roomie sí me dijo que lo veía raro, que en algunos momentos movía las manos, movía la boca, pero cuando pasaron esas cosas yo no estuve acá; él solo me las contó porque ellos sí tenían un poco más de cercanía, ya que comparten el baño”, aseguró. Me decía como: ‘Él es raro, él es algo raro (...) Yo un día lo vi asomándose a la puerta, mirando por el huequito de la puerta de seguridad y se asustaba viendo eso y se sentaba en el piso’. Entonces, a él eso no le pareció normal”, dijo.
Comportamientos previos y la noche de los hechos
De acuerdo con su testimonio a SEMANA, el día de los hechos llegó tarde a su vivienda y no notó nada fuera de lo común. Tampoco vio a su mascota, lo que atribuyó a que podría estar durmiendo en otra habitación.
Horas después, fue despertado por el citófono y por la presencia de la Policía. Al salir de su habitación, escuchó al hombre gritar frases incoherentes como “auxilio, me quieren matar”.
Los uniformados ingresaron al apartamento y, tras varios minutos de tensión, lograron controlar la situación. Según el relato, el procedimiento tomó cerca de una hora debido al estado de alteración en el que se encontraba el presunto agresor.
Mientras se desarrollaba el operativo, el dueño recibió la noticia que confirmó la tragedia. Personal de vigilancia le informó que había un perro en el primer piso.
“Me asomé al balcón y efectivamente era mi perro que estaba allá tirado”, contó al medio.